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La modernización del pasaporte colombiano se convirtió en el hito más visible de una transformación más profunda que hoy vive la Imprenta Nacional de Colombia. Al frente de ese proceso está su directora, la doctora Viviana León Herrera, quien asumió el reto de rescatar una entidad rezagada y convertirla en eje estratégico de los impresos de alta seguridad del Estado.
Cuando llegó a la gerencia, el diagnóstico fue contundente: encontró una imprenta con tecnología obsoleta y procesos alejados de los estándares que exige la producción de documentos sensibles. Lejos de administrar la inercia, León Herrera decidió trazar una hoja de ruta ambiciosa. “Nos vamos a fortalecer en impresos de seguridad”, fue el mensaje que marcó el inicio de una nueva etapa.
El nuevo pasaporte colombiano se convirtió en la prueba más concreta de ese viraje institucional. No se trataba solo de actualizar su diseño, sino de blindarlo con estándares internacionales, incorporar tecnologías que dificultaran la falsificación y garantizar trazabilidad en cada fase de producción. La participación de la Imprenta fue determinante para que el documento respondiera a las exigencias globales en materia de identidad y movilidad.
Pero el pasaporte es apenas el comienzo. El plan de fortalecimiento está estructurado a diez años y se desarrollará en cuatro fases, con acompañamiento internacional de la Imprensa Nacional-Casa da Moeda, una de las instituciones más reconocidas en Europa en materia de impresión de alta seguridad. La articulación, respaldada desde la Cancillería, busca garantizar transferencia de conocimiento, actualización tecnológica y consolidación de estándares de clase mundial.
“El fortalecimiento es imparable”, ha reiterado la directora, subrayando que la meta es que la Imprenta asuma plenamente el papel que debió desempeñar desde hace años: dedicarse de manera prioritaria a la producción de los impresos de seguridad del Estado. La modernización implica renovación de equipos, optimización de procesos y fortalecimiento del talento humano, pero también un cambio de enfoque institucional.
Desde la dirección describen este proceso como un “océano azul”: un campo estratégico en el que la Imprenta Nacional puede desarrollarse con autonomía, alto valor agregado y sin competencia directa en el ámbito local. La visión es consolidarla como referente en seguridad documental y blindar la soberanía del país en la producción de documentos oficiales.
El nuevo pasaporte simboliza, así, mucho más que un documento de viaje renovado. Representa el inicio de una década de transformación estructural. Bajo el liderazgo de Viviana León Herrera, la Imprenta Nacional comienza a dejar atrás la obsolescencia y a proyectarse como una institución moderna, especializada y preparada para asumir los desafíos de la seguridad documental del siglo XXI.