
Cada iglesia tiene un ministerio que moldea su futuro más que cualquier otro. Irónicamente, suele ser el que menos atención recibe por parte de los pastores. La instrucción de Pedro de «[pastorear] el rebaño de Dios entre ustedes» (1 P 5:2) incluye a los niños que se sientan en nuestras bancas. Sin embargo, muchas iglesias tratan el ministerio infantil como una guardería glorificada, en lugar de un laboratorio de discipulado.
Un liderazgo pastoral sabio significa administrar el recurso más valioso de una iglesia: su gente. Imagina que un maestro de la Biblia experimentado y altamente calificado se uniera a tu iglesia y pidiera un lugar donde servir. Sería tentador colocar a esa persona en una clase de escuela dominical para adultos o en un grupo pequeño, y esa podría ser una buena opción. Pero ¿qué pasaría si el ministerio infantil fuera una opción aún mejor?
A continuación, comparto las razones por las que podría serlo.
1. El ministerio infantil es una oportunidad para el evangelio
Piensa en el gran esfuerzo que dedican las iglesias a los programas de evangelismo, a capacitar a los miembros de la iglesia para que presenten a Jesús a los perdidos. Esto es correcto, pero también debemos recordar que la mayoría de las personas confían en Jesús cuando tienen entre cuatro y catorce años. Piensa en cuántos niños de esta ventana 4-14 acuden a tu iglesia cada semana. Sí, debes capacitar a los padres para que ayuden a ganar a estos niños para Cristo en casa, pero también debes colocar a algunos de tus mejores maestros en tus aulas. Estos niños necesitan escuchar el evangelio una y otra vez de líderes amorosos y talentosos que puedan explicárselo a su nivel.
Nuestros niños nunca deberían dejar de escuchar el evangelio. Al igual que nosotros, necesitan escuchar una y otra vez su belleza y su poder, no solo para llegar a creer en él y confiar en Jesús para su salvación, sino también para encarnarlo en su forma de vivir.
Las investigaciones muestran que la mejor manera de que esto suceda es que la iglesia y el hogar se complementen mutuamente. Un estudio de Barna de 2020 reveló que el 53 % de los «asistentes habituales a la iglesia» y el 77 % de los «discípulos resilientes» indicaron que una clave para mantener su fe era tener amigos personales cercanos que fueran adultos en la iglesia. Ese líder piadoso y solícito del ministerio infantil puede marcar una gran diferencia ahora y en el futuro.
Nuestros niños nunca deberían dejar de escuchar el evangelio
Si el período de las edades de cuatro a catorce años es un campo misionero estratégico, ¿qué mejor manera de penetrar en él que formar una fuerza misionera comprometida y dedicada? El evangelismo es como un mendigo que le dice a otro dónde encontrar pan. Un niño que ha confiado en Jesús sabe lo suficiente como para ayudar a otro a hacer lo mismo. Colocar en el ministerio infantil a maestros capacitados que puedan enseñar a los niños a hacer precisamente eso puede ser uno de los mayores esfuerzos de evangelismo que puedas alcanzar.
2. El ministerio infantil es una oportunidad para discipular
Si un niño confía en Jesús, es parte de la iglesia regenerada. No hay un «Espíritu Santo junior» ni una «iglesia infantil». Hay «un solo cuerpo» (Ef 4:4-6). Y, como Pablo afirmó claramente, los pastores tienen la responsabilidad de cuidar «de sí mismos y de toda la congregación, en medio de la cual el Espíritu Santo les ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios» (Hch 20:28, énfasis añadido). El deseo de Dios es que toda la iglesia —adultos, adolescentes y niños— sea discipulada y enviada a la misión. Ese también debería ser nuestro deseo.
Más allá de nuestro sentido de responsabilidad hacia los pequeños portadores de la imagen de Dios hechos nuevos en Cristo, deberíamos estar motivados por el amor y un deseo de que crezcan. Pregunta a cualquier asesor financiero cuándo es mejor invertir para la jubilación y te dirá: ¡cuanto antes! Mientras más pronto comiences, más tiempo tendrás para que el interés compuesto haga su magia y multiplique tu inversión. Lo mismo ocurre con el discipulado.
El deseo de Dios es que toda la iglesia —adultos, adolescentes y niños— sea discipulada y enviada a la misión
Una de las mejores maneras en que podemos amar y servir a la próxima generación de cristianos es discipularlos desde temprana edad y de manera profunda. Establecer un fundamento sólido del evangelio en la mente y el corazón de un niño pagará dividendos durante décadas en el futuro. Esto posicionará al niño para que pueda evitar muchos obstáculos y dificultades, y maximizará su eficacia para la obra del reino.
3. Invertir en el ministerio infantil es una estrategia para la salud de la iglesia
En las Grandes Ligas de béisbol, la diferencia entre un equipo campeón y una dinastía es su sistema de ligas menores. Invierte en el equipo de las Grandes Ligas y podrás ganar ahora; invierte en el sistema de ligas menores y podrás ganar a perpetuidad. Lo mismo ocurre en la iglesia.
Si quieres que una iglesia sea saludable y vibrante durante décadas, invierte mucho en la próxima generación. Debemos creer que los niños son una parte importante de la iglesia hoy, pero también son una parte fundamental de la iglesia mañana. Un maestro capacitado seguramente puede dejar huella en otras áreas del ministerio, pero en el ministerio infantil, quizá más que en cualquier otro ministerio, la influencia de ese maestro se extiende mucho más allá de su vida.
El ministerio infantil no consiste simplemente en mantener a los niños ocupados mientras sus padres son discipulados. Esta es la primera línea del discipulado, el evangelismo y la salud de la iglesia. Esa primera línea es un lugar ideal para que los maestros sólidos presten su servicio. Una característica de un buen teólogo es su capacidad para tomar doctrinas complejas y resumirlas en términos más simples sin comprometer la verdad. Eso es exactamente lo que se necesita en el ministerio infantil. Los niños pueden comprender la doctrina, y podemos ayudarles a hacerlo si colocamos a maestros capacitados en nuestros ministerios infantiles.
Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por María del Carmen Atiaga.
Brian Dembowczyk
Fuente de esta noticia: https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/pon-excelentes-maestros-ministerio-infantil/
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