
El gigante chino de vehículos eléctricos BYD enfrenta su peor crisis desde que se consolidó como líder mundial del sector, tras perder más de USD 60.000 millones en valor de mercado desde mayo del año pasado. La caída, que se aceleró esta semana tras la publicación de cifras de ventas decepcionantes en enero, expone vulnerabilidades estructurales en un sector que hasta hace poco parecía imparable y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo de crecimiento de la industria automotriz china.
Desplome en ventas de enero detona alarmas en el mercado
BYD reportó la venta de 210.051 vehículos en enero de 2026, lo que representa una caída interanual del 30%. La cifra resulta particularmente alarmante considerando que en el mercado doméstico chino —su principal fuente de ingresos— la compañía entregó apenas 109.569 unidades, aproximadamente la mitad de lo comercializado en el mismo mes del año anterior.
El dato tomó por sorpresa a analistas que, aunque anticipaban cierta moderación, no esperaban una contracción de tal magnitud. Las acciones de BYD que cotizan en Estados Unidos cayeron 6% tras conocerse la noticia, acumulando un retroceso del 9% en el último mes y del 20% en los últimos seis meses. La compañía, que había protagonizado uno de los ascensos más meteóricos en la industria automotriz global, ve ahora cómo los inversionistas cuestionan su capacidad para generar beneficios sostenidos.
Presiones estructurales más allá de la coyuntura
La debilidad de BYD no obedece únicamente a factores estacionales o coyunturales. El sector de vehículos eléctricos en China enfrenta presiones estructurales que amenazan con redefinir el panorama competitivo. Entre los principales obstáculos destacan cuatro vectores críticos.
En primer lugar, la demanda interna china muestra signos claros de agotamiento. El mercado doméstico, extremadamente competitivo y saturado de fabricantes locales, proyecta caídas de volúmenes de ventas de entre 30% y 40% en el primer trimestre de 2026, según estimaciones del sector. Esta contracción refleja tanto la maduración natural del mercado como el impacto de la eliminación de varios subsidios gubernamentales que reducían el precio final de los vehículos.
Simultáneamente, los costos de materias primas clave como litio, cobre y aluminio han experimentado incrementos significativos, presionando los márgenes de rentabilidad en un contexto donde muchos fabricantes ya ofrecían promociones y descuentos agresivos para atraer compradores. Los semiconductores y componentes para baterías también han encarecido su producción, complicando aún más la ecuación financiera de las automotrices.
A nivel regulatorio, el panorama se ha tornado menos favorable. Europa suavizó en diciembre su prohibición a los motores de combustión prevista para 2035, cediendo a la presión de la industria tradicional. Esta flexibilización reduce la urgencia percibida en la transición hacia vehículos eléctricos y afecta las expectativas de crecimiento del mercado.
Finalmente, las tensiones comerciales continúan escalando. La Unión Europea mantiene aranceles que en muchos casos superan el 25% para vehículos chinos, mientras Estados Unidos ha endurecido aún más su postura proteccionista bajo la administración Trump.
Competencia feroz redefine el sector
La industria vive una guerra comercial y tecnológica sin precedentes. BYD compite no solo contra otros fabricantes chinos como NIO y SAIC, sino también contra Tesla y las marcas tradicionales europeas y estadounidenses que aceleran su transición eléctrica, entre ellas Volkswagen, Renault y General Motors.
Esta competencia intensificada se refleja en la reacción del mercado: la caída de BYD arrastró a otros fabricantes chinos de vehículos eléctricos, aunque la severidad del castigo fue mayor para el líder sectorial debido a la magnitud de su retroceso en ventas. Los inversionistas en Hong Kong y China continental comenzaron a reducir su exposición a acciones de tecnología y crecimiento, agravando la presión vendedora sobre títulos vinculados al sector automotriz electrificado.
Apuesta por la expansión internacional como válvula de escape
Ante el debilitamiento del mercado doméstico, BYD ha comunicado su intención de acelerar agresivamente su expansión internacional. La compañía se propone vender 1,3 millones de vehículos fuera de China en 2026, frente a los 1,05 millones de 2025, lo que supone un crecimiento del 25%.
Esta estrategia, sin embargo, enfrenta obstáculos significativos. BYD había planeado establecer una fábrica en México para acceder al mercado norteamericano, proyecto que fue cancelado debido a la incertidumbre generada por las políticas comerciales de Donald Trump y su oposición a los vehículos eléctricos chinos.
En 2025, México se convirtió en el mayor mercado de exportación para BYD, con más de 120.000 vehículos comercializados, lo que subraya la importancia estratégica de esta región para los planes de crecimiento internacional de la compañía.
Batalla legal contra los aranceles estadounidenses
En un giro significativo, cuatro subsidiarias de BYD en Estados Unidos —BYD America LLC, BYD Coach & Bus LLC, BYD Energy LLC y BYD Motors LLC— presentaron el 27 de enero de 2026 una demanda contra el gobierno federal estadounidense ante la Corte de Comercio Internacional (CIT).
La demanda busca impugnar hasta nueve órdenes ejecutivas emitidas desde febrero de 2025 que establecen aranceles contra productos de México, Canadá, China, Brasil e India, amparándose en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Las subsidiarias demandantes argumentan que la administración Trump carece de autoridad legal para imponer estos aranceles bajo dicho marco normativo.
La demanda no se centra en los vehículos eléctricos —que BYD no comercializa actualmente en Estados Unidos— sino en proteger sus negocios de autobuses eléctricos y baterías acumuladoras de energía, que generan entre USD 500 millones y USD 1.000 millones en ingresos anuales. BYD opera desde 2013 una fábrica en Lancaster, California, con más de 750 empleados dedicados a la producción de autobuses eléctricos.
La acción legal de BYD se suma a otros casos similares, incluyendo el del importador de vinos V.O.S. Selections, que ya obtuvo un fallo favorable del Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal determinando que Trump carecía de autoridad para imponer aranceles bajo la IEEPA. La administración Trump apeló ante el Tribunal Supremo, que se espera emita un fallo definitivo durante la primera mitad de 2026.
Mientras tanto, la CIT ha declarado una «paralización de actuaciones» en estos casos, incluido el de BYD, hasta conocerse la decisión del Tribunal Supremo. Un fallo favorable no solo fortalecería los negocios actuales de BYD al reducir aranceles sobre importaciones desde China, sino que potencialmente abriría las puertas para que vehículos fabricados por BYD en Brasil accedieran al mercado estadounidense con aranceles inferiores al 15%.
Perspectivas inciertas en un sector en transformación
A pesar de las dificultades recientes, BYD mantiene su posición como líder global en ventas de vehículos electrificados, con una gama que incluye modelos populares como el Dolphin, Atto 3, Seal y Tang. Sin embargo, los datos trimestrales muestran una ralentización progresiva desde el último trimestre de 2024, cuando las ventas comenzaron a contraerse tras varios trimestres de crecimiento sostenido.
La evolución de las ventas en los próximos trimestres será determinante para evaluar si la compañía puede revertir la tendencia negativa o si las presiones estructurales del mercado continuarán erosionando su posición competitiva. En la sesión bursátil posterior a la publicación de resultados de enero, las acciones de BYD rebotaron un 2%, aunque resulta prematuro determinar si este movimiento representa el inicio de una consolidación o simplemente una corrección técnica temporal.
Lo que resulta evidente es que el sector de vehículos eléctricos chino ha entrado en una fase de maduración acelerada, caracterizada por una competencia despiadada, márgenes comprimidos y un entorno regulatorio y comercial cada vez más hostil. Para BYD y sus competidores, la capacidad de adaptarse a esta nueva realidad determinará quiénes sobrevivirán a la inevitable consolidación del sector.
M-Redacción
Fuente de esta noticia: https://economia.com.py/byd-pierde-usd-60-000-millones-en-capitalizacion-bursatil-en-medio-de-la-desaceleracion-del-mercado-chino-y-batalla-legal-contra-aranceles-estadounidenses/
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