
Imagen Cortesía Cafes Moreno
Después de más de veinte años, el café volvió a ocupar un lugar central en la economía colombiana y en el comercio exterior del país, al superar al carbón en ingresos por exportaciones y consolidarse como uno de los principales motores del crecimiento rural. El repunte del grano no solo marcó un hito económico, sino que evidenció un cambio estructural en la matriz exportadora, con una mayor participación del sector agropecuario frente a los productos extractivos tradicionales.
Las cifras oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística muestran que en 2025 las exportaciones totales de Colombia alcanzaron cerca de 50.199 millones de dólares, con un crecimiento anual del 1,3 %. En ese contexto, el grupo de agropecuarios, alimentos y bebidas fue uno de los de mejor desempeño, al pasar de 11.491 millones de dólares en 2024 a más de 15.307 millones en 2025, lo que representó un aumento superior al 33 % y confirmó el peso creciente del campo en la economía nacional.
Dentro de este segmento, el café fue el protagonista indiscutible. De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros, las exportaciones del grano registraron un crecimiento del 70,6 % durante 2025, llegando a representar cerca del 38 % de las ventas externas del sector agropecuario. Este comportamiento se tradujo en una inyección superior a los 20 billones de pesos para la economía colombiana, con efectos directos en el ingreso rural y en la estabilidad de cientos de miles de hogares.
Los datos del DANE reflejan que las exportaciones del grupo que incluye café, té, cacao y especias alcanzaron aproximadamente 6.905 millones de dólares, con una variación cercana al 65,7 %, lo que da cuenta de un aumento significativo en el valor del producto colombiano dentro de los mercados internacionales. Este crecimiento no fue un fenómeno aislado, sino el resultado del trabajo de más de 500.000 familias cafeteras distribuidas en 23 departamentos y 611 municipios, lo que convierte al café en uno de los renglones productivos con mayor alcance territorial y social del país.
Uno de los hechos más relevantes del balance de 2025 fue que el café superó al carbón en ingresos por exportaciones, algo que no ocurría desde hace más de dos décadas. Mientras el grano generó cerca de 5.788 millones de dólares, las ventas externas de carbón se ubicaron alrededor de 4.901 millones. Este cambio se dio en un contexto en el que las exportaciones de combustibles y productos extractivos registraron una caída cercana al 17,9 %, reforzando la tendencia hacia una mayor diversificación productiva y una menor dependencia de los recursos no renovables.
El presidente Gustavo Petro reaccionó a estas cifras destacando su significado económico y ambiental. A través de un mensaje publicado en su cuenta de X, afirmó que el país “ahora gana más por café que por carbón”, subrayando que el café no genera los impactos negativos asociados a la minería del carbón y señalando este resultado como un paso concreto hacia lo que el Gobierno denomina una “economía de la vida”. El mandatario reiteró además la necesidad de avanzar en procesos de industrialización regional y de diferenciación del grano para fortalecer el valor agregado nacional.
Desde el Ejecutivo se ha insistido en que una canasta exportadora más diversificada, con mayor peso de la agricultura, la agroindustria y la industria, puede contribuir a generar empleo rural, reducir la vulnerabilidad frente a la volatilidad de los precios internacionales de los hidrocarburos y fortalecer la sostenibilidad de largo plazo de la economía colombiana.
Más allá del repunte coyuntural, el sector cafetero ya mira hacia el futuro con una estrategia centrada en la industrialización y la diferenciación por origen. La Federación Nacional de Cafeteros anunció que continuará impulsando los Centros de Industrialización Regional en departamentos como Caldas, Santander y Huila, y que prevé la apertura de cinco nuevos centros en 2026. Estas iniciativas buscan transformar el grano dentro del país, mejorar los procesos de almacenamiento y capturar una mayor porción del valor generado en la cadena productiva.
El gremio también proyecta fortalecer las denominaciones de origen de regiones como Huila, Cauca, Santander, Tolima, Sierra Nevada y Nariño, al tiempo que promueve proyectos de transformación que permitan posicionar el café colombiano en segmentos de mayor valor en los mercados internacionales.
El desafío ahora será sostener este crecimiento en un entorno global cambiante, marcado por la volatilidad de los precios, las tensiones comerciales y las exigencias de sostenibilidad. Para Colombia, el regreso del café como pilar económico no solo representa un logro estadístico, sino la reafirmación de un modelo productivo con profundo impacto social, capaz de articular desarrollo económico, cohesión territorial y proyección internacional.
