
Safos reutiliza prendas usadas para extender su vida útil y crear nuevas piezas exclusivas.
Cada año, toneladas de ropa terminan en vertederos o mercados de segunda mano, mientras el consumo de moda rápida (fast fashion) no cesa. En Bolivia, datos de ONU-Habitat indican que cada ciudadano genera entre 0.48 y 0.56 kilogramos de residuos diarios, lo que suma más de 8.000 toneladas de desechos al día. La mayoría de estos residuos termina en botaderos a cielo abierto, agravando la crisis ambiental local.
A escala global, el panorama es crítico: la ONU advierte que se producen 92 millones de toneladas de residuos textiles anuales, equivalente a un camión de basura incinerado cada segundo. Frente a este modelo lineal de «extraer, producir y desechar», surge la moda circular como una respuesta necesaria para replantear el ciclo de vida de las prendas.
En este escenario surgió Safos, un emprendimiento cochabambino que transforma el desecho en recurso. Liderado por Nicolás Terrazas, conocido como «La Safos», esta iniciativa aplica el upcycling (supra-reciclaje) para convertir prendas usadas en piezas exclusivas, bolsos y accesorios. Lo que inició como un proyecto universitario con enfoque medioambiental, se ha consolidado hoy en una alternativa productiva que cuestiona la cultura del descarte en Bolivia.
“Usé una chompa de mi colegio para hacer un bolso y lo llevé como muestra de mi proyecto. Ahí me animaron a hacer más prendas”, menciona Terrazas.
El proyecto cobró una nueva dimensión tras su participación en «Los Buenos Mueren», una feria de arte y música en Cochabamba. Para este evento, Terrazas diseñó una colección de bolsos confeccionados íntegramente con textiles de segunda mano. La aceptación inmediata del público no solo validó la propuesta creativa, sino que confirmó la existencia de un mercado local creciente interesado en el consumo consciente y la reutilización de materiales.
“Hice varias prendas y las vendí casi todas ese mismo día”, afirma.
El emprendimiento inició actividades en enero de 2023 y, hasta la fecha, ha elaborado más de 50 piezas, entre bolsos y prendas de vestir, organizadas en distintas colecciones como Mujer Eléctrica, X y 25. Esta última fue desarrollada en colaboración con un artista urbano conocido como Mala Influencia. Además, el emprendimiento ha realizado piezas a pedido para regalos, así como vestuarios vinculados a fechas como Halloween.
El modelo de trabajo
Safos funciona a partir de dos principales fuentes de materiales: Por un lado, la compra de ropa de segunda mano en mercados locales, priorizando aquellas prendas que están “a punto de botarse” y que difícilmente volverían a ser comercializadas y, por el otro, trabaja con prendas entregadas por los propios clientes, quienes solicitan que su ropa sea transformada en nuevas piezas.
“Tengo una línea en la que me das una, dos o tres prendas. Puede ser ropa que quieras botar y la uso para crear nuevas piezas”, dice Terrazas.

Elaboración de prendas. Foto: Instagram Safos
Respecto a su estructura de costos, Safos gestiona dos líneas de precios que reflejan la complejidad del proceso de transformación. Las piezas básicas se comercializan desde los 40 bolivianos, una opción accesible que busca democratizar la moda sostenible. Por otro lado, las prendas de autor —que requieren una mayor intervención técnica, diseño experimental y horas de confección— pueden alcanzar los 200 bolivianos. En ambos casos, el precio final está determinado por la singularidad del modelo y el rigor del trabajo artesanal requerido.
¿Cómo se transforman las prendas?
La metodología de Safos comienza con la deconstrucción. El proceso implica desarmar la prenda original para recuperar y clasificar componentes como textiles, cierres y forros. Bajo una lógica de «desperdicio cero», incluso los excedentes de proyectos anteriores se reintegran en nuevas creaciones.
“Uso desde poleras hasta el forro de otras prendas, alfombras e incluso sábanas. Todo lo que se pueda aprovechar, lo uso. La idea es sacar el mayor porcentaje posible de la tela”, sostiene el creador del emprendimiento.
Este enfoque permite reducir al mínimo la generación de nuevos desechos, empleando incluso los fragmentos más pequeños como detalles ornamentales o refuerzos estructurales en bolsos y vestimenta.
“Uso los materiales hasta que ya no queda nada: aprovecho retazos, botones, cierres e incluso rellenos o esponjas para dejar el menor residuo posible”, afirma.
A diferencia de la confección convencional, cada pieza de Safos exige el desarrollo de patrones específicos. Debido a que las materias primas son heterogéneas y de formas irregulares, los moldes nunca se repiten. Al no responder a estándares industriales, el proceso impide la reproducción masiva, lo que garantiza que cada producto sea una pieza única e irrepetible en el mercado.

Piezas diseñadas. Foto: Instagram Safos
Moda, performance y expresión artística
Más allá de la confección, Safos se integra en un ecosistema artístico colectivo que combina el diseño de indumentaria con la performance y la gestión cultural. En este espacio, diversos creadores participan en puestas en escena que reinterpretan festividades y problemáticas sociales desde una estética disruptiva. Para estas producciones, el emprendimiento extiende su metodología de upcycling a la creación de vestuario escénico y utilería, demostrando que la reutilización textil tiene un potencial ilimitado en el campo de las artes vivas.
Hacia un nuevo paradigma de consumo
Si bien Safos es una iniciativa de escala local, su mayor logro reside en la transformación de la percepción del consumidor. Al ofrecer una alternativa tangible, el proyecto ha comenzado a modificar la conducta de quienes antes veían en el descarte la única opción.
“Hay clientes que llegan y dicen: ‘Quería botar estas prendas, pero me dijeron que vos haces esto y se pueden reutilizar. Entonces, transfórmalas, por favor”, cuenta Terrazas. Este testimonio es evidencia de un cambio de narrativa: la prenda deja de ser residuo para volver a ser recurso. Más que una marca, la propuesta actúa como un catalizador de conciencia que desafía el prejuicio de que lo usado carece de valor, impulsando una cultura de consumo responsable en Bolivia.

Pantalón hecho en Safos. Foto extraída del instagram
Límites de la propuesta
Pese a su impacto positivo, el modelo de Safos enfrenta barreras propias de la producción a pequeña escala y la economía circular. La principal dificultad radica en la imposibilidad de estandarización: al depender exclusivamente de materiales rescatados, los diseños son irrepetibles. “Nunca hay lo mismo. No puedes ir a comprar la misma tela que ya utilizaste, siempre tiene que ser otra”, explica.
A esto se suma la centralización operativa. Al ser un emprendimiento unipersonal, Nicolás asume toda la cadena de valor: desde la curaduría de textiles y el diseño técnico, hasta la gestión de ventas y comunicación.
“La logística es complicada porque soy yo sola. Todo nace de mi cabeza y eso es lo más difícil cuando recién estás aprendiendo”, confiesa. Estas limitaciones estructurales impiden, por el momento, una transición hacia la producción masiva, manteniendo el proyecto en el ámbito de la exclusividad artesanal.
Más allá de la moda
La visión de Safos trasciende la creación de indumentaria. El proyecto ya colabora con artistas urbanos y colectivos escénicos, pero su meta a largo plazo es la transferencia de conocimiento. Terrazas proyecta la realización de talleres de formación técnica para empoderar a la comunidad. “Me gustaría hacer talleres de costura para que la misma gente aprenda a reciclar sus propias prendas y piense antes de consumir”, expresa.
Con esta apuesta por la educación, la iniciativa busca que la moda circular deje de ser un producto y se convierta en una herramienta de cambio cotidiano en Bolivia.

Creación de un bolso. Foto: Instagram Safos
Una solución que puede ser replicable
Si bien la reutilización de ropa no resuelve por si sola el problema estructural de la industria de la moda, iniciativas como Safos muestran que es posible extender la vida útil de las prendas, reducir desechos y promover una mirada crítica sobre el consumo desmedido.
Publicado por: Andrea Huanca
Fuente de esta noticia: https://boliviaverifica.bo/la-moda-circular-una-alternativa-para-mitigar-la-contaminacion-textil-en-cochabamba/
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