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El escenario político colombiano entra en una fase decisiva con una señal contundente que trasciende fronteras: Iván Cepeda encabeza con un 74 % de probabilidad las proyecciones para obtener la votación más alta en la primera vuelta presidencial del próximo 31 de mayo, según los datos publicados por Polymarket, el mercado de predicciones más grande y dinámico del mundo. La cifra no solo consolida su liderazgo en el espectro de la izquierda, sino que lo proyecta como el nombre más competitivo del tablero electoral colombiano en este momento.
La medición lo sitúa muy por delante de sus contendores. En segundo lugar aparece Abelardo de la Espriella con un 16 %, seguido por Sergio Fajardo con 6,5 % y Paloma Valencia con 3,6 %. La diferencia no es marginal: es estructural. En términos de lectura política, implica que el liderazgo de Cepeda no se limita a su base ideológica tradicional, sino que comienza a consolidarse como una opción con capacidad real de capitalizar el voto mayoritario en la primera vuelta.
El dato adquiere mayor relevancia si se considera el contexto. Cepeda no participará en la consulta prevista para el 8 de marzo, luego de que el Consejo Nacional Electoral rechazara su inscripción en el llamado Frente por la Vida, argumentando que ya había sido escogido como candidato de la izquierda en la votación interna del Pacto Histórico realizada en octubre pasado. Lejos de debilitar su posición, esta circunstancia parece haber reforzado la claridad de su candidatura y la concentración del respaldo en torno a su figura.
Polymarket, plataforma que opera como termómetro global de expectativas políticas y económicas, se ha convertido en una referencia para analistas e inversionistas por su capacidad de sintetizar información dispersa en probabilidades concretas. No se trata de una encuesta tradicional, sino de un mercado donde miles de participantes asignan valor a distintos escenarios con base en información, percepción de tendencias y evaluación de riesgos. Que Cepeda alcance el 74 % en este entorno indica que, más allá de la coyuntura local, existe una percepción sólida de viabilidad electoral.
La proyección también refleja una dinámica política en la que la izquierda colombiana llega a la contienda con mayor cohesión que en ciclos anteriores. El proceso interno que lo ratificó como candidato en octubre cerró filas en torno a su nombre y redujo la dispersión de aspiraciones dentro de ese sector. En contraste, otras corrientes enfrentan aún procesos de definición, competencia interna o fragmentación de apoyos, lo que puede explicar la amplia brecha observada en la medición.

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Para el electorado, el mensaje es claro: la contienda ya no se estructura únicamente alrededor de discursos, sino de probabilidades concretas de liderazgo. En un contexto de alta volatilidad política regional, donde los resultados electorales suelen sorprender hasta el último momento, una ventaja de este calibre reconfigura estrategias, alianzas y narrativas. Los equipos de campaña leen estas cifras como señales de impulso o de alerta temprana; en este caso, la señal favorece de manera contundente a Cepeda.
A poco más de tres meses de la primera vuelta, el panorama proyecta una competencia en la que la disputa principal podría centrarse en quién logra acercarse al umbral que hoy domina el candidato de izquierda. La distancia de casi 60 puntos porcentuales frente al segundo lugar no solo es numérica, sino simbólica: instala la idea de un liderazgo que marca el ritmo de la carrera y obliga a sus adversarios a redefinir posicionamientos.
En política, las tendencias pueden cambiar, pero también pueden consolidarse cuando encuentran coherencia organizativa y narrativa. Las cifras actuales sugieren que Iván Cepeda no solo encabeza una medición internacional de probabilidades, sino que se posiciona como el referente central de la primera vuelta presidencial colombiana. En un entorno donde cada punto porcentual puede alterar el equilibrio del poder, un 74 % no es simplemente un dato estadístico: es la expresión de una ventaja que, de mantenerse, podría definir el rumbo inmediato del país.
