
De plástico, metal, madera e incluso cartón, un museo reúne los más variados modelos de sillas en Asunción. El lugar cuenta con varios espacios donde se pueden ver ejemplares que relatan en sus detalles un poco de la historia.
“Este es un museo de diseño más que de sillas. La silla es un pretexto para contar la historia del diseño”, advierte el arquitecto Jorge Jury, director del Museo de Sillas de Asunción (MUSA).
El espacio ubicado sobre la avenida Artigas casi Juana Pablo Carrillo cuenta con varios niveles en donde se despliegan las más de 700 sillas que forman parte del acervo.
Jury, arquitecto de profesión, se define como un “coleccionista de alma”. Atraído por el diseño en los objetos, notó que las sillas que coleccionaba se le “empezaron a juntar”.
“Ya había pensado en el museo, pero la gente que venía a comprarme muebles y en vez de querer comprar los que yo diseñé, quería comprar las sillas. Ahí descubrí que tenía que abrir el museo”, relató el arquitecto.
Foto: Renato Delgado.
En el lugar se pueden ver bancos, butacas, sillas, sofás, divanes y otros asientos, hechos de los más diferentes elementos, como plástico, madera, hierro, cartón, fibra de vidrio, cables, etc.
“Hay sillas que han traído gente a donarlas, de artesanos que están hechas con engranajes, que la han hecho a mano porque tuvieron un hijo con discapacidad y necesitaron adaptar”, destaca el director del espacio que fue inaugurado en marzo del 2013.
Jury resalta que “todas son distintas, todas tienen algo que las hace diferente”, al referir a las sillas, que para formar parte del museo deben cumplir con un requisito: “El compromiso con la época”.
“El diseño, como todas las actividades del hombre, tiene una coherencia íntima con el momento histórico en que se produce. Las sillas que están acá no solamente la antigüedad es la que le da el valor o el prestigio para que sean exhibidas, lo más importante es la propia historia”, destaca el arquitecto.
Foto: Renato Delgado.
Entre las sillas que están distribuidas a lo largo y ancho de los tres pisos del museo, se pueden ver una cabina telefónica de la extinta Administración Nacional de Telecomunicaciones (Antelco) intervenida; una tallada que replica una mano abierta; otra de madera que permite balancearse; otra similar a la que utilizan los directores de cine; las que son usadas para procedimientos médicos; huecas y hechas con fibra de vidrio y mucho más.
Algunas de las sillas son réplicas exactas, reproducciones, de icónicos modelos, como una hecha por el arquitecto español Antoni Gaudí, por quien el director del museo guarda una gran admiración. “Seis meses estuve, hasta que la terminé. Nunca saqué la cuenta de cuánto me costó”, detalló Jury.
El director del museo destaca la honestidad al explicar que varios diseños de sillas poseen un costo muy elevado que no permite la adquisición y por esa razón se opta por reproducirla.
“Hay sillas que se diseñaron en 1920. Si vos compras esa silla en origen o en una subasta en Nueva Europa, te cuesta USD 25.000. Entonces, yo hice un estudio y luego la reproducción de esa silla”, comentó el arquitecto, a la par de mencionar que la aclaración de que se trata de una “reproducción didáctica” está expresa en el cartel que acompaña la silla.
En uno de los sectores, se agrupan bancos creados por la comunidad indígena Ava Guaraní, que datan de los siglos XIX, XX, XXI. Los asientos tallados replican animales como la tortuga, el mboreví, la víbora, etc.
Foto: Renato Delgado.
Aparte de reproducirlas y comprarlas, el acervo del museo está formada por sillas que fueron incluso rescatadas.
“Una vez, una colaborada que trabajaba acá en el museo, vio por la ventana del colectivo una feria de garaje y vio un pedazo de una silla. Se vino hasta acá, me contó y nos fuimos juntos y la compramos. Pagamos G. 20.000. Eso hace 10 años. Esa silla de remate la restauré, le tengo cariño especial”, comentó el arquitecto, a la par de agregar que ese modelo cuesta en una subasta en Europa cerca de USD 30.000.
Otras están bajo el concepto de “guarda”, expuestas bajo permiso de los propietarios, como el caso de un banco hecho de lapacho y a mano, que fue en 1893 uno de los primeros pupitres del Colegio Alemán.
El Museo de las Sillas de Asunción es para el arquitecto Jorge Jury, “un sueño cumplido”, que concretiza su deseo inicial de “dejar un legado al país”. Mientras que para los demás se trata de una fascinante oportunidad de descubrir un poco más sobre la historia.
El espacio puede visitarse gratuitamente de lunes a viernes, de 08:00 a 17:00; los sábados, de 08:00 a 12:00. Se pueden agendar visitas guiadas a través del (021) 297-500 y del (021) 290-259.
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