
El año 2024 quedará inscrito en los libros de historia como un punto de inflexión para el Mercado Común del Sur (Mercosur), el bloque de integración económica más ambicioso de América Latina. Después de tres décadas de existencia marcadas por avances graduales, retrocesos ocasionales y una persistente búsqueda de relevancia en la economía global, el bloque finalmente alcanzó lo que muchos consideran su mayor logro diplomático y comercial: la firma del acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE).
El 6 de diciembre de 2024, en una ceremonia celebrada en Montevideo, Uruguay, los líderes del Mercosur y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, rubricaron un tratado que había sido negociado durante 25 años. Este acuerdo no solo representa la culminación de un cuarto de siglo de conversaciones, interrupciones, renegociaciones y compromisos difíciles, sino que también crea la mayor zona de libre comercio del mundo en términos de población y una de las más significativas en términos económicos.
Las cifras que rodean este acuerdo son verdaderamente impresionantes. La zona de libre comercio resultante abarcará a más de 700 millones de personas —aproximadamente el 9% de la población mundial— y representará cerca del 25% del PIB global. El Mercosur, que incluye a Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y, desde julio de 2024, Bolivia como miembro pleno (con Venezuela suspendida desde 2016), posee un PIB combinado de aproximadamente 3,5 billones de dólares según datos de 2023. Por su parte, la Unión Europea, con sus 27 estados miembros, tiene un PIB que supera los 16 billones de dólares, convirtiéndola en el segundo bloque económico más grande del mundo después de Estados Unidos.
El comercio bilateral entre ambos bloques ya era significativo antes del acuerdo. En 2023, el intercambio comercial alcanzó los 125.000 millones de euros, con la UE exportando aproximadamente 56.000 millones de euros al Mercosur e importando alrededor de 69.000 millones de euros. La UE es el segundo socio comercial del Mercosur (después de China) y representa aproximadamente el 15% de su comercio exterior total. Para la Unión Europea, el Mercosur constituye el décimo socio comercial más importante.
Sin embargo, 2024 no fue solo el año del acuerdo con Europa. También fue testigo de la incorporación plena de Bolivia al bloque, expandiendo su alcance geográfico hacia los Andes; de intensos debates sobre el futuro modelo de integración regional impulsados por el presidente argentino Javier Milei; de tensiones relacionadas con las aspiraciones de algunos miembros de negociar acuerdos individuales con China; y del desafío que representa para Paraguay asumir la presidencia pro tempore en un contexto de profundas divisiones.
El Mercosur, fundado el 26 de marzo de 1991 mediante el Tratado de Asunción firmado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, nació con la ambiciosa visión de crear un mercado común sudamericano que facilitara la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. A lo largo de más de tres décadas, el bloque ha experimentado momentos de entusiasmo y períodos de estancamiento, pero siempre ha mantenido su relevancia como el principal mecanismo de integración económica y política en América del Sur.
Hoy, el Mercosur se encuentra en una encrucijada existencial. Por un lado, ha logrado su mayor éxito diplomático con el acuerdo europeo y ha expandido su membresía con Bolivia. Por otro lado, enfrenta cuestionamientos internos sobre su modelo de funcionamiento, con algunos líderes argumentando que sus reglas son demasiado restrictivas y limitan la capacidad de los países miembros para aprovechar oportunidades comerciales en un mundo globalizado y cada vez más competitivo.
Este artículo examina en profundidad las cinco noticias más relevantes del Mercosur en los últimos dos años, analizando no solo los hechos, sino también sus implicaciones económicas, políticas y estratégicas para el futuro de la integración sudamericana. Desde el histórico acuerdo con la UE hasta los debates sobre flexibilización comercial, desde la adhesión de Bolivia hasta las tensiones con China, cada uno de estos acontecimientos ofrece importantes lecciones sobre los desafíos y oportunidades que enfrentan los bloques regionales en el siglo XXI.
El análisis que sigue busca proporcionar una comprensión integral de este momento crucial en la historia del Mercosur, utilizando datos económicos rigurosos, contexto histórico relevante y una evaluación equilibrada de las perspectivas de diferentes actores. Solo mediante un examen detallado de estos acontecimientos podemos comprender verdaderamente lo que está en juego: no solo el futuro de un bloque comercial, sino el modelo mismo de integración regional en América Latina y su capacidad para responder a los desafíos del orden mundial contemporáneo.
