

Si viste imágenes satelitales recientes del Atlántico, probablemente pensaste en una marea negra gigante. Pero no: esa franja marrón del Atlántico es un fenómeno natural que se ha vuelto cada vez más preocupante. Se trata del Gran Cinturón de Sargazo, una acumulación masiva de algas flotantes que conecta África con el Caribe y el golfo de México. Y hoy volvió a romper récords, siendo una señal clara de que algo no anda bien en el océano. ¿Cómo pasó de ser un ecosistema útil a una amenaza ambiental global?
¿Qué es el Gran Cinturón de Sargazo y por qué aparece en el Atlántico?
El sargazo es una macroalga parda que flota gracias a pequeñas vesículas llenas de gas. A diferencia de otras algas, no necesita estar anclada al fondo marino. En mar abierto, cumple un rol clave: es refugio, alimento y zona de reproducción para peces, tortugas marinas, aves y múltiples invertebrados. Durante siglos, estas algas existieron en cantidades moderadas, dispersas por el océano.
El problema comenzó alrededor de 2011, cuando científicos detectaron que el sargazo empezó a agruparse en una franja continua que cruza el Atlántico. Así nació el Gran Cinturón de Sargazo, una estructura biológica de miles de kilómetros, visible incluso desde el espacio. Según datos de la Universidad del Sur de Florida (USF) y la NASA, en mayo de 2025 la biomasa alcanzó un récord histórico de 38 millones de toneladas, la cifra más alta jamás registrada.
¿Por qué la franja marrón del Atlántico preocupa a América y África?
Mientras flota en mar abierto, el sargazo no es un villano. El problema empieza cuando las corrientes y los vientos lo empujan hacia las costas. En el Caribe, Florida y el golfo de México, las arribazones masivas se han vuelto casi inevitables. Playas que antes eran postales paradisíacas hoy amanecen cubiertas por capas espesas de algas en descomposición.

Cuando el sargazo se acumula en zonas poco profundas, consume oxígeno, bloquea la luz solar y daña arrecifes de coral y praderas marinas. Además, al pudrirse libera sulfuro de hidrógeno, un gas con olor a huevo podrido que puede causar dolores de cabeza, irritación ocular y problemas respiratorios. Para las comunidades costeras, no es solo un problema ambiental: es una amenaza directa al turismo, la pesca y la calidad de vida.
Las causas ocultas detrás de la expansión del sargazo
No existe una sola razón para explicar este fenómeno. Los científicos hablan de una tormenta perfecta de factores. El calentamiento del océano, vinculado al cambio climático, alarga la temporada de crecimiento del sargazo. A eso se suma el exceso de nutrientes que llegan al Atlántico desde grandes ríos como el Amazonas, cargados de fertilizantes agrícolas y residuos urbanos.

También influye el polvo del Sahara, rico en hierro, que fertiliza el océano al viajar por la atmósfera. Y, por si fuera poco, los cambios en las corrientes marinas y los patrones de viento concentran las algas y las empujan hacia el oeste. El resultado es un sistema que se retroalimenta y convierte al sargazo en un símbolo visible de los desequilibrios entre tierra, océano y atmósfera.
El precio real de un mar cubierto de sargazo
En destinos como Cancún, Playa del Carmen o Tulum, el sargazo ya no es una rareza estacional, sino parte de una nueva normalidad marrón. Retirar miles de toneladas de algas húmedas requiere maquinaria pesada, protocolos ambientales y millones de dólares cada año. Muchas veces, el sargazo llega mezclado con arena y contaminantes, lo que complica su manejo y disposición final.

El impacto no se limita al paisaje. La acumulación de algas puede enterrar ecosistemas completos, alterar la química del agua y reducir la biodiversidad local. Hoteles, restaurantes y comunidades enteras dependen de playas limpias, y cada nueva temporada de sargazo pone en jaque su economía. Lo que comenzó como un fenómeno natural hoy es un problema ambiental transnacional.
La franja marrón como señal de alerta global
No hay soluciones mágicas para el Gran Cinturón de Sargazo. Los expertos coinciden en tres frentes clave: monitoreo satelital, gestión costera inteligente y reducción de los aportes de nutrientes desde tierra firme. Sistemas como el Sargassum Watch System permiten anticipar arribazones y ganar tiempo, pero no atacan la raíz del problema.

La franja marrón del Atlántico no anuncia el colapso inmediato del océano, pero sí funciona como una advertencia difícil de ignorar. Es el reflejo visible de cómo nuestras actividades en tierra firme terminan afectando ecosistemas marinos a escala continental. Si este cinturón sigue creciendo año tras año, la pregunta ya no es solo qué es el sargazo, sino qué dice de nuestra relación con el planeta y cuánto tiempo más podremos mirar hacia otro lado.
Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/enorme-franja-marron-crece-atlantico/
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