
En los últimos años, la proteína de guisante se ha convertido en uno de los ingredientes estrella de la revolución plant-based. Obtenida del guisante amarillo (Pisum sativum), esta proteína vegetal conquista tanto a la industria alimentaria como el paladar de muchas personas, sensibilizadas ante la importancia de elegir opciones saludables y sostenibles.
Un perfil nutricional excepcional
La proteína aislada de guisante ecológico destaca por su concentración proteica del 80-90% en base seca (al nivel de las mejores proteínas animales). Contiene todos los aminoácidos esenciales y es especialmente rica en lisina, arginina (relacionada con salud cardiovascular y construcción muscular) y aminoácidos ramificados (leucina, isoleucina y valina), fundamentales para la recuperación y crecimiento muscular.
Muestra una ligera deficiencia en metionina y cistina, pero esta limitación se compensa fácilmente combinándola con cereales integrales o semillas. Ya hay productos que combinan proteína de guisante con proteína de arroz o de cáñamo para obtener un perfil completo en aminoácidos. Además, aporta hierro (importante en las dietas vegetarianas), fósforo, magnesio y fenoles antioxidantes.
Mucho más digestiva
De la proteína del guisante destaca su excelente digestibilidad. Con un índice PDCAAS (Protein Digestibility Corrected Amino Acid Score) superior a 0,75, se encuentra entre las proteínas vegetales mejor aprovechadas por el organismo, superando a otras legumbres. Además, el proceso de extracción elimina antinutrientes (inhibidores de proteasas, lectinas) y oligosacáridos fermentables, que son responsables de flatulencias.
A diferencia de la soja, los lácteos, los huevos o el gluten, la proteína del guisante presenta un riesgo muy bajo de provocar alergias, por eso es ideal para personas con intolerancias. Y está naturalmente libre de gluten, lactosa y colesterol.
Su índice glucémico bajo contribuye a una liberación gradual de energía y a la sensación de saciedad prolongada. Hoy sabemos que reduce los niveles de grelina (hormona del hambre) y favorece el control del apetito.
La proteína aislada de guisante ecológico tiene una concentración proteica del 80-90% en base seca
Versatilidad interesante para la industria
La proteína de guisante posee propiedades funcionales que explican su versatilidad industrial. Su capacidad de retención de agua mejora la jugosidad de los productos cárnicos vegetales (y prolonga la frescura en panadería). Y gracias a sus propiedades emulsionantes es excelente en salsas y mayonesas veganas, bebidas vegetales y alimentos tipo lácteos.
La capacidad de gelificación al calentarse ayuda a obtener carnes y embutidos vegetales y productos con textura similar al queso. Su sabor neutro y color cremoso lo facilitan.
La proteína texturizada de guisante, obtenida por extrusión a alta temperatura, permite crear alimentos similares a la carne, desde granulados finos hasta trozos grandes tipo medallón. Está en discusión si el efecto de los extrusionados es interesante para la salud, pero su presencia en infinidad de alimentos es imparable.
Sostenibilidad ejemplar
La proteína de guisante destaca por su excepcional sostenibilidad. Los datos son contundentes: producir 100 gramos genera solo 0,4 kg de CO₂ equivalente, mientras que la proteína de ternera emite más de 50 kg (¡más de 100 veces más!).
Además, los expertos nos dicen que, como leguminosa, fija nitrógeno atmosférico (gracias a bacterias tipo Rhizobium) en sus raíces, enriqueciendo el suelo sin fertilizantes sintéticos y reduciendo emisiones de óxido nitroso. El guisante mejora la fertilidad para cultivos posteriores, y es clave en la rotación agrícola para regenerar la tierra.
El cultivo requiere significativamente menos agua: recordemos que mientras que un kilo de proteína de ternera necesita 15.000 litros, el guisante requiere menos de 1.500. Sustituir el 50% de proteínas cárnicas por guisante podrá liberar hasta un 95% de tierra agrícola.
Los modelos de economía circular actuales aprovechan proteína, almidón y fibra del guisante para diferentes industrias, minimizando desperdicios.
Una proteína para el futuro
En EE. UU. la proteína de guisante está desplazando a la soja en múltiples sectores y empresas, desde Beyond Meat hasta las nuevas bebidas vegetales Ripple. Aportan tanta proteína como la leche de vaca, con un sabor suave y textura cremosa, y son ideales para personas alérgicas a la soja o intolerantes a la lactosa.
También está presente en la industria alimentaria: barritas energéticas, sustitutos del huevo, imitaciones de pescado, quesos y yogures vegetales, caldos, patés, potitos, panadería… El mercado global se cuadruplicará antes de 2030. La proteína de guisante ecológico es una herramienta esencial para construir un sistema alimentario más saludable y sostenible.
La OMS recomienda que el 75% del aporte proteico provenga de fuentes vegetales. Y el guisante, humilde leguminosa cultivada desde hace milenios, se revela como protagonista inesperado de esta transformación alimentaria que ya está en marcha.
Autor: Jaume Rosselló, Editor Especializado en Salud y Alimentación
Julia
Fuente de esta noticia: https://www.bioecoactual.com/2026/02/18/la-proteina-de-guisante-ecologico/
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