
El acuerdo con la Unión Europea abre una oportunidad inédita para redefinir el perfil productivo del Mercosur. Más allá del comercio, el verdadero impacto dependerá de la capacidad regional para atraer inversión, desarrollar industria y generar empleo de calidad.
Históricamente, el Mercosur ha basado gran parte de su inserción internacional en exportaciones primarias. Hoy, más del 60% de sus ventas externas corresponden a productos con bajo nivel de procesamiento. El acuerdo ofrece condiciones para revertir parcialmente esta estructura.
Sectores como la agroindustria avanzada, biotecnología, energías renovables y minerales estratégicos aparecen como ejes potenciales de transformación productiva. Europa, por su parte, busca socios confiables para diversificar cadenas de suministro y reducir vulnerabilidades externas.
Las estadísticas muestran que la industrialización vinculada al comercio puede multiplicar el impacto económico. Por cada dólar exportado con valor agregado, se generan entre dos y tres veces más empleo que en exportaciones primarias tradicionales.
Sin embargo, esta transformación no es automática. Requiere políticas industriales activas, financiamiento a largo plazo, infraestructura logística y marcos regulatorios estables que incentiven la inversión productiva.
La cooperación tecnológica prevista en el acuerdo puede ser una herramienta clave. Transferencia de conocimiento, programas de innovación conjunta y articulación entre universidades y empresas son factores determinantes para escalar capacidades locales.
Otro aspecto central es la integración regional. Para competir globalmente, el Mercosur necesita fortalecer cadenas de valor intrabloque, evitando la fragmentación productiva entre países.
La inclusión de pequeñas y medianas empresas es otro desafío estratégico. Sin mecanismos específicos de acceso al crédito y asistencia técnica, el beneficio del acuerdo podría concentrarse en grandes conglomerados.
Desde una visión innovadora, el tratado puede ser utilizado como palanca para una transición productiva sostenible, combinando crecimiento económico con reducción de huella ambiental.
En definitiva, el acuerdo no define el destino del Mercosur por sí mismo. Es la política económica regional la que determinará si se consolida un modelo extractivo ampliado o una plataforma de desarrollo industrial moderno.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es un periodista brasileño, originario de Goiás, reconocido por su trabajo en la cobertura de temas internacionales y por su liderazgo en la organización Prensa Mercosur.
Prensa Mercosur: Se desempeña como presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur, un medio centrado en noticias sobre integración regional, geopolítica y derechos humanos en América Latina.
Geopolítica: A menudo comenta y analiza las relaciones diplomáticas entre el Mercosur y grandes potencias como China.
Repatriación (2016): Alcanzó notoriedad en 2016 cuando fue repatriado de Ecuador a Brasil en una misión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), acompañado de su familia, tras situaciones de emergencia en el país andino.
Presencia Internacional: Mantiene una fuerte conexión con Paraguay y Ecuador, participando en eventos académicos y diplomáticos, como visitas a la UNILA (Universidad Federal de la Integración Latinoamericana) para fomentar programas de intercambio.
- ★Sostenibilidad, empleo y legitimidad social: la clave política del acuerdo Mercosur–UE
- ★Del comercio a la industria: el desafío del Mercosur para capturar valor agregado
- ★Europa debate el acuerdo con Mercosur entre presiones internas y pragmatismo estratégico
- ★Mercosur y Unión Europea: Brasil activa el tramo decisivo de un acuerdo estratégico histórico
- ★Paraguay se convierte en epicentro de oportunidades latinoamericanas durante la 7ª Imersão Empresarial del Grupo MX8
