
La Cancillería de Colombia Rosa Yolanda Villavicencio, recibe a 110 colombianos que regresan al país
En una jornada marcada por la sensibilidad institucional y el firme compromiso con los derechos humanos, 110 colombianos regresaron al país en un nuevo vuelo humanitario coordinado por el Gobierno Nacional. Entre ellos se encontraban seis menores de edad que viajaron junto a sus padres, luego de atravesar un proceso migratorio complejo que puso a prueba su fortaleza y esperanza. La llegada, ocurrida el 19 de febrero de 2026 en Bogotá D.C., fue recibida con un mensaje claro: Colombia acompaña, protege y garantiza un retorno digno a sus ciudadanos.
La canciller Rosa Yolanda Villavicencio encabezó la bienvenida en el aeropuerto, acompañada por la directora de Migración Colombia, Gloria Esperanza Arriero. Más que un acto protocolario, el recibimiento representó una declaración de principios de la política exterior colombiana: la defensa irrestricta de la dignidad humana, independientemente de las circunstancias que rodeen el regreso al país.
Durante su intervención, la canciller subrayó que para el Gobierno del presidente Gustavo Petro la atención a los connacionales retornados no es un asunto administrativo, sino una responsabilidad ética y humanitaria. Reafirmó que cada colombiano que cruza nuevamente las fronteras nacionales debe encontrar respaldo institucional, respeto y oportunidades para reconstruir su proyecto de vida. “Todas y todos son bienvenidos. El presidente ha insistido en que quienes enfrentan situaciones adversas en el exterior puedan volver sin miedo ni humillaciones. Este no es el final de un camino, es la posibilidad de empezar de nuevo”, expresó.
La ministra también destacó que estos retornos forman parte de una estrategia articulada entre distintas entidades del Estado, diseñada para ofrecer atención integral desde el primer momento. Equipos interinstitucionales brindaron acompañamiento psicosocial, orientación jurídica, apoyo humanitario inmediato y asesoría en trámites migratorios y de documentación. El objetivo es que el proceso de reintegración sea ordenado, humano y efectivo, evitando nuevas vulnerabilidades.
Colombia, explicó la canciller, continúa trabajando de manera coordinada con Estados Unidos y otros países para que los programas de retorno voluntario se desarrollen bajo estándares de respeto, transparencia y garantías plenas de derechos. La prioridad, reiteró, es que cualquier proceso migratorio, incluido el regreso, se realice en condiciones de dignidad.
En compañía de la directora de @MigracionCol, Gloria Esperanza Arriero (@Gloarriero), la Ministra reiteró que para el Gobierno del Presidente @petrogustavo, la atención a los connacionales retornados se fundamenta en la protección de sus derechos humanos y en el reconocimiento de… pic.twitter.com/4Yyo6eifmg
— Cancillería Colombia (@CancilleriaCol) February 20, 2026
Por su parte, la directora de Migración Colombia enfatizó que el país ha fortalecido sus protocolos de recepción para asegurar un ingreso ágil y respetuoso. Recordó que migrar no constituye un delito y que el enfoque del Gobierno es eminentemente humanitario, centrado en la protección de las personas y no en su estigmatización. Cada retorno, señaló, activa rutas de atención que involucran a autoridades nacionales y territoriales para facilitar la inserción social y económica de quienes vuelven.
Este nuevo operativo humanitario se suma a otros esfuerzos recientes que consolidan una política exterior con rostro humano, en la que la Cancillería desempeña un papel decisivo. Más allá de las cifras, la jornada dejó una imagen contundente: familias reencontrándose, niños abrazando a sus seres queridos y un Estado que asume su responsabilidad de acompañar a quienes, por distintas razones, deciden o deben regresar.
Las autoridades confirmaron que estos vuelos humanitarios continuarán realizándose cuando las circunstancias lo requieran, siempre bajo el principio de proteger la vida y garantizar los derechos. En un contexto migratorio global cada vez más desafiante, Colombia reafirma así su determinación de situar la dignidad en el centro de su acción diplomática y consular, demostrando que el retorno, lejos de ser un retroceso, puede convertirse en el punto de partida de una nueva etapa.
