
El trabajo de Kho introdujo una inflexión singular dentro del modernismo dominante: frente a la severidad funcionalista de la posguerra, incorporó un registro poético, una atención minuciosa a los materiales y un sentido lúdico del espacio. Su diseño no aspiraba únicamente a resolver problemas, sino a acompañar la vida cotidiana. Esa sensibilidad, unida a una intensa red de colaboraciones internacionales, lo convirtió en una figura clave del diseño europeo del siglo XX y en un mediador cultural que abrió los Países Bajos a nuevas influencias.

Aunque su nombre pueda resultar hoy poco familiar para el gran público, Kho Liang Ie fue considerado en las décadas de 1960 y 1970 uno de los diseñadores holandeses más destacados de su generación, con un reconocimiento que trascendió las fronteras nacionales. Su trabajo para firmas como Artifort y Mosa le otorgó una visibilidad internacional sostenida. De hecho, hasta 2002, uno de los premios de diseño más prestigiosos de los Países Bajos llevaba su nombre.
Incluso quienes no lo identifican explícitamente han convivido con sus diseños. Desde interiores públicos como el Aeropuerto de Schiphol hasta muebles adscritos hoy al canon del mid-century modern, actualmente revalorizados y reeditados, la huella de Kho forma parte del paisaje cotidiano contemporáneo.

Kho Liang Ie falleció en 1975, a los 47 años, dejando una producción notable que abarca mobiliario, diseño de interiores y diseño gráfico. Había nacido en 1927 en Magelang, Indonesia, en el seno de una familia de origen chino asentada allí desde generaciones atrás. En 1949 se trasladó a los Países Bajos, donde cursó estudios de arquitectura de interiores en la institución que más tarde se convertiría en la Academia Gerrit Rietveld.
Desde su etapa como estudiante, su talento fue reconocido. Un diseño de mueble bar fue publicado en la influyente revista Goed Wonen, y su proyecto de fin de carrera —el interior de un albergue juvenil— llegó a materializarse. Tras graduarse, comenzó a trabajar como asesor y diseñador de exposiciones para la fundación Goed Wonen, colaborando también de forma activa con la revista homónima.
Entre 1956 y 1959, Kho colaboró estrechamente con Wim Crouwel en el diseño de exposiciones, stands corporativos y carteles. De esa etapa surgieron varias publicaciones en la revista internacional Domus, al tiempo que desarrollaba una intensa actividad como diseñador de mobiliario. En 1957, ambos obtuvieron un importante premio en el concurso de mobiliario de Cantù, en Italia, donde seis de sus muebles metálicos fueron producidos y exhibidos.


A lo largo de su carrera, Kho trabajó para empresas como Bruynzeel, Mosa —que recientemente ha retomado la producción de sus azulejos murales— y los fabricantes de mobiliario CAR y Artifort, con quienes mantuvo una colaboración prolongada. En el caso de Artifort, su papel fue especialmente innovador: además de diseñar muebles, asumió la función de asesor estético global de la marca, supervisando productos y eventos, una práctica poco habitual en aquel momento.
Desde esa posición, introdujo en los Países Bajos a diseñadores internacionales como Pierre Paulin y Geoffrey Harcourt, contribuyendo de manera decisiva tanto al éxito internacional de Artifort como a la construcción de una red creativa transnacional que amplió el horizonte del diseño neerlandés.
La mirada de Kho fue también conceptual. Participó activamente en el desarrollo de tipologías entonces emergentes: oficinas diáfanas, interiores pensados para hogares unipersonales y, junto a Geoffrey Harcourt, sistemas de mobiliario flexible y modular destinados a viviendas de dimensiones reducidas. El sistema KTS, con grandes armarios de persiana inspirados en los baúles de mimbre asiáticos para el transporte doméstico, integraba cama, mesa, iluminación ambiental y almacenaje en una única estructura.
Aunque estos proyectos no pasaron de la fase de prototipo, anticiparon debates actuales sobre movilidad, flexibilidad y optimización del espacio habitable, confirmando el carácter visionario de su trabajo.
Uno de los encargos más relevantes de su carrera llegó en 1963: el diseño del nuevo edificio del Aeropuerto de Schiphol, inaugurado cuatro años después. Consciente de la ansiedad asociada al viaje, Kho concibió una entrada fluida y sin barreras, con barandillas de roble destinadas a generar una sensación de contacto cálido y natural. La paleta cromática, deliberadamente contenida, evitaba distracciones, mientras que la señalización amarilla se diseñó para destacar con claridad.
Según explica Ingeborg de Roode, comisaria de diseño industrial, Kho recurrió al diseñador gráfico Benno Wissing, miembro fundador de la agencia Total Design, para la señalización. Sin embargo, la icónica flecha de Schiphol fue dibujada por el propio Kho o bajo su supervisión directa, participando activamente en el diseño del sistema. El resultado alcanzó una difusión internacional y fue adoptado, con variaciones, en otros aeropuertos.
Aunque buena parte del interior original ha desaparecido, se conservan elementos esenciales como el techo de listones de los muelles y el revestimiento de acero inoxidable entre Schiphol Plaza y las zonas de salidas y llegadas.


“Kho Liang Ie – Modernismo de mediados de siglo” es la primera gran exposición dedicada al diseñador en más de cincuenta años. El diseño expositivo, a cargo de Strijkers Studio bajo la dirección de Eline Strijkers, recorre todos los ámbitos de su obra mediante más de 200 objetos y un amplio material visual. La muestra incluye una presentación parcial del interior de Schiphol, un stand para Artifort y la reconstrucción de fragmentos de su exposición de 1971 en el propio Stedelijk.


La retrospectiva presta también atención a sus colaboraciones con figuras como Pierre Paulin, Geoffrey Harcourt y Sheila Hicks, así como a la red internacional y a la colección artística asociada a su trayectoria, con obras de artistas como Ettore Sottsass y Niki de Saint Phalle.
Más que una recuperación histórica, la exposición propone una relectura contemporánea de una obra que entendió el diseño como una forma de mediación entre el cuerpo, el espacio y la vida. Un modernismo menos dogmático, más humano, que hoy vuelve a revelarse sorprendentemente actual.

Redacción
Fuente de esta noticia: https://urbanbeatcontenidos.es/stedelijk-kho-liang-ie/
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