
En un mundo donde la población envejece rápidamente, la atención psicológica a las personas de la tercera edad se convierte en una prioridad ineludible. Según las estadísticas más recientes, al inicio de 2026, países como China cuentan con 278 millones de adultos mayores, India con 153 millones, Estados Unidos con 81 millones, Japón con 44 millones y la Federación Rusa con 33 millones. Estas cifras reflejan una realidad que trasciende fronteras: el envejecimiento es un tema global que exige respuestas integrales y adaptadas a las necesidades de esta población.
La tercera edad no solo representa un desafío demográfico, sino también una oportunidad para reconfigurar nuestra sociedad. Las personas mayores son portadoras de sabiduría y experiencia, recursos invaluables para cualquier comunidad. Sin embargo, su calidad de vida depende en gran medida del acceso a servicios adecuados de salud física y mental. Aquí es donde la psicología desempeña un papel crucial.
La psicología como herramienta esencial
La vejez trae consigo una serie de cambios físicos, emocionales y sociales que pueden impactar profundamente en el bienestar de las personas. La pérdida de seres queridos, el retiro laboral, enfermedades crónicas y el aislamiento social son solo algunos de los desafíos que enfrentan. En este contexto, la psicología ofrece un espacio seguro para que los adultos mayores puedan expresar sus emociones, reflexionar sobre su vida y encontrar estrategias para enfrentar los retos que se les presentan.
Desde mi experiencia en Colombia y otros países como Estados Unidos y Australia, he observado cómo el acceso a servicios psicológicos puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de las personas mayores. Un enfoque integral que combine atención médica con apoyo psicológico puede transformar lo que muchos perciben como una etapa de declive en una oportunidad para el crecimiento personal y la conexión social.
La situación en Colombia
En nuestro país, Colombia, aún queda mucho por hacer para garantizar una atención adecuada a la población de la tercera edad. Aunque se han dado pasos importantes en términos de políticas públicas, la realidad es que los servicios disponibles son insuficientes. La falta de medicamentos esenciales y el acceso limitado a servicios especializados son problemas recurrentes que afectan directamente a esta población.
En términos psicológicos, es fundamental crear espacios presenciales y virtuales donde los adultos mayores puedan ser escuchados y acompañados. Estas iniciativas no solo ayudan a mejorar su salud mental, sino que también contribuyen a fortalecer su sentido de pertenencia y autoestima.
Un canal abierto para la esperanza
En mi trabajo profesional he tenido el privilegio de participar en proyectos que buscan ofrecer apoyo psicológico a las personas mayores las 24 horas del día, tanto de manera presencial como virtual. Estas iniciativas son un recordatorio del hermoso milagro que es la vida y de la importancia de cuidar a quienes nos han precedido.

Es hora de que como sociedad reconozcamos el valor de nuestros adultos mayores y trabajemos juntos para garantizarles una vida plena y digna. La psicología no es un lujo, sino una necesidad básica que puede marcar la diferencia entre una vejez solitaria y una llena de propósito y conexión.
El desafío está sobre la mesa. Ahora nos toca a todos—gobiernos, instituciones y ciudadanos—dar los pasos necesarios para construir un futuro donde la tercera edad sea sinónimo de bienestar y felicidad. Porque al final del día, todos vamos en esa ruta de vida.
Por Ximena Martínez León / Experta en psicología sistémica, publicista, escritora

