
En los últimos años, la política estadounidense ha mostrado una clara inclinación por ejercer su influencia en América Latina, un fenómeno que no es nuevo, pero que ha tomado formas más evidentes y controvertidas. Desde la Casa Blanca, bajo la administración de Donald Trump, se ha visto un despliegue de estrategias que han afectado a varios países de la región, donde la intermediación telefónica y las relaciones diplomáticas han sido herramientas clave en la política exterior estadounidense.
La intervención de Estados Unidos en América Latina ha sido parte de su política exterior durante más de un siglo. Desde el «Big Stick» de Theodore Roosevelt hasta las políticas de intervención que han marcado la Guerra Fría, Washington ha buscado ejercer control sobre su «patio trasero». Sin embargo, la era de Trump trajo consigo un enfoque más directo y, en muchos casos, desafiante.
Con la acción militar directa reciente en Venezuela y la adaptación al hecho que silencio al mapa político de latinoamérica.Como también se ha visto una tendencia a utilizar la diplomacia informal, a menudo a través de llamadas telefónicas, como medio para influir en gobiernos y opositores en la región.Son las múltiples caras que Trump usa en su estrategia diplomática.
La administración Trump no dudó en utilizar su poder para hacer desfilar figuras políticas de América Latina, desde presidentes hasta opositores, en un intento por alinear sus intereses con los de Estados Unidos. Las llamadas telefónicas directas a líderes latinoamericanos han sido un medio para promover agendas políticas que favorecen los intereses estadounidenses, a menudo a expensas de la soberanía de los países involucrados.
Este enfoque ha llevado a una relación más transaccional, donde los gobiernos latinoamericanos sienten la presión de alinearse con las políticas de Estados Unidos para obtener apoyo económico o militar. La promesa de inversiones, ayuda humanitaria o la lucha conjunta contra el narcotráfico se convierten en moneda de cambio en un juego de poder que deja a muchos países en una posición vulnerable.
La manera en que Estados Unidos ha manejado sus relaciones con América Latina bajo la administración de Trump plantea preguntas sobre el futuro de estas interacciones. Si bien la Casa Blanca ha buscado fortalecer lazos con ciertos gobiernos, también ha dejado claro que está dispuesta a actuar unilateralmente cuando lo considere necesario, lo que podría provocar un mayor aislamiento y tensión en la región.
La administración Biden ha intentado dar un giro a esta narrativa, promoviendo un enfoque más diplomático y colaborativo. Sin embargo, el retorno de Trump afirma la opinión de muchos latinoamericanos sobre la intervención estadounidense. La confianza en que se respeten sus derechos y soberanía está en juego después de la invasión a Venezuela.
La influencia de Estados Unidos en América Latina,ha sido un fenómeno complejo que ha desafiado las dinámicas políticas y sociales de la región. A medida que los países latinoamericanos continúan navegando estas aguas turbulentas, es crucial que se fortalezcan sus instituciones y se promuevan diálogos que prioricen el respeto mutuo y la soberanía. Solo así podrán los pueblos de América Latina construir un futuro más autónomo y equitativo, lejos de las sombras de la intervención extranjera.
Víctor Palacios
Fuente de esta noticia: https://grupormultimedio.com/el-fascismo-de-estados-unidos-aplicado-en-america-latina-id184985/
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