
Durante los inviernos más severos, en distintas regiones del mundo ocurre un fenómeno tan sorprendente como desconcertante: los llamados árboles explosivos. En medio del silencio del frío extremo, algunos troncos se parten repentinamente con un estruendo seco y potente. Aunque el nombre puede sugerir algo violento o peligroso, la explicación es mucho más natural y está relacionada con la física del agua y la biología de los árboles.
¿Qué son realmente los árboles explosivos?
Los árboles explosivos no explotan como lo haría un objeto bajo presión artificial. En términos científicos, el fenómeno se conoce como grietas por congelación o frost cracks. Estas fracturas aparecen cuando las temperaturas descienden de forma muy brusca y el árbol no tiene tiempo suficiente para adaptarse al cambio térmico.
Dentro del tronco y las ramas existe agua, tanto en forma de savia como en los tejidos internos. Cuando esa agua se congela, se expande aproximadamente un 9%, generando una presión considerable contra la madera y la corteza. Si la estructura del árbol no puede absorber esa tensión, el resultado es una ruptura repentina que produce un sonido fuerte y seco, comparable a un disparo o a un chasquido violento.
El frío extremo y la física detrás del fenómeno
El factor clave detrás de los árboles explosivos no es solo el frío, sino la velocidad con la que baja la temperatura. Según especialistas en fisiología vegetal, las grietas por congelación suelen presentarse cuando el termómetro cae varios grados en cuestión de horas, especialmente después de días relativamente templados. En estas condiciones, el exterior del tronco se enfría y se contrae más rápido que el interior, creando un desequilibrio térmico.
For those curious about the term exploding trees… pic.twitter.com/syGwOp4wyy
— Hollywude (@Hollywude1) January 23, 2026
Al mismo tiempo, el agua interna comienza a congelarse y expandirse. La combinación de contracción externa y expansión interna genera una tensión extrema, suficiente para abrir el tronco longitudinalmente. Este proceso es más común en temperaturas inferiores a los -20 °C, aunque puede ocurrir a valores menos extremos dependiendo de la especie y la humedad interna del árbol.
¿Qué tipos de árboles son más propensos?
No todos los árboles reaccionan de la misma forma ante el frío intenso. Algunas especies son más vulnerables a desarrollar grietas por congelación debido a la estructura de su madera y a la cantidad de agua que almacenan en sus tejidos internos. Árboles como los cerezos, arces, nogales, robles y plátanos suelen presentar este tipo de fracturas con mayor frecuencia, ya que su composición interna favorece la acumulación de humedad que, al congelarse, genera una presión significativa dentro del tronco.

Además de la especie, influyen factores como la edad y el entorno. Los árboles jóvenes o aquellos que crecen de forma aislada están más expuestos a los cambios bruscos de temperatura, ya que no cuentan con la protección natural que ofrece un bosque denso. En grupos cerrados, los árboles ayudan a amortiguar el frío extremo y el viento, reduciendo el impacto térmico sobre sus troncos y disminuyendo la probabilidad de que se produzcan estas fracturas invernales.
¿Es peligroso para las personas o para el árbol?
Aunque el sonido puede resultar alarmante, los árboles explosivos no representan un peligro directo para las personas. La madera no sale despedida ni se produce una explosión real. El riesgo principal durante el invierno no proviene de estas grietas, sino del peso acumulado de nieve o hielo en las ramas, que sí puede provocar caídas peligrosas. Para el árbol, una grieta por congelación no significa una sentencia de muerte inmediata.

Muchos ejemplares sobreviven y continúan creciendo, formando cicatrices visibles a lo largo de los años. Sin embargo, la abertura en la corteza puede convertirse en un punto vulnerable, facilitando la entrada de insectos, hongos o bacterias que debilitan su estructura a largo plazo. En casos más severos, si el congelamiento afecta la base del tronco o el sistema radicular, el árbol puede morir total o parcialmente, dependiendo de su capacidad de regeneración.
Un recordatorio del impacto del clima extremo
Los árboles explosivos son una muestra clara de cómo los organismos vivos responden a condiciones extremas. No se trata de un evento nuevo: existen registros históricos de este fenómeno en regiones con inviernos severos desde hace siglos. Sin embargo, su observación se vuelve más frecuente durante episodios de frío intenso y cambios abruptos en el clima. Estos eventos nos recuerdan que incluso estructuras aparentemente sólidas, como un tronco de varios metros, están sujetas a las leyes de la física y a los límites de la adaptación biológica.

Los árboles explosivos no son explosiones reales, sino el resultado de un delicado equilibrio roto por el frío extremo. La expansión del agua congelada, la contracción de la madera y los cambios bruscos de temperatura convergen para producir un fenómeno tan sonoro como natural. Comprenderlo permite apreciar la fragilidad y resistencia de los ecosistemas frente a condiciones extremas. En un mundo donde los eventos climáticos intensos son cada vez más frecuentes, ¿qué otras respuestas inesperadas de la naturaleza estamos empezando a observar?
Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/natura/fenomeno-arboles-explosivos/
************************************************************************************************************
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: Telegram Prensa Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
