
Asunción — En los últimos años se ha acelerado el interés de empresarios y grupos brasileños por insertar capital y proyectos productivos en Paraguay. El fenómeno se observa en compras de plantas, nuevas líneas de maquila y mayores flujos de inversión extranjera directa (IED), en un contexto en que empresas como JBS han anunciado regresos y ampliaciones de inversión en el país.
¿Por qué Paraguay atrae capital desde Brasil?
Los factores que explican la preferencia brasileña combinan incentivos fiscales, ventajas energéticas, cercanía logística y regímenes especiales que facilitan la producción orientada a la exportación.
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Régimen fiscal y zonas francas: Paraguay mantiene un impuesto a la renta empresarial notablemente bajo en la región y un régimen especial de zonas francas que ofrece exenciones significativas (por ejemplo, un impuesto aplicable reducido del 0,5% sobre facturación en ciertas operaciones dentro de zonas francas). Esos marcos legales hacen más atractivo instalar plantas de procesamiento o centros de distribución orientados a mercados externos.
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Energía competitiva: la abundante generación hidroeléctrica (incluyendo la operación compartida de Itaipú) y los costos de electricidad por debajo del promedio regional ofrecen una ventaja competitiva para industrias intensivas en energía, como agroindustria y manufactura. Esto reduce costos operativos y mejora márgenes.
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Proximidad y encadenamientos productivos con Brasil: la frontera extensa y el alto volumen de comercio bilateral facilitan la integración de cadenas de suministro. Empresas brasileñas pueden establecer plantas en Paraguay para servir tanto al mercado local como para exportar, optimizando logística y accesos a puertos del Plata y rutas regionales.
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Ventajas de costos: disponibilidad de terrenos, menores costos salariales en ciertos segmentos y un entorno regulatorio que permite repatriación de capital hacen que proyectos con fuerte componente de factor trabajo o uso intensivo de espacio resulten económicamente competitivos en Paraguay frente a ubicaciones dentro de Brasil.
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Crecimiento de flujos de inversión: los datos oficiales muestran un repunte en IED reciente —las estimaciones de cierre de 2024 indican un aumento frente a años previos— lo que confirma una tendencia hacia una mayor participación extranjera en la formación de capital paraguaya. (Ver gráfico de barras adjunto con cifras seleccionadas de 2021, 2022 y 2024).
Sectores donde se concentra la inversión brasileña
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Agroindustrial y carnes: inversiones en plantas de procesamiento, integración vertical y mejoras tecnológicas.
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Energía y electrificación: proyectos vinculados a exportación de energía, infraestructura y servicios asociados.
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Manufactura y maquila: fábricas orientadas a exportación que se benefician de zonas francas y regímenes de maquila.
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Comercio y logística: centros de distribución y comercio transfronterizo aprovechando rutas y demanda regional.
Riesgos y consideraciones
Aunque el panorama es positivo para la atracción de capital, analistas y autoridades señalan retos: dependencia de algunos commodities, necesidad de infraestructura logística adicional, y la exigencia de mantener estabilidad regulatoria y seguridad jurídica para sostener confianza a largo plazo. Además, la competencia regional por inversiones y cambios en los marcos fiscales de Brasil o terceros países pueden alterar rápidamente incentivos.

El gráfico de barras incluido muestra flujos netos de IED en años seleccionados: 2021 (US$ 358,5 millones), 2022 (US$ 744,6 millones) y 2024 (US$ 931 millones), cifras que provienen de bases públicas y reportes económicos locales/consultoras. Estas cifras evidencian la recuperación y el impulso de mediano plazo en la llegada de capitales.
La combinación de un régimen fiscal competitivo (incluyendo ventajas en zonas francas), energía abundante y barata, conectividad logística con Brasil y costos operativos relativos menores explican por qué empresarios brasileños están mirando con fuerza a Paraguay para ubicar plantas, centros logísticos y proyectos agroindustriales. El fenómeno ya se refleja en anuncios concretos de inversión y en mayores flujos de IED, pero su consolidación dependerá de políticas públicas que aseguren continuidad normativa, mejoras en infraestructura y mitigación de riesgos macroeconómicos.
