
Nacido en Veracruz, es cabraliego por parte de padre y tinetense por parte de madre, lleva más de 30 años de experiencia en la gestión de la empresa privada y familiar. Ahora encabeza COPARMEX, la Confederación Patronal de la República Mexicana.
Juan José Sierra, presidente nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) es natural de Veracruz y como él mismo señala, «asturiano de adopción». Por parte de padre es hijo de asturiano de Arenas de Cabrales. Su madre madre es originaria de Gera (Tineo). Sierra lleva más de 30 años de experiencia en el sector de las empresas privadas, también familiares, y ha sido presidente del Centro Empresarial de Veracruz y vicepresidente nacional de Centros Empresariales antes de su actual cargo. El enfoque de su presidencia es impulsar un modelo de desarrollo inclusivo, promomover la innovación, apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), fortalecer la vinculación con grandes empresas y «la formalización», es decir acabar con la economía sumergida, con aquellas empresas «informales», que operan al margen de la seguridad social y la normativa laboral, sin pagar impuestos, algo que en su país tiene un peso muy importante. Sierra busca una COPARMEX unida y fuerte, trabaja por un México seguro, justo y próspero, y por fortalecer el diálogo social y la participación ciudadana.
Juan José Sierra intervino en el VII Foro Iberoamericano de la Mipyme, celebrado en Tenerife a finales de noviembre pasado. Después de saludar a representantes, presentes, y seguidores en Internet, felicitando a organización del foro, continuó: «En el complejo panorama económico de México e Iberoamérica, la informalidad (economía sumergida) no es solo una cifra estadística; es una barrera que frena el desarrollo humano y social. Con un promedio de informalidad del 56% en México —que en ciertas regiones escala drásticamente hasta el 75%—, el desafío no es meramente fiscal, sino profundamente humano».
La informalidad como deuda social
Para Juan José Sierra, la informalidad es sinónimo de un retraso en la dimensión social. «Al carecer de prestaciones básicas, acceso a la salud, educación y vivienda digna, millones de trabajadores ven vulnerada su dignidad. Atender esta realidad es urgente, especialmente cuando entendemos que las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) son el corazón de nuestra región». En México, indicó, existen 5.5 millones de microempresas, pequeñas y medianas que generan el 71% del empleo. «No son solo el motor económico; son el tejido social», afirmó. Detrás de cada emprendimiento, indicó, «hay una familia, una madre soltera o un joven buscando futuro. Por ello, más que una reforma fiscal, la región necesita una ruta de formalidad y productividad», aseguró. Y añadió: «Está demostrado: una empresa que se integra a cadenas de suministro globales y recibe financiamiento es cinco veces más productiva y genera cuatro veces más empleo».
El diálogo tripartito y la seguridad
La clave para esta transformación radica en el diálogo social entre gobierno, empresarios y sindicatos, aseguró. «Sin embargo, existe un factor externo que puede anular cualquier esfuerzo: la inseguridad», apuntó. «Para una Mipyme que sobrevive al día, un evento de extorsión o inseguridad no es solo un contratiempo; es una sentencia de muerte que destruye el patrimonio familiar. Sin seguridad no hay desarrollo, ni prosperidad, ni desarrollo social», sentenció Sierra. A su juicio, «la seguridad debe ser la garantía para que el esfuerzo del trabajador y la inversión del empresario rindan frutos».
Los datos del CONEVAL, el Consejo Nacional de Evaluación de la Politica de Desarrollo Social, que miden la evolución de la pobreza en México, respaldan esta visión, aseguró Sierra. «De los 13,7 millones de mexicanos que salieron de la pobreza, 75 de cada 100 pesos de su ingreso provinieron de su trabajo formal. El empleo con prestaciones es, sin duda, el mejor programa social», afirmó.
Tres pilares para la inversión
Para que un país sea atractivo y genere riqueza, Sierra propone tres condiciones esenciales. En primer lugar, seguridad, «la base mínima para operar». En segundo lugar, certeza jurídica: «la confianza de que las reglas del juego se respetarán y no cambiarán arbitrariamente». Y en tercer lugar energía, «un tema de supervivencia y necesidad fundamental para cualquier industria moderna».
Propuestas para la Cumbre Iberoamericana
De cara a la próxima Cumbre de Jefes de Estado, Sierra indicó que se han puesto sobre la mesa tres iniciativas concretas para fortalecer el ecosistema empresarial de la región. En primer lugar, un «cambio de narrativa» para «revalorizar el papel del empresario y el emprendedor en la sociedad». En segundo lugar crear un «Monitor de Mipymes Iberoamericanas», desarrollando «un sistema de indicadores para medir el avance de los gobiernos y las empresas en el apoyo a las pequeñas unidades productivas». También, habilitar una «herramienta de comunicación en tiempo real». Es decir, «aprovechar la inteligencia artificial y las plataformas digitales para crear una red de networking y compartir buenas prácticas entre todos los países iberoamericanos». Según Sierra, «la meta es clara: transformar la informalidad en una ruta de productividad que proteja el tejido social y garantice la prosperidad de nuestras naciones».
Con información Javier Pertierra
