
Los incendios en la Patagonia siguen activos y el escenario natural se vuelve cada día más frágil. Mientras el fuego avanza sobre parques nacionales y reservas protegidas, bosques milenarios, fauna silvestre y suelos vivos están siendo alterados de forma profunda. No se trata solo de hectáreas quemadas: es la transformación de uno de los ecosistemas más importantes del Cono Sur.
¿Qué está pasando ahora mismo con los incendios en la Patagonia?
Hoy, los incendios continúan activos en zonas clave de Chubut, Río Negro, Neuquén y Santa Cruz, afectando áreas protegidas como el Parque Nacional Los Alerces y sectores cercanos a Los Glaciares. Las cifras superan las 50.000 hectáreas quemadas, pero el número real podría ser mayor debido a focos secundarios difíciles de medir.
Las condiciones actuales siguen siendo adversas: altas temperaturas, vientos intensos y escasa humedad. Aunque se esperan lluvias aisladas, los especialistas advierten que no alcanzan para apagar incendios de esta magnitud. El fuego permanece latente en el suelo y dentro de los árboles, listo para reactivarse con un cambio de viento.
Bosques que tardaron siglos y se pierden en días
La Patagonia alberga algunos de los bosques templados más antiguos del planeta. Lengas, coihues, cipreses y alerces forman ecosistemas que no solo capturan carbono, sino que regulan el clima, conservan el agua y sostienen una biodiversidad única. Cuando el fuego avanza, no solo se queman árboles: se rompe un equilibrio ecológico complejo.

Investigadores advierten que muchos de estos bosques no están adaptados a incendios tan frecuentes e intensos. En varios sectores, el fuego está reemplazando bosques por matorrales secos, un cambio que podría volverse permanente. La regeneración natural ya no está garantizada, y algunas especies podrían no volver.
Fauna desplazada y ecosistemas fragmentados
El impacto sobre la fauna es silencioso, pero devastador. Mamíferos, aves, reptiles e insectos pierden refugio, alimento y corredores naturales. Muchos animales mueren por el fuego; otros sobreviven, pero quedan atrapados en territorios fragmentados, sin acceso a agua o vegetación. El humo también afecta la salud de la fauna, alterando su respiración y comportamiento. A largo plazo, la pérdida de hábitat provoca desequilibrios en las cadenas alimenticias y reduce la resiliencia del ecosistema frente a futuras crisis climáticas.

Clima extremo, el fuego encuentra el escenario perfecto
La Patagonia atraviesa una combinación peligrosa: sequía prolongada, menos nevadas en invierno y olas de calor más largas. En Neuquén, por ejemplo, se registraron récords de días consecutivos con temperaturas extremas. Esto convierte a los bosques en combustible seco, altamente inflamable.

Los científicos hablan de incendios “de nueva generación”: más rápidos, más intensos y más difíciles de controlar. El cambio climático no crea el fuego, pero lo potencia, extendiendo la temporada de incendios y reduciendo las ventanas de recuperación natural.
Emergencia ambiental más allá del control humano
Más de 550 brigadistas siguen trabajando en el territorio, pero incluso con medios aéreos y refuerzos, el combate tiene límites claros. La prioridad es proteger vidas humanas, y muchas veces eso implica dejar que el fuego avance en zonas naturales inaccesibles. La emergencia ígnea declarada en varias provincias permite movilizar recursos, pero la naturaleza no responde a decretos. Cada día que pasa sin lluvias sostenidas, el daño ecológico se profundiza y el desgaste humano también.

Una Patagonia que ya está cambiando
Lo que ocurre hoy en la Patagonia no es un evento aislado. Es parte de un patrón que se repite en distintas regiones del mundo: ecosistemas presionados al límite por el clima y la actividad humana. Después del fuego, el paisaje no siempre vuelve a ser el mismo. Como advierten especialistas, el verdadero impacto se verá en los próximos años, cuando se confirme qué zonas logran recuperarse y cuáles no. La Patagonia sigue siendo un símbolo de naturaleza salvaje, pero ahora también es un recordatorio de su vulnerabilidad.

Los incendios en la Patagonia no solo están quemando bosques: están reescribiendo el futuro de uno de los territorios más valiosos de Argentina. La naturaleza resiste, pero no es infinita. Sin cambios profundos en prevención, manejo del fuego y relación con el entorno, el paisaje patagónico podría transformarse de forma irreversible. La pregunta ya no es si el fuego va a volver, sino qué quedará en pie cuando lo haga.
Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/incendios-patagonia-continuan/
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