
La candidata oficialista, heredera política del presidente saliente Rodrigo Chaves, logró más del 48% de los votos y una mayoría parlamentaria. Promete continuidad en el modelo económico y una “mano dura” inspirada en Bukele para combatir la inseguridad.
Costa Rica despertó este lunes con un nuevo rumbo político confirmado. Laura Fernández Delgado, de 39 años, se convirtió en la presidenta electa tras arrasar en las elecciones del domingo, evitando una segunda vuelta al superar holgadamente el 40% de los votos requeridos. Con más del 48% del apoyo popular y 30 de los 57 diputados del Congreso, su partido, Pueblo Soberano, recibe un mandato fuerte para gobernar durante el período 2026-2030.
La victoria de Fernández, quien será la segunda mujer en ocupar la presidencia después de Laura Chinchilla (2010-2014), no fue una sorpresa. Se presentaba como la candidata favorita y la “heredera” natural del popular presidente saliente, Rodrigo Chaves, cuyo partido lidera. Sin embargo, la magnitud de su triunfo consolida una tendencia: el rechazo del electorado a los partidos tradicionales y la apuesta por el estilo de gobierno confrontativo y anti-establishment que Chaves encarnó.
Una Técnica en la Sombra de un Líder Fuerte
Fernández llega a la primera magistratura sin experiencia electoral previa, pero no sin bagaje político. Formada en Ciencia Política y especializada en Políticas Públicas, se desempeñó como ministra de Planificación y de la Presidencia durante el gobierno de Chaves, cargos a los que renunció para lanzar su candidatura. Su perfil técnico y su conocimiento de la administración pública fueron sus cartas de presentación.
“A mí nadie me tiene que explicar cómo funcionan las instituciones ni decir dónde hay problemas. Yo conozco muy bien cómo ser gerente en el sector público”, declaró durante la campaña.
Pero su principal activo fue, sin duda, el respaldo explícito y la alta popularidad de Chaves, que ronda el 58%. El presidente saliente, de estilo polémico y discurso directo, logró transferir parte de su capital político a su exministra, permitiéndole construir una campaña bajo el lema de la “continuidad”.
El Sello: Seguridad al estilo “Bukele”
En su primer discurso como presidenta electa, Fernández prometió un “gobierno de diálogo”, pero también mostró los dientes hacia sus críticos, a los que calificó de “obstruccionistas y saboteadores”, un tono agresivo inusual en una noche de victoria.
Su prioridad declarada es la seguridad, la gran preocupación de un país que en 2025 registró la tercera tasa de homicidios más alta de su historia (16,7 por cada 100.000 habitantes), con casi el 70% de los crímenes vinculados al narcotráfico. Fernández ha prometido dar continuidad al proyecto estrella de Chaves en esta materia: la construcción de una mega cárcel de alta seguridad, inspirada en el cuestionado Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador.
Incluso ha ido más lejos, sugiriendo que, de ser necesario, solicitaría a la Asamblea Legislativa la suspensión de garantías constitucionales (estado de excepción) en zonas conflictivas para permitir detenciones sin orden judicial, una medida fuertemente criticada por la oposición, que la acusa de buscar soluciones autoritarias.
Los desafíos de la continuidad
Fernández hereda una economía con indicadores macroeconómicos positivos: crecimiento cercano al 5%, desempleo por debajo del 7% e inflación controlada, logros que su campaña enfatizó. Sin embargo, la oposición y analistas señalan que esta estabilidad se ha conseguido con recortes en la inversión social.
Otro frente delicado será la relación con los otros poderes del Estado. Chaves mantuvo una batalla constante con el Poder Judicial, al punto de que el Tribunal Supremo de Elecciones solicitó levantar su inmunidad por presunta intromisión en la campaña. Fernández ha prometido continuar la “reforma judicial”, lo que muchos ven como una amenaza a la independencia de poderes.
El mayor enigma, no obstante, es el papel que jugará el expresidente Chaves. Fernández ha expresado públicamente su deseo de que ocupe un ministerio clave, como Hacienda o la Presidencia, algo inédito en la política costarricense. “Ese será uno de sus grandes desafíos, debido a que su candidatura surge a la sombra del presidente Chaves”, advierte el politólogo Ronald Alfaro-Redondo. “En este país, cuando un ex presidente termina su mandato, deja la cancha despejada”.
Con una mayoría legislativa sólida, Laura Fernández tiene el camino despejado para impulsar su agenda. Su presidencia pondrá a prueba hasta qué punto Costa Rica, una democracia históricamente estable, avala un giro hacia políticas de seguridad más duras y consolida un nuevo eje político alrededor de la figura de Rodrigo Chaves, ahora desde fuera de la casa presidencial, pero probablemente no muy lejos de ella.
Fuente de esta noticia: https://www.xn--lamaana-7za.uy/internacional/laura-fernandez-asume-el-poder-en-costa-rica-tras-una-contundente-victoria-en-primera-vuelta/
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