
ICARRD+20
Entre el 24 y el 28 de febrero, la histórica ciudad de Cartagena de Indias será el escenario de una cita que promete marcar un punto de inflexión en la discusión internacional sobre el acceso a la tierra, la producción de alimentos y la justicia rural. La Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20) reunirá a gobiernos, organismos multilaterales, representantes de movimientos campesinos e indígenas y expertos de los cinco continentes en un momento especialmente crítico para la humanidad. No se trata de una reunión protocolaria más en el calendario diplomático: es una convocatoria para replantear las bases sobre las cuales el mundo enfrenta el hambre, los conflictos en el campo, la desigualdad territorial y las amenazas crecientes derivadas de la crisis climática.
La elección de Colombia como país anfitrión constituye un reconocimiento explícito a los avances que ha logrado en materia de redistribución de la tierra, formalización de la propiedad rural y dignificación del campesinado. En los últimos años, el país ha dado pasos significativos hacia una transformación estructural del campo, orientada a reducir la pobreza rural, ampliar el acceso a activos productivos y consolidar la paz en territorios históricamente golpeados por la violencia. Esa experiencia ha despertado el interés de la comunidad internacional, que ve en el proceso colombiano un referente de políticas públicas orientadas a cerrar brechas sociales y territoriales.
La realización de ICARRD+20 en Cartagena es también resultado de una gestión diplomática rigurosa y estratégica. La propuesta de que Colombia acogiera esta nueva edición surgió de organizaciones campesinas internacionales y fue respaldada en instancias multilaterales, en particular en el seno de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La Cancillería colombiana desempeñó un papel decisivo en la articulación de voluntades, la coordinación interinstitucional y la consolidación de apoyos políticos que hicieron posible que el país fuera designado sede oficial. Su labor ha sido clave para proyectar a Colombia como un actor constructivo y propositivo en la agenda global de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria.
Veinte años después de la primera conferencia celebrada en Brasil en 2006, esta nueva edición buscará evaluar el cumplimiento de los compromisos asumidos entonces en torno a la democratización del acceso a la tierra y el reconocimiento de los derechos de las comunidades que producen los alimentos del planeta. El balance no es menor. En un mundo donde existen alrededor de 570 millones de explotaciones agrícolas, la gran mayoría de carácter familiar y de pequeña escala, persisten profundas asimetrías en la distribución de la tierra y en las oportunidades de desarrollo. Más del 80 % de esas explotaciones tiene menos de dos hectáreas, lo que evidencia la fragilidad estructural de millones de productores que sostienen una parte sustancial del abastecimiento alimentario global.
Al mismo tiempo, entre 713 y 757 millones de personas padecen hambre crónica, en un contexto marcado por conflictos armados, crisis económicas recurrentes y el impacto cada vez más severo del cambio climático. La paradoja es evidente: quienes producen una porción significativa de los alimentos del mundo suelen enfrentar condiciones precarias de acceso a la tierra, financiamiento, infraestructura y servicios básicos. La conferencia de Cartagena aspira a colocar esta realidad en el centro del debate y a trazar una hoja de ruta renovada que combine justicia social, sostenibilidad ambiental y eficiencia productiva.
La II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo rural, es un espacio de diálogo global entre actores de más de 100 países para renovar compromisos sobre el acceso equitativo a la tierra, la reforma agraria y el desarrollo rural sostenible.
🗓️ Del 24 al 28 de… pic.twitter.com/7BjJOoAd9x
— Cancillería Colombia (@CancilleriaCol) February 16, 2026
La agenda de la semana reflejará la amplitud y complejidad de los desafíos. El acto inaugural dará paso a deliberaciones técnicas y políticas sobre gobernanza de la tierra, sistemas agroalimentarios resilientes, justicia climática y ambiental, y cooperación internacional para el desarrollo rural. Se presentarán balances sobre la distribución de la tierra, el agua y los territorios en distintas regiones del mundo, así como informes globales sobre el estado de la tenencia y la gobernanza territorial. También se promoverán diálogos de alto nivel entre ministros, delegaciones oficiales y el Gobierno de Colombia para intercambiar experiencias y consolidar compromisos concretos.
Entre los temas que se abordarán figuran la relación entre tierra y paz en las Américas, el vínculo entre políticas de drogas y ordenamiento territorial, la geopolítica de los recursos naturales y la protección de quienes defienden la tierra y la naturaleza. Asimismo, se analizará el papel de la cooperación Sur-Sur y los nuevos mecanismos de articulación internacional para impulsar sistemas alimentarios más justos, inclusivos y sostenibles. Colombia aprovechará este espacio para compartir casos de éxito en territorios rurales y presentar iniciativas innovadoras desarrolladas en el Caribe colombiano.
El cierre de la conferencia estará marcado por la presentación del Plan Decenal de Reforma Agraria de Colombia, concebido como un instrumento de transformación estructural de la propiedad y el uso de la tierra. Este anuncio enviará una señal clara sobre la voluntad del país de mantener y profundizar los cambios emprendidos, y de hacerlo en diálogo permanente con la comunidad internacional.
Al acoger ICARRD+20, Colombia no solo abre sus puertas a un debate crucial para el presente y el futuro del planeta; reafirma su compromiso con una diplomacia activa, orientada a construir consensos y a promover soluciones concretas frente a desafíos globales. La Cancillería ha sabido convertir los avances internos en una plataforma de liderazgo internacional, posicionando al país como un referente en la búsqueda de un desarrollo rural más equitativo, sostenible y pacífico. Cartagena será, durante esos días, el epicentro de una conversación indispensable para garantizar que la tierra, el agua y los alimentos sean pilares de dignidad, estabilidad y esperanza para las generaciones venideras.
