
Foto de archivo
Un documento del Banco Mundial publicado a finales del año pasado analiza las diferencias entre los sistemas tributarios de la región y señala, entre otros puntos, los factores que convierten a Uruguay en un destino atractivo para personas de alto patrimonio provenientes de Argentina. El informe fue coordinado por Guillermo Vuletin, economista senior de la Oficina del Economista Jefe para América Latina y el Caribe del organismo.
El texto no tiene como eje central la comparación entre ambos países, sino que examina de qué modo los distintos instrumentos tributarios inciden sobre la inversión, la actividad empresarial, la oferta laboral y los flujos de capital. En palabras del propio documento, se trata de «una dimensión tradicionalmente subestimada en debates que suelen priorizar los ingresos y la equidad».
Sin embargo, la mención al caso argentino y uruguayo aparece de forma explícita. El informe describe que Argentina aplica un impuesto progresivo sobre la renta tanto a residentes como a no residentes, con tasas marginales que «pueden llegar hasta el 35%». A eso se agrega un tributo sobre la riqueza que, según el BM, «representa una carga significativa para las personas de elevado patrimonio».
El entorno tributario argentino bajo la lupa del BM
El organismo multilateral también apunta al funcionamiento general del sistema fiscal del país vecino. Señala que el «complejo sistema tributario del país, los cambios frecuentes en la legislación tributaria y la inestabilidad económica crean un entorno de incertidumbre para los contribuyentes». Esa caracterización sienta las bases para la comparación que desarrolla a continuación.
Frente a ese escenario, el BM describe las particularidades del sistema tributario uruguayo. Destaca que la tasa del impuesto a la renta empresarial del 25% «es competitiva en comparación con la de otros países de la región». Además, el país cuenta con una «extensa red de tratados impositivos, que ayudan a prevenir la doble tributación y facilitan las inversiones transfronterizas».
Un rasgo que el informe identifica como distintivo es el secreto financiero. Aunque reconoce que hubo modificaciones recientes, sostiene que «si bien Uruguay ha logrado avances en cuanto a la transparencia fiscal, aún ofrece un grado de privacidad financiera que atrae a algunas personas de alto patrimonio». Para el BM, «todas estas características representan fuertes incentivos para trasladarse a Uruguay».
El caso Galperin como referencia concreta
El documento cita el traslado de Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, como un ejemplo concreto. Según el informe, su mudanza de Argentina a Uruguay «muestra que las personas de cuantioso patrimonio neto pueden aprovechar las diferencias tributarias para reducir sus obligaciones impositivas» en la región. No se formulan juicios de valor al respecto; el caso aparece como ilustración de un fenómeno más amplio.
El análisis sobre la movilidad de capitales y personas de alta renta se inscribe en una discusión más extensa acerca del impuesto a la riqueza. El BM advierte que su eficacia depende de «que se reconozcan con claridad los activos que se gravarán». En Uruguay, el Impuesto al Patrimonio va del 0,1% al 0,4% para residentes y del 0,7% al 1,5% para no residentes. Según datos de la DGI, en los primeros once meses de 2025 ese tributo representó cerca del 4% de la recaudación total.
Impuestos a la propiedad como alternativa a los gravámenes sobre la riqueza
Ante las limitaciones que detecta en los impuestos a la riqueza aplicados a grandes fortunas, el organismo propone poner el foco en gravar activos «tangibles e inmóviles», especialmente los bienes inmuebles. La justificación técnica es que se trata de activos fácilmente identificables, menos susceptibles a la fuga y cuya valuación se vuelve «precisa y de bajo costo» gracias a las plataformas digitales. Según el informe, «los impuestos a la propiedad ofrecen una solución práctica y eficaz».
El BM argumenta que este tipo de tributos «es menos probable que obstaculicen el crecimiento» económico, dado que las propiedades «contribuyen menos al dinamismo» en términos de «fomento de la innovación, la creación de sinergias positivas con otros sectores productivos estratégicos o el desarrollo del capital humano». En contraste, sostiene que «las tasas marginales excesivamente elevadas en los impuestos sobre la renta de las personas físicas y de las sociedades, y otros impuestos distorsivos, como los que gravan los ingresos brutos y las transacciones financieras, penalizan a los inversionistas y emprendedores».
El IVA y su umbral crítico según el organismo
El informe también analiza el comportamiento del IVA en la región. Cita investigaciones internacionales que sugieren que una tasa de alrededor del 16% «puede ser un umbral clave. Por encima de este nivel, los nuevos aumentos del IVA podrían perjudicar cada vez más a la actividad económica». Tanto Argentina como Uruguay son mencionados entre los países con tasas «relativamente altas». Uruguay aplica una tasa básica de IVA del 22%, una mínima del 10% y contempla rubros exonerados. Entre enero y noviembre del año pasado, el IVA representó el 48% de lo recaudado por la DGI.
El documento señala que las tasas reducidas de IVA, tal como están configuradas actualmente, pueden «favorecer desproporcionadamente a las personas ricas». Por ese motivo, plantea revisar esas alícuotas como vía para construir «una estructura fiscal general más progresiva y, al mismo tiempo, minimizar las distorsiones y promover el crecimiento económico».
La recaudación del IRPF y la base tributaria en la región
América Latina y el Caribe es la región del mundo con menor recaudación promedio por impuesto a la renta de las personas físicas: aproximadamente el 2% del PIB o el 10% del total de ingresos tributarios. En contraste, en Estados Unidos y Canadá ese tributo aporta cerca de la mitad de la recaudación impositiva total. Uruguay se ubica en un punto intermedio: el IRPF representó el 18% de los ingresos totales de la DGI en los primeros once meses de 2025.
El BM concluye que «aunque gravar a los más ricos resulta políticamente atractivo, centrarse únicamente en tasas máximas altas dentro de una base estrecha es ineficiente». Y propone que la región «puede generar mayores ingresos y lograr un sistema tributario más sostenible ampliando moderadamente la base, sin incluir a las poblaciones vulnerables e informales».
Sobre el impacto de la doble tributación implícita, el informe advierte que puede «desalentar la inversión y la innovación o impulsar a los empresarios productivos a trasladarse a jurisdicciones con tasas impositivas más bajas». En ese contexto, señala que «en la última década, numerosos países europeos han derogado o reorientado los impuestos a la riqueza».
Fuente de esta noticias es de LARED21 Diario Digital: Leer más
