
Conozco a Herberth Cuba García desde hace más de 45 años, compartimos la experiencia de estudiar en la por entonces República Socialista de Rumanía en el claustro de la Facultad de medicina de la ciudad de Craiova. Lo reconozco como una persona de una gran inquietud intelectual, una enorme curiosidad, un estudiante aplicado e inquisitivo, un excelente conversador.
Luego de su regreso a su país al término de sus estudios de Medicina, se especializó en Ginecología, pero además de una prominente carrera profesional ha tenido la oportunidad de hacer parte de quienes han participado de manera importante en el desarrollo del sistema de salud en su país, Perú.
Su interés por los temas administrativos lo ha llevado a indagar acerca de los sistemas que se han desarrollado en otros países de la patria grande, su testimonio y su opinión son de un gran valor en el análisis de la situación de salud no sólo en su país sino en los países vecinos como Colombia.
Los invito a leer esta entrevista en la seguridad de que el tiempo que dediquen a su lectura será recompensado con la claridad conceptual y el atinado criterio de Herberth Cuba García
- Háblanos un poco de tu trayectoria académica y como funcionario
Soy médico de profesión. Nací en 1958 en el distrito de Jaquí, provincia de Caravelí, departamento de Arequipa, hoy región Arequipa. Realicé mis estudios primarios en el distrito, culminé la secundaria en la ciudad de Arequipa, en el Colegio Honorio Delgado de Arequipa, que cumplió el rol de hervidero de nuevas ideas e impulso para la acción política. Al terminar la secundaria obtuve una beca para estudiar medicina en Rumania.
Estudié en la Facultad de Medicina de Craiova, Rumania. Durante mi formación universitaria, además de medicina, me interesé profundamente por los estudios de filosofía, economía política, y tuve la oportunidad de profundizar en el estudio del socialismo que se desarrollaba en ese país. Posteriormente, realicé la especialidad en Ginecología y Obstetricia.
Al regresar al Perú, me dediqué al ejercicio de la medicina y a participar activamente en los debates sobre el desarrollo de la profesión médica. He ocupado diversos cargos directivos tanto en el Colegio Médico del Perú como en los cuerpos médicos, que son las agrupaciones profesionales dentro de los hospitales. Además, soy fundador de la Asociación Médica Peruana, institución en la cual participo activamente hasta la fecha.
En mi trayectoria profesional he desempeñado cargos de director, jefe y asesor en diversas instituciones, como el Ministerio de Salud y el Congreso de la República. En el Congreso de la República, participé en varias oportunidades en la Comisión de Salud. He tenido una participación activa en la vida política del país como miembro fundador del Partido Político Alianza para el Progreso, del cual me retiré en 2023 para asumir el cargo de viceministro de Prestaciones y Aseguramiento del Ministerio de Salud, cargo que desempeñé hasta el 3 de noviembre de 2025.
He publicado varios libros sobre la realidad nacional: Política de Población (1986), trabajos sobre la reforma de salud del período de Fujimori (1990-2000), Salud: Una Experiencia dentro de la Crisis; Salud en la encrucijada, Desafíos y reformas actuales; Salud dentro de la Reforma. Una nueva propuesta, coautor del libro: Perú: Visión de Líderes relacionado con el ingreso del Perú a la APEC, y el libro La pandemia en el Perú, acciones, impacto y consecuencias, un estudio crítico, tipo crónica del año 2020. Tengo varios tomos en proceso de publicación que constituyen la historia de la salud del Perú de manera ininterrumpida desde 2014 hasta la fecha, y también, otra etapa, de la que ya he aludido algunas publicaciones, desde 1986 hasta el 2014.
Además, participé en el estudio crítico sobre el mercado de medicamentos en el Perú (2009), que contribuyó a la promulgación de la nueva Ley de Medicamentos que rige actualmente en el país. He mantenido durante toda mi vida una práctica asistencial constante, brindando consulta médica en los sectores más populosos y de menores recursos de Lima.
Finalmente, con una maestría y un doctorado en Filosofía, puedo afirmar que hemos avanzado significativamente en estos debates, y la Asociación Médica Peruana ha sido un bastión fundamental para la discusión sobre la realidad sanitaria del país.
- ¿Cuáles son los problemas más desafiantes que has enfrentado y qué has dejado como huella de tu acción frente a ellos?
El desafío más importante ha sido escribir todo lo que ocurría en mi entorno día a día. He escrito artículos desde 1986, año en que llegué al Perú. En Rumania dejé un cuaderno amplio de análisis de la realidad rumana que lamentablemente no pude traer conmigo, donde registraba todos los debates con estudiantes y compañeros de estudios. La pérdida de ese material es algo que recuerdo con tristeza, pues contenía ideas valiosas que me servirían hasta hoy.
Mi lucha constante por escribir, opinar y expresar ideas ha sido quizá lo más difícil, pero es lo que mayor huella dejará. Prácticamente constituye la historia viva de la salud pública del Perú, relatada en las entregas que realizaba dos veces por semana durante los últimos años. El valor fundamental radica en la constancia de escribir a pesar de las dificultades del tiempo.
He implementado modelos de atención innovadores. Uno de ellos durante el peor momento de la crisis que vivió el Perú en los años 90, cuando el país estaba en una situación casi de quiebra institucional. En ese contexto, creé un modelo con amplia participación social mediante consejos directivos de salud con la comunidad. Esta experiencia dejó una huella enorme que posteriormente permitió desarrollar modelos de atención ligados a la comunidad. Como funcionario en 2017-2018 en el Ministerio de Salud, pude implementar las redes integradas de salud de estilo peruano, incluso con la publicación del libro Elaboración del Modelo de las Redes Integradas de Salud con amplia participación social y fortalecimiento de los servicios de salud.
Mi contribución se ha desarrollado en tres grandes áreas:
- Reflexión filosófica en general y sobre el rol de la medicina en particular: Análisis sobre el presente y futuro de la medicina en el mundo.
- Reflexión en salud pública: Introducción de conceptos innovadores desde el punto de vista filosófico que superan aspectos conceptuales de Michel Foucault, particularmente sobre el rol del padecimiento en el desarrollo de la salud, no solo en la enfermedad sino en el padecimiento como aspecto personal, social y comunitario. También he trabajado en superar el fatalismo foucaultiano sobre la exclusión del “otro”, introduciendo un nuevo optimismo filosófico que impulsa el cambio.
- Reorganización del sistema de salud: He contribuido al trabajo real de formación de redes, la reestructuración de las funciones hospitalarias y de los establecimientos de salud del primer nivel de atención. Este trabajo se ha desarrollado con profunda participación social, combatiendo el individualismo para implementar un trabajo comunitario que reconoce que la salud es resultado de la existencia social.
- Cuéntanos un poco sobre la realidad del sistema de salud en tu país
El Perú, como casi todos los países de América Latina, tiene un sistema de salud segmentado y fragmentado. La fragmentación se manifiesta en la existencia de instituciones con sus propios sistemas de salud, en algunos casos, bajo el modelo de seguridad social: la Policía Nacional, cada rama de las Fuerzas Armadas, EsSalud para el sector laboral formal y los seguros privados. Paralelamente, existe un gran grupo de personas sin ningún tipo de seguro, afiliadas al Seguro Integral de Salud (SIS), que es un seguro público subsidiado.
Esta fragmentación ha generado que cada institución tenga sus propias normas y formas de ejercer la medicina. El sector privado en el Perú es relativamente pequeño: entre el 90% y 95% de la atención médica es pública, o público-privada en combinación. El gran desafío es lograr que estos sistemas fragmentados conversen entre sí.
Además de la fragmentación existe la segmentación, lo que significa que cada grupo poblacional resuelve sus problemas de salud de acuerdo con su propia realidad económica y social. Esto genera un financiamiento diferenciado para cada segmento poblacional, provocando enormes disparidades en la atención. Se genera así una «medicina de primera» y una «medicina de segunda».
Otro problema es la descentralización de la salud. La autoridad nacional, el Ministerio de Salud, ha perdido fuerza en las regiones o departamentos a los cuales les ha transferido sus funciones de salud que funcionan con una mal entendida autonomía. Esto dificulta la atención en momentos de epidemias o brotes, y complica la logística cuando se requiere centralizar recursos en alguna región para enfrentar problemas importantes de salud pública.
El Perú tiene una ventaja: toda la población por ley tiene derecho a la atención médica. Sin embargo, persiste el concepto de que solo el derecho a la salud es importante, sin comprender que el derecho a la salud es un fin en sí mismo, pero, que requiere prestaciones económicas y sociales mediante sistemas de seguridad social. Se necesitan subsidios, ya sea por ahorro personal o aportes del Estado, para transformar el acceso en poder real de acceso a la salud.
Reconocer el derecho a la salud, solo como un derecho negativo, es decir, que se atiende quien tiene dinero, pero, quien no lo tiene, no puede ejercer ese derecho, a pesar que legalmente todos tienen derecho a la salud. Para transformarlo en derecho positivo, es decir, para eliminar las barreras de acceso económicas, sociales y culturales, entre otros, se requiere incorporar el derecho a la seguridad social, de modo que la población tenga poder real de acceso a la salud mediante mecanismos de seguridad social, que implica financiar prestaciones, médicas y de salud, prestaciones económicas y sociales, sea a cargo de contribuciones o desde la caja fiscal a cargo de impuestos.
El financiamiento es bajo. En 2001-2002 el gasto total en salud era aproximadamente 200 dólares per cápita, cifra irrisoria. En 2023 avanzamos a 444 dólares, lo que representa un gasto público apenas 3.8-3.9% del Producto Bruto Interno (PBI) en salud. Esto contrasta con las recomendaciones de la OMS y la OPS, que sugieren al menos 6% del PIB en gasto público en salud. Tenemos retrasos respecto a países como Colombia y Chile.
A pesar de que las enfermedades crónicas degenerativas y el cáncer han pasado estadísticamente a primer lugar, durante períodos como la pandemia y otros brotes, las enfermedades infectocontagiosas siguen siendo prevalentes. Esto se debe principalmente a los determinantes sociales de la salud. El Perú ha avanzado en mejorar condiciones de vida (agua, desagüe, alumbrado público, alimentación, etc), pero los niveles alcanzados aún son bajos.
Hemos avanzado significativamente en esperanza de vida. El Perú ha progresado más que cualquier país de América Latina en longevidad. Tenemos una esperanza de vida promedio de 78 años, aunque aún estamos por debajo del promedio de países desarrollados.
- ¿Cuáles son las perspectivas a corto, mediano y largo plazo de la salud en Perú?
Las perspectivas están marcadas por una enorme polarización política en el país. Por un lado, existe un modelo económico imperante en la Constitución Política peruana desde 1993, que no ha sido modificado. Por otro lado, hay fuerzas que quieren modificar ese modelo, lo que podría traer cambios dependiendo del proceso electoral.
Desde los años 90 hasta la fecha, ningún partido que haya ganado elecciones ha tenido mayorías absolutas, excepto el fujimorismo en los años 90. Siempre han requerido alianzas para gobernar, lo que ha hecho difícil modificar la Constitución Política, más aún, el capítulo económico de la Constitución. La Constitución permanece vigente desde 1993, y probablemente se mantendrá durante este período, pues el proceso electoral se avecina disperso y con dificultades para que un grupo político obtenga mayoría, salvo bajo alianzas que obligarán a concesiones en temas económicos constitucionales.
El modelo de salud puede tener procesos de mejora dentro de los márgenes constitucionales. Identifico tres áreas importantes:
- Fortalecimiento de las Redes Integradas de Salud (RIS): El Perú tiene 215 redes integradas de salud creadas, 1,892 comités distritales de salud (CDS) con amplia participación social (la totalidad de distritos del país).
- Fortalecimiento del Seguro Integral de Salud: Este seguro subsidiado ahora es universal: toda persona sin otro tipo de seguro está afiliada automáticamente al SIS. Esto permite mejorar progresivamente el financiamiento. Falta avanzar en su conversión en un tipo de seguridad social que otorgue prestaciones médicas, de salud, económicas y sociales.
- Avance hacia la seguridad social universal: Según el Acuerdo Nacional, que es como un pacto político en políticas de Estado de largo plazo, desde el 2001, el modelo de salud a seguir en el Perú es la seguridad social universal. Cada gobierno ha contribuido con avances incrementales hacia esta meta.
Existe un debate interno sobre las características del aseguramiento frente al concepto de seguridad social. La seguridad social es un concepto holístico, casi filosófico, basado en la solidaridad, mientras que el aseguramiento es más individualista, basado en niveles de ingresos de cada población, lo que a veces, contrario a lo que se requiere, favorece la segmentación del sistema de salud.
Hay avances y perspectivas de seguir creciendo. Esperamos que las próximas elecciones mejoren esta situación.
- Privatización vs estatización, ¿cuál puede ser la alternativa frente a la prestación de un servicio que cubre un derecho fundamental?
En el Perú esta no es una dicotomía muy grande, pues el sistema privado no es extenso. En prestación de servicios de salud, el sistema es casi todo público. En algunos segmentos poblacionales se considera importante la participación público-privada mediante acuerdos o contratos, las llamadas asociaciones público-privadas (APP). Se han implementado estas modalidades en el Hospital Barton del Callao, el Hospital Villa María del Triunfo, que son de EsSalud y también, el Hospital de Villa El Salvador y el Hospital del Niño de San Borja que son del Ministerio de Salud.
No tenemos un problema crítico en prestaciones médicas privadas. El sector privado no podría hacerse cargo, porque no está desarrollado, de los millones de actos médicos que realiza el sector público.
Donde sí hay fuerte impulso privado es en el rubro de medicamentos, insumos, equipos e infraestructura, es decir, en aspectos conexos a la prestación, pero importantes. El rol del sector privado es relevante en estas áreas porque impulsan inversiones para mejorar el sistema de salud público, con el cual finalmente trabajan, dado que la prestación médica privada, como ya he señalado, es pequeña.
- ¿Qué hacer frente a los costos crecientes de la atención en salud y el reto de la universalización con calidad?
Hay tres aspectos importantes a considerar:
Costos crecientes
Los costos crecientes son inevitables por el desarrollo de la innovación tecnológica. La medicina sigue el modelo de los teléfonos celulares: cada año sale un nuevo modelo con mejoras tecnológicas lo que hace apetecible la adquisición del equipo más reciente.
Lo mismo ocurre con los equipos médicos. Cada año aparecen nuevos equipos, incluso varias marcas en un mismo año. La competencia hace que disminuyan de precio rápidamente, se desvaloricen, y las expectativas de la población frente a estos nuevos equipos generan demanda de uso, lo que generalmente redunda en mejora de la atención.
Este es un ciclo: hay más tecnología, cuesta más, la población exige su uso, cuando se utiliza ya es obsoleta y automáticamente se pide lo nuevo. Esto es consumismo, pero usualmente mejora la atención. El problema es que estos procesos innovadores son costosos e inducen mucho consumo de recursos. Sin un buen estudio de costo-impacto, pueden desfinanciar el sistema de salud.
Es un tema importante porque puede llevar a dificultades económicas para universalizar la atención médica. En el Perú se ha universalizado la atención médica, pero con financiamiento pobre. Se requiere que el derecho a la universalización de la salud y la seguridad social ya conseguido se concrete con mayor financiamiento para aprovechar la ciencia, la innovación y las nuevas tecnologías.
Calidad de la atención
La calidad no solo se enfoca en el acto médico individual, que es lo que preocupa a los seguros privados. La calidad de la atención es un concepto multidimensional con ocho dimensiones:
- Acceso a la salud: Transformar el acceso nominal en poder real de acceso, que el ciudadano tenga poder efectivo de acceso a la salud.
- Eficacia: Nada ganamos ahorrando si no somos eficaces en nuestras intervenciones, ya sea para promover salud, prevenir enfermedades, hacer detección precoz, curar o rehabilitar.
- Eficiencia: Buscar ahorros sin sacrificar eficacia.
- Seguridad, no solo de los pacientes, se trata de minimizar los daños en modo integral.
- Enfoque en la persona, la familia, la comunidad y el medio ambiente.
- Equidad, que implica la misma calidad sin tomar en cuenta las características personales, étnicas, sociales y culturales, entre otros.
- Redes Integradas que eliminen la fragmentación y la segmentación, con vías de cuidado integral que atiendan al usuario o paciente desde el primer contacto hasta resolver sus necesidades, así sean, de alta complejidad.
- Impacto ambiental: Considerar el impacto de los servicios de salud en el medio ambiente, la vida urbana, la contaminación ambiental, el uso de equipos no degradables en la naturaleza.
Se debe trabajar bajo el concepto de «Una Salud» (One Health): salud humana, salud animal y medio ambiente. Es relevante abandonar el concepto de calidad basado solo en procesos, en la relación médico-paciente o en la seguridad del paciente, para avanzar hacia un sistema integral de calidad que busque acceso y cobertura universal.
- ¿Qué medidas se han demostrado eficaces para afrontar y contener el problema de la corrupción en el sistema de salud?
Uno de los grandes flagelos del Perú es la corrupción, sólo el 2020, según el contralor de ese entonces (Nelson Schack), la perdida ascendió a más de 6,000 millones de dólares. Además de mejorar los sistemas de control interno, la calidad de la gestión del servicio, la carrera pública, la corrección de los marcos regulatorios proclives a la corrupción y la oportuna sanción de los implicados, el mecanismo más útil es la transparencia de las actividades mediante informatización: que todo esté informatizado y que haya auditorías aleatorias a los sistemas.
Esto es fácil de decir, pero requiere grandes inversiones. El tema fundamental es la interoperabilidad de las historias clínicas con laboratorios, almacenes, sistemas de transporte, buenas prácticas de almacenamiento, etc. Esto permite hacer trazabilidad de los productos que se compran, distribuyen y usan, y mantener stocks adecuados para las necesidades poblacionales.
Esta informatización se traduce en mayor control y lucha contra la corrupción. El problema es que no hay informatización adecuada, no hay digitalización de actividades, persisten atrasos en la estandarización de sistemas contables, lo que lleva a que las auditorías sean poco fiables e incluso puede haber corrupción en el proceso de elaboración de las auditorías.
Es difícil, y bajo estos modelos de financiamiento y asistencia médica nunca se logrará tener niveles altos de lucha anticorrupción, pero se puede mejorar progresivamente.
- ¿Qué alternativas tienen los países de América Latina y particularmente tu país para mejorar el acceso a los programas profesionales en salud, actualizarlos y mejorarlos y evitar la fuga del personal de salud hacia otras latitudes?
El mundo ha cambiado. Ahora hablamos de un mercado global de talentos en medicina. Una situación casi universal. Los estudiantes de medicina, desde sus primeros años, piensan que pueden ejercer su profesión en cualquier país del mundo, como Estados Unidos, Alemania, Francia o Inglaterra, etc.
Las puertas están abiertas en casi en todo el mundo. Cada día es más fácil homologar títulos profesionales en la mayoría de países. Las universidades ahora piden a los estudiantes, para ingresar o egresar, que manejen inglés y quizá otro idioma, lo que los acerca a posibilidades de trabajar en otros países.
Está el tema salarial. Generalmente se emigra hacia países que remuneran mejor a sus profesionales, lo que genera un serio problema: los programas de formación terminan siendo un subsidio a las potencias extranjeras por cada inversión que se hace para formar más médicos.
Se forman cada día más médicos, pero en el Perú aún se necesitan más. Actualmente hay aproximadamente 40,000 médicos en ejercicio (aunque el 2024 se reportaban 68,761 habilitados, pero, no todos ejercen en el país), pero necesitamos 40,000 más, es decir, deberíamos tener al menos 80,000 médicos en ejercicio. Esta cifra está lejos de alcanzarse, no tanto porque no se gradúen suficientes médicos, sino por el fenómeno de la migración hacia otros países.
¿Qué se puede hacer?
Muchísimo. Primero, hacer que el Perú tenga más vocaciones para estudiar medicina, pero además de motivación, hay que generar incentivos. Uno de ellos es pagar mejor.
Segundo, que la carrera dentro del sector público sea apetecible y se pague mejor. Se ha mejorado significativamente la remuneración médica en el Perú, pero no tanto como se necesita. Hay que seguir mejorando no solo la remuneración fija, sino también mediante incentivos que hagan más atractiva la profesión, en función de las diversas realidades que tiene el país.
Existen modelos de atención y formación médica, pero están anclados al sistema de residentado médico subsidiado por el Estado. Esto frena que muchos profesionales puedan hacer una especialidad dentro del Perú y tengan que emigrar a realizarla en otros países, con el riesgo de que se queden donde estudiaron.
Esto es una tarea pendiente. Hay varias iniciativas que buscan mejorar la especialización médica en el país. Están en debate varios proyectos de ley y esperamos que pronto se encuentre solución.
- ¿Cómo mejorar la estabilidad, la remuneración, la actualización permanente, los riesgos de seguridad en el ejercicio médico y de los demás protagonistas en la atención en salud?
Esta pregunta resume todas las acciones que se impulsaron desde la Asociación Médica Peruana al momento de crearse en 1999.
No es solo un tema remunerativo, de incrementar el sueldo. Detrás del incremento de remuneración está que el médico goce de libertad para ejercer el discernimiento clínico, libertad de conciencia, libertad para tomar decisiones. Esta libertad para ejercer el acto médico es un tema capital, fundamental.
Esto solo se logra cuando hay médicos estables en sus puestos, nombrados, que puedan decirles a sus jefes «esto no procede», que puedan oponerse a un protocolo o guía de atención, que puedan usar el criterio personal científico para intervenir a un paciente, especialmente cuando vemos a los pacientes no solo en su enfermedad, sino en su padecimiento individual y social.
Por eso la estabilidad laboral (nombramientos en el Perú) y la buena remuneración son importantes.
Despenalización del acto médico
Existe una población que cada día denuncia más a los médicos. Hay abogados que buscan estas denuncias para que los médicos compren seguros privados de protección en el ejercicio profesional. Esto ha convertido el acto médico en un riesgo, con consecuencias legales terribles, incluso pérdida del patrimonio de los médicos.
Se viene discutiendo la despenalización del acto médico: que cuando haya negligencia médica, no se haga un juicio penal contra el médico, sino que se vaya solo por responsabilidad civil, de manera que no esté en riesgo su detención, pérdida de libertad o trabajo, sino el resarcimiento económico al paciente afectado.
Esto ha generado discusión porque existe una cultura anti-médico. Muchos quisieran ver a los médicos encarcelados. Siempre está la venganza. Recordemos el Código de Hammurabi, que establecía el castigo al médico, incluso con partes de su propio cuerpo, por faltas en el ejercicio de la profesión. La despenalización del acto médico es otro tema importantísimo para fortalecer el ejercicio profesional.
Trabajo multiprofesional vs multidisciplinario
Hay un error conceptual: se cree que existe el trabajo multidisciplinario de salud. No, no es multidisciplinario, es multiprofesional. Una disciplina es como una planta con varias ramas; cada rama es una disciplina, pero es la misma planta. Las especialidades médicas son las diversas disciplinas de la profesión médica.
Si hay un médico, una de enfermera, un químico farmacéutico, si trabajan en equipo, representan un equipo multiprofesional, no son disciplinas de una misma rama como la medicina. Son profesiones con distintos objetos de estudio, métodos de trabajo, formas de describir los fenómenos de salud, que finalmente contribuyen a un objetivo común.
Es importante que la legislación discierna bien los conceptos. Si el médico va a hacer promoción, prevención, curación y rehabilitación, y la enfermera, el químico farmacéutico y el odontólogo van a hacer lo mismo, ¿para qué tantas profesiones? Debería haber una sola. Pero no es así: cada uno tiene un objeto de estudio, un método y un trabajo distinto, por lo tanto, hablamos de profesiones y se debe hablar del equipo multiprofesional.
La legislación debe ser acotada para evitar la intrusión de una profesión en otra y generar conflictos, lo que llamamos en el Perú «intrusismo».
- ¿Qué lecciones te deja el acercamiento a la realidad en salud de los países de América Latina?
La lección más importante es que lo fundamental es luchar por el desarrollo local, regional y nacional de un país. El desarrollo local implica automáticamente mejorar los niveles de salud.
¿Por qué? Porque se mejoran los determinantes sociales de la salud, lo que permite evitar muchas enfermedades y abaratar la prevención en salud. La prevención es cara: comer sano es caro, tener comportamientos y estilos de vida sanos es caro. Por eso, si se trabaja en colectivo en la lucha por mejorar los determinantes sociales de la salud, el resultado será favorable.
Esto requiere trabajo multisectorial con varios ministerios, no solo el Ministerio de Salud, y con otras instituciones, de tal manera que cada uno haga su parte y podamos generar un modelo de desarrollo local.
- ¿Qué lecciones y qué cambios dejó la pandemia?
La principal lección es que el modelo fragmentado, segmentado y autonomizado de cada gobierno regional frente al gobierno nacional llevó a un fracaso estrepitoso.
La pandemia en el Perú dejó más de 220,000 muertos. Fue un enfoque totalmente hospitalario con un control militar-policial. El modelo de lucha contra la pandemia fue hospitalario, militarizado y policial.
Esto llevó a que la población peruana se encontrara encerrada y a que casi cerraran los establecimientos del primer nivel de atención a nivel nacional, con la consecuente caída de los indicadores sanitarios en otras áreas.
Esto generó un enorme gasto con poco resultado y, además, con amplia corrupción. Hay profesionales y médicos que han sido sancionados. Hubo corrupción por el dispendio de recursos públicos, lo que significa que una pandemia es un hecho político, económico, social, cultural, pero sobre todo puede ser un hecho de corrupción, porque hay personas que se enriquecieron a costa del sufrimiento de la población.
- ¿Están en condiciones los países de la patria grande para afrontar una nueva pandemia, como la que podría desarrollarse si se difunde el virus Nipah que ya ha causado varios decesos en la India?
Se dice que habrá una nueva pandemia, no se sabe cuándo, pero que sí habrá. Es como los terremotos: se sabe que habrá siempre un terremoto, pero no se sabe cuándo, entonces hay que estar siempre preparados.
¿Estamos preparados?
No. Primero, aún falta desarrollar un área poco trabajada en el Perú: el tema del desarrollo de la salud en las fronteras. Así como hay aduanas en las fronteras, deberíamos tener centros de salud en las fronteras que permitan detectar a tiempo el riesgo sanitario que implica el paso transfronterizo, porque no solo pasan mercancías, sino el ser humano que las transporta, las carga y va con sus enfermedades. En la visión actual de frontera, solo se ve el paso fronterizo para el pago de impuestos por mercancías. Este es un primer concepto que hay que desarrollar.
El segundo concepto es fortalecer el trabajo con la comunidad. Es necesario que cada distrito del Perú—tenemos 1,892 comités distritales, uno en cada distrito, liderado por el propio alcalde distrital—permita que la comunidad participe activamente, no solo como espacio de deliberación (como un pequeño congreso) para entender los temas de salud, sino para trabajar una agenda distrital de salud.
Los miembros del Comité Distrital de Salud logren que en el plan y presupuesto distrital incluya esta Agenda Dsitrital de Salud en el presupuesto que maneja el alcalde, de manera que genere desarrollo local y pueda mejorar las condiciones de vida de la población. Este es un tema muy importante que evita las epidemias, evita la transmisión, porque hace que la población vigile conscientemente qué está ocurriendo en salud en su propia comunidad.
Respecto al virus Nipah
Hay que estar vigilantes, siempre alertas ante este tipo de enfermedades. Sin embargo, tal como están las condiciones, al Perú puede entrar cualquier cosa. Nuestras fronteras son sumamente porosas para este tipo de enfermedades.
Probablemente cuando ingrese una nueva epidemia nos demos cuenta al final, como fue con la pandemia de COVID-19, reportada como ingresada el 6 de marzo de 2020 como primer caso. Sin embargo, los sueros que se tenían en los bancos de sangre de enero y febrero, al hacer exámenes retrospectivos, dieron positivo para anticuerpos contra COVID-19. Tambien, desde enero del 2020, se verificó un incremento progresivo de muertes por sobre el promedio histórico. En consecuencia, ya había ingresado al Perú el virus covid-19, pero no fue posible detectarlo hasta que fue escandalosamente evidente.
Por lo tanto, no estamos preparados. Es necesario realizar una serie de mejoras para enfrentar una futura epidemia.
El tiempo pasó en forma imperceptible, nos despedimos del Dr. Herberth Cuba García no sin antes invitarlo a que, en una próxima ocasión, nos acompañe en el programa Enlace Sudamericano.
La existencia de personas com Herberth Cuba García nos llena de optimismo indiferentemente de lo complicado y difícil que se pueda ver el panorama de la salud en la Patria Grande. Le agradecemos su generosidad, su paciencia y el tiempo que dedicó a desarrollar los temas acerca de los cuales lo interrogamos y que consideramos resolvió de manera brillante.
