
Javier Milei junto con su comitiva en el reciente viaje a Davos, en donde habló en el Foro Económico Mundial (Foto: X / Javier Milei)
La Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó un paro general de 24 horas este jueves 19 de febrero para la jornada en que la Cámara de Diputados prevé tratar el proyecto de reforma laboral. La central sindical calificó la iniciativa como «inconstitucional» y cuestionó no haber sido convocada a debatir su contenido.
El detonante inmediato de la medida de fuerza fue que el plenario de comisiones de la Cámara de Diputados emitió dictamen el miércoles 18, habilitando el debate en el recinto para el jueves 19 a las 14 horas. Este es el cuarto paro general contra el mandatario libertario y el número 48 desde el retorno de la democracia.
El principal punto de conflicto era el artículo 44, que establecía que los trabajadores percibirían únicamente el 50% del salario —aunque podría aumentar hasta el 75%— en casos de licencias médicas por enfermedades o accidentes no laborales. El Gobierno adelantó que quitaría ese apartado, pero el paro se mantuvo vigente de todas formas.
El rechazo sindical abarca también otras disposiciones, incluyendo restricciones al derecho de huelga en servicios esenciales, modificaciones en las indemnizaciones, la implementación del banco de horas, cambios en el régimen de vacaciones y limitaciones a las asambleas sindicales.
El país parado: una medida de fuerza centralizada
La CGT convocó a un paro sin movilización, con el objetivo de «focalizar el plan de lucha en los centros productivos con una paralización total». Sin embargo, algunos sindicatos nucleados en el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) y ATE sí realizaron una movilización hacia el Congreso desde las 12 horas.
La decisión de la CGT respondió a una estrategia de concentrar la medida de fuerza en los lugares de trabajo, buscando maximizar el impacto productivo de la huelga. La diferencia de criterios entre la conducción de la CGT y otros espacios sindicales evidenció matices en la forma de llevar adelante la protesta.
La medida provocó la interrupción total de vuelos, trenes, subtes y colectivos. Las seis líneas de subte y el Premetro permanecieron cerradas durante todo el jueves. Las aerolíneas ofrecieron modificaciones de fecha y reembolsos sin penalidad.
Aerolíneas Argentinas informó que más de 31.000 pasajeros se vieron afectados por la cancelación de 255 vuelos en toda su red de operaciones.
La Asociación Bancaria anunció la suspensión de la atención al público, aunque el home banking permaneció disponible. El gremio de Camioneros interrumpió actividades en la recolección de residuos, correo postal y transporte de cargas.
La empresa Dota confirmó que no se sumó al paro, ya delantó que colectivos iban a funcionar con normalidad, pero diversas publicaciones en redes sociales dieron cuenta de la falta de unidades en la ruta y de predios llenos, por lo que se infiere que muchos de los conductores suscribieron la protesta.
Milei reniega del derecho constitucional a la huelga
El Gobierno confirmó que descontaría el pago de la jornada a los empleados estatales que adhirieran al paro. «El derecho a huelga está garantizado, pero también el derecho del empleador a no pagar a quien no venga a trabajar», expresaron desde Casa Rosada.
El Ministerio de Capital Humano intimó a La Fraternidad y a la UTA a abstenerse de llevar adelante medidas de acción directa, argumentando que estaba vigente una conciliación obligatoria.
La medida de fuerza se dio en el marco de una economía con síntomas de caída en la actividad fabril, con más de 21.000 empresas cerradas en los últimos dos años y la pérdida de unos 300.000 puestos de trabajo, según fuentes sindicales. Un caso emblemático fue el de la empresa FATE, la principal fábrica de neumáticos de Argentina, que el miércoles 18 anunció el cierre de su planta en Buenos Aires y el despido de más de 900 trabajadores.
El anuncio del cierre de FATE concentró la atención durante la jornada previa al paro, generando preocupación en el sector industrial y sindical. La planta de neumáticos era considerada un ícono de la industria nacional.
El desarrollo de la sesión en Diputados
Simultáneamente al paro, la Cámara de Diputados sesionó desde las 14 horas para tratar la reforma laboral. El acuerdo dentro del oficialismo implicó quitar el artículo 44, lo que provocaría que el proyecto volviera al Senado para una nueva votación, retrasando su sanción final.
La decisión de eliminar el artículo más conflictivo buscó destrabar la negociación parlamentaria, aunque el proyecto original sufrirá modificaciones que extienden los plazos para su aprobación definitiva.
Los datos más recientes, basados en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), muestran una destrucción sostenida del tejido empresarial desde el inicio de la gestión libertaria. Datos oficiales de la SRT revelan una caída neta de 21.938 empleadores entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. El dato equivale a la desaparición de unas 30 empresas por día.
El impacto fue especialmente grave sobre las pequeñas y medianas empresas: el 99,6% de los empleadores que desaparecieron tenían hasta 500 trabajadores, lo que implica la salida del mercado de 20.053 pymes, frente a apenas 81 empresas de mayor tamaño que dejaron de operar.
Distribución geográfica y antigüedad de las empresas cerradas
En cuanto a la distribución geográfica, la provincia de Buenos Aires encabeza la lista con la pérdida de 5.335 unidades, seguida por Córdoba (3.457), la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2.397) y Santa Fe (2.238).
Un dato adicional alarmante: durante los últimos cuatro trimestres analizados, el 34% del total de cierres correspondió a empresas con menos de tres años de antigüedad, lo que evidencia que una proporción relevante de las firmas que ingresan al mercado no logra superar un ciclo de vida corto en el actual contexto.
Salida de multinacionales del mercado argentino
Entre las multinacionales que cerraron o retiraron operaciones del país durante este período, se cuentan Bimbo, PepsiCo, Topper, Danone, Puma, Bridgestone, HSBC, Clorox, Prudential, Xerox, Itaú, Makro, Telefónica, Mercedes-Benz, Exxon Mobil y Procter & Gamble, entre otras.
La lista de empresas que cesaron operaciones incluye firmas de diversos rubros, desde alimentación y bebidas hasta finanzas y neumáticos, evidenciando un fenómeno transversal a distintos sectores de actividad.
El empleo se contrae en la argentina libertaria
Desde la asunción de Milei, el empleo formal cayó 2,81%. La cantidad de trabajadores registrados retrocedió en 276.624 puestos entre noviembre de 2023 y agosto de 2025, lo que equivale a más de 432 puestos menos por día, pasando de 9.857.173 a 9.580.549 trabajadores.
La contracción del empleo registrado afectó de manera heterogénea a los distintos sectores de la economía, con la administración pública y la construcción liderando las caídas en términos absolutos.
Por sectores, los más afectados en términos absolutos fueron: la Administración pública, defensa y seguridad social fue el rubro con mayor pérdida de empleo, con 86.982 trabajadores menos en los primeros veintiún meses de gestión. Le siguieron Construcción con 76.292 puestos perdidos; Servicios de transporte y almacenamiento, con 59.838; e Industria manufacturera, con 55.941.
La caída en la administración pública representó casi un tercio del total de puestos perdidos, mientras que la construcción, un sector tradicionalmente sensible al ciclo económico, acumuló una reducción significativa de su planta laboral.
El Producto Interno Bruto de Argentina cayó 1,7% en 2024, durante el primer año de gobierno de Milei. La contracción respondió a la caída del consumo privado (-4,2%), del consumo público (-3,2%) y de la inversión (-17,4%).
El desplome de la inversión fue el componente más negativo del PBI, reflejando la falta de confianza del sector privado para realizar nuevas inversiones en capital productivo durante el primer año de gestión.
Los sectores económicos más golpeados
Los sectores más golpeados dentro del PBI fueron: Construcción, con una caída del 17,7% interanual; Industria manufacturera, con una reducción del 9,2%; y Comercio mayorista y minorista, con una merma del 7,3%.
La construcción y la industria manufacturera, dos sectores intensivos en mano de obra, registaron retrocesos de dos dígitos que explican en buena medida la caída del empleo formal en esas ramas.
La capacidad industrial instalada es quizás el indicador más elocuente del deterioro estructural de la industria argentina. La producción industrial se desplomó un 8,8% en promedio durante 2024 y, en los primeros meses de 2025, acumuló una nueva contracción del 3,0% respecto del promedio de 2024.
La caída acumulada en dos años consecutivos configura un escenario de recesión industrial prolongada, sin señales de recuperación en el corto plazo.
La utilización de la capacidad instalada cerró diciembre de 2025 en 53,8%, el nivel mensual más bajo del año y el menor registro desde marzo de 2024. Esto significa que casi la mitad de la maquinaria industrial del país estuvo ociosa en el último mes del año.
Por sectores, los datos oficiales del INDEC para diciembre de 2025 son contundentes: la industria automotriz operó apenas al 31,2% de su capacidad instalada, frente al 44,2% de diciembre de 2024. Los productos de caucho y plástico cayeron al 33,4%, desde el 42% del año anterior. La metalmecánica se desplomó al 38,9%, contra el 45,7% previo.
Entre los rubros industriales con los mayores retrocesos interanuales se encuentran: Productos textiles (-25,7%), Otros equipos y aparatos (-22,4%), Vehículos automotores (-21,6%), Prendas de vestir, cuero y calzado (-16,7%), Maquinaria y equipo (-14,8%) y Productos de caucho y plástico (-18,3%).
El desplome de la industria automotriz y textil refleja problemas estructurales que exceden la coyuntura, vinculados a la caída del consumo interno y la pérdida de competitividad exportadora.
Fuente de esta noticias es de LARED21 Diario Digital: Leer más
