
El 6 de diciembre de 2024 marcó un hito en la historia del comercio internacional y la cooperación birregional. En Montevideo, Uruguay, ante la presencia de los líderes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmó el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur, poniendo fin a 25 años de negociaciones que habían comenzado formalmente en 1999, pero cuyos orígenes se remontan a las primeras conversaciones de la década de 1990.
Este cuarto de siglo de negociaciones no fue un camino lineal. Las conversaciones se iniciaron oficialmente en junio de 1999 en Río de Janeiro, cuando ambos bloques acordaron trabajar hacia un acuerdo de asociación interregional. Sin embargo, las primeras rondas de negociación revelaron diferencias profundas en áreas sensibles como la agricultura, los servicios financieros y los estándares ambientales. En 2004, las negociaciones se estancaron debido a desacuerdos insalvables sobre el acceso al mercado agrícola europeo y las reglas de origen para productos industriales.
Después de una pausa de varios años, las negociaciones se relanzaron en 2010 con un renovado impulso político. Sin embargo, nuevamente se encontraron con obstáculos: la crisis de la deuda europea, el proteccionismo agrícola en algunos estados miembros de la UE, las preocupaciones ambientales relacionadas con la deforestación del Amazonas, y las crisis políticas y económicas en varios países del Mercosur complicaron el proceso.
Un momento crucial llegó en 2019, cuando después de intensas negociaciones, se anunció un acuerdo político preliminar. Sin embargo, este acuerdo enfrentó inmediatamente una fuerte oposición de los agricultores franceses y de sectores ambientalistas europeos, particularmente debido a las políticas ambientales del entonces presidente brasileño Jair Bolsonaro. Francia amenazó con vetar el acuerdo, argumentando que Brasil no estaba cumpliendo con sus compromisos climáticos bajo el Acuerdo de París.
La llegada de Luiz Inácio Lula da Silva a la presidencia de Brasil en 2023 cambió la dinámica. Lula, comprometido con la protección del Amazonas y el combate al cambio climático, proporcionó las garantías ambientales que Europa necesitaba. Esto, combinado con las presiones geopolíticas —particularmente la competencia con China por influencia en América Latina y los desafíos a las cadenas de suministro globales expuestos por la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania— creó el momentum político necesario para cerrar el acuerdo.
El Contenido del Acuerdo: Una Liberalización Comercial Masiva
El acuerdo UE-Mercosur es, por su alcance y ambición, uno de los tratados comerciales más comprehensivos jamás negociados. Abarca no solo el comercio de bienes, sino también servicios, inversiones, propiedad intelectual, compras gubernamentales y, de manera significativa, compromisos vinculantes sobre desarrollo sostenible y cambio climático.
En términos de eliminación arancelaria, el acuerdo es extraordinariamente ambicioso. La Unión Europea eliminará aranceles sobre el 91% de los productos del Mercosur que ingresen a su mercado, lo que representa una liberalización comercial sin precedentes. Esto beneficiará particularmente a las exportaciones latinoamericanas de productos agrícolas y agroindustriales, sectores donde el Mercosur posee claras ventajas comparativas.
Según análisis del Ministerio de Economía español, el ahorro anual en aranceles para los exportadores europeos se estima en aproximadamente 4.000 millones de euros una vez que el acuerdo esté completamente implementado. Este ahorro será especialmente significativo en sectores como:
– Sector automotriz: Los aranceles actuales del Mercosur sobre vehículos europeos alcanzan el 35%, uno de los más altos del mundo. Estos aranceles se eliminarán gradualmente, creando oportunidades significativas para fabricantes europeos como Volkswagen, Renault, Peugeot y Mercedes-Benz, que ya tienen presencia en la región pero enfrentan costos de producción elevados debido a las barreras comerciales.
– Maquinaria industrial: Los aranceles actuales sobre maquinaria y equipos industriales europeos promedian el 14%, lo que encarece significativamente las importaciones de tecnología avanzada. La eliminación de estos aranceles facilitará la modernización del sector productivo latinoamericano.
– Productos químicos y farmacéuticos: Europa es líder mundial en productos farmacéuticos de alta complejidad y especialidades químicas. La reducción arancelaria abrirá nuevos mercados para estos productos, aunque con salvaguardias para proteger la producción local de medicamentos esenciales.
– Vinos y licores: Los productores europeos de vino, particularmente de Francia, España, Italia y Portugal, obtendrán acceso preferencial a los mercados sudamericanos, que tradicionalmente han sido dominados por productores chilenos y argentinos.
Por su parte, el Mercosur obtendrá acceso preferencial al mercado europeo para:
– Carne bovina: Europa acordó una cuota de importación de 99.000 toneladas anuales de carne bovina con un arancel reducido del 7,5% (comparado con el arancel normal de 12,8% más 304 euros por cada 100 kg). Esto representa una oportunidad significativa para Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, que son grandes productores de carne de alta calidad.
– Carne avícola: Cuota de 180.000 toneladas anuales de carne de pollo con arancel preferencial. Brasil, el mayor exportador mundial de pollo, es el principal beneficiario.
– Azúcar: Cuota de 180.000 toneladas con arancel reducido, beneficiando particularmente a Brasil, el mayor productor mundial de azúcar de caña.
– Etanol: Cuota de 650.000 toneladas de etanol para uso industrial y 450.000 toneladas adicionales para otros usos, fundamental para la industria brasileña de biocombustibles.
– Miel: Cuota de 45.000 toneladas, importante para Argentina, uno de los principales exportadores mundiales.
– Arroz, maíz y otros cereales: Acceso mejorado con reducciones arancelarias graduales.
– Frutas tropicales y cítricos: Eliminación progresiva de aranceles sobre productos como naranjas, limones, mangos y piñas.
El Impacto Económico Proyectado: Ganadores y Perdedores
Los estudios económicos realizados por diversas instituciones proyectan impactos significativos del acuerdo. Según estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el acuerdo podría generar:
– Un aumento del 15-20% en el comercio bilateral en los primeros cinco años de implementación completa.
– Un incremento del PIB del Mercosur de entre 0,3% y 0,5% anual durante el período de transición de 15 años.
– La creación de entre 300.000 y 400.000 empleos directos en ambas regiones combinadas.
– Ahorros para los consumidores de ambos bloques de aproximadamente 18.000 millones de euros anuales debido a precios más bajos y mayor variedad de productos.
Para Brasil, la mayor economía del Mercosur con un PIB de aproximadamente 2,1 billones de dólares en 2023, el acuerdo representa oportunidades particularmente significativas. El sector agropecuario brasileño, que representa aproximadamente el 25% del PIB y emplea directamente a cerca de 20 millones de personas, podría ver sus exportaciones a Europa crecer entre 8.000 y 12.000 millones de dólares anuales en el mediano plazo. La Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA) estima que el sector podría generar 750.000 nuevos empleos en las zonas rurales durante la próxima década como resultado del acuerdo.
Argentina, con un PIB de aproximadamente 640.000 millones de dólares y una economía históricamente dependiente de las exportaciones agrícolas, también se beneficiará significativamente. El país es el quinto exportador mundial de carne bovina, el cuarto de maíz y el tercer exportador de soja y derivados. El acceso preferencial al mercado europeo podría agregar entre 3.000 y 5.000 millones de dólares anuales a sus exportaciones agroindustriales. Sin embargo, el sector industrial argentino, especialmente el automotriz y el textil, enfrenta desafíos significativos de competitividad frente a las importaciones europeas.
Paraguay, cuya economía depende críticamente de las exportaciones agrícolas (que representan aproximadamente el 60% de sus exportaciones totales), obtendrá acceso mejorado para su carne bovina de alta calidad, granos y productos forestales. Con un PIB de aproximadamente 43.000 millones de dólares en 2023, Paraguay podría ver un impulso de entre 500 y 800 millones de dólares en exportaciones anuales, una cifra significativa para una economía de su tamaño.
Uruguay, con un PIB de aproximadamente 70.000 millones de dólares y una economía fuertemente orientada al comercio exterior, espera beneficios sustanciales. El país es conocido por la alta calidad de su carne bovina, que ya goza de prestigio en mercados europeos. El acuerdo podría aumentar las exportaciones uruguayas a Europa en aproximadamente 1.000 millones de dólares anuales, representando un incremento significativo para una economía de su tamaño.
Bolivia, el miembro más reciente del Mercosur con un PIB de aproximadamente 47.000 millones de dólares, tendrá acceso gradual a los beneficios del acuerdo. Aunque su economía es menos diversificada y más dependiente de la extracción de recursos naturales (gas natural, minerales), el acuerdo ofrece oportunidades para exportaciones agrícolas como quinua, café y cacao, productos de nicho que tienen creciente demanda en Europa.
