
(@cosas_nienie)
La serie Hal & Harper se puede leer episodio a episodio como un recorrido emocional reconocible, aunque se cuide mucho de no señalarlo ni explicarlo de forma directa. Los primeros capítulos están casi por completo dedicados a instalar quiénes son Hal y Harper y desde qué lugar se vinculan con el mundo.
La decisión, incómoda y frontal, de mostrar adultos interpretando el rol chicos, no responde a un gesto irónico ni a una rareza visual, sino como una manera clara de decir que hay algo que quedó detenido ahí y que nunca terminó de acomodarse. En esos episodios iniciales el foco está puesto casi exclusivamente en la relación cerrada entre los hermanos, una intimidad intensa que por momentos resulta cercana y por momentos descoloca, con Hal durmiendo en la cama de Harper, armando lazos afectivos con cualquiera en cuestión de minutos, pidiendo contención sin saber muy bien qué hacer después con eso y moviéndose todo el tiempo con la sensación persistente de estar fallando en algo básico.
Frente a eso, Harper aparece como la que sostiene, la que organiza, la que cuida y la que se hace cargo sin demasiado dramatismo, como si ese rol fuera algo asumido hace años y ya no estuviera en discusión, incluso cuando empieza a volverse pesado. A medida que la temporada avanza y entran los capítulos intermedios, la serie empieza a abrir un poco el juego y a correr el eje, incorporando con más peso a los adultos y a otros vínculos que van desarmando de a poco ese núcleo tan cerrado.
En ese tramo se vuelve central el padre interpretado por Mark Ruffalo, un tipo presente solo en lo formal, deprimido, apagado, de frases cortas y silencios largos, cuya imposibilidad de involucrarse explica buena parte de lo que les pasa a los hijos, no porque sea un villano ni alguien particularmente cruel, sino porque quiso estar y no supo o no pudo, y esa limitación se repite escena tras escena sin necesidad de subrayados.
En el mismo movimiento gana espacio el personaje de Betty Gilpin como la nueva pareja del padre, embarazada, que no llega a romper nada de manera abrupta pero sí desacomoda un equilibrio ya frágil, obligando a los hermanos a enfrentarse con la idea de que ese vínculo exclusivo que los sostuvo durante años ya no alcanza para todo y que, sin proponérselo, también los dejó bastante detenidos.
En los capítulos siguientes el foco se desplaza con mayor claridad hacia los conflictos individuales y la serie empieza a marcar diferencias más nítidas entre ambos. Hal queda cada vez más expuesto en su dificultad para manejar sus emociones, en su dependencia del afecto ajeno y en su incapacidad para construir una identidad que no esté definida únicamente por la pérdida, con escenas que insisten en su torpeza social y en su necesidad constante de validación.
Harper, en cambio, empieza a registrar que hacerse cargo de todos no es solo una forma de querer sino también una manera de no avanzar, de repetir gestos aprendidos del padre sin notarlo y de postergar cualquier deseo propio bajo la excusa de la responsabilidad. Hacia el tramo final, la serie no acelera ni apuesta a giros fuertes ni a revelaciones impactantes, sino que se mantiene fiel a su tono, con escenas largas, diálogos incompletos, silencios incómodos y recuerdos del pasado que aparecen no para ordenar la historia sino para mostrar cómo esas experiencias siguen pesando en el presente.
El cierre no acomoda las cosas ni ofrece respuestas claras, pero deja la sensación de que algo se movió, aunque sea poco, que los personajes ya no están exactamente en el mismo lugar que al comienzo y que ese corrimiento mínimo es suficiente para una serie que no busca impresionar ni ofrecer consuelo rápido, sino acompañar a personajes dañados que avanzan como pueden, con torpeza, con un humor incómodo que aparece cuando menos se lo espera y con una honestidad que se sostiene incluso cuando el relato se vuelve reiterativo o denso, porque no intenta dar lecciones ni cerrar el duelo de manera ejemplar, sino mostrar lo difícil que es crecer cuando el afecto llegó antes que las herramientas y cuando separarse del otro implica, por primera vez, quedarse un poco solo.
NdR: todos los capítulos están disponibles en MUBI.
Por Candelaria Barbeira
Fuente de esta noticia: https://www.funcinema.com.ar/2026/02/hal-harper-temporada-1/
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