
Una investigación internacional descubrió que variantes en genes de ARN no codificantes, invisibles a los análisis convencionales, explican el origen de la retinitis pigmentosa
Científicos del Centro Médico Universitario Radboud, en Países Bajos,y la Universidad de Basilea, en Suiza, identificaron variantes en genes de ARN no codificantes, como RNU4-2, que pueden causar retinitis pigmentosa, una forma de ceguera hereditaria.
Los hallazgos del estudio publicado en la revista Nature Genetics, permiten esclarecer el origen de la enfermedad en aproximadamente el 1,4% de los casos que antes no tenían diagnóstico, y ofrecen nuevas vías para el diagnóstico y la prevención en miles de familias alrededor del mundo.
Qué es la retinitis pigmentosa
La retinitis pigmentosa es una enfermedad que afecta a la retina, en la que las células fotorreceptoras van muriendo progresivamente. Suele manifestarse primero como ceguera nocturna, seguida de visión en túnel, y en sus etapas más avanzadas puede conducir a la pérdida total de la visión.
Aunque se han identificado más de cien genes relacionados con la retinitis pigmentosa, entre un 30% y un 50% de los pacientes continuaban sin un diagnóstico genético claro incluso tras pruebas de ADN avanzadas. Esta falta de respuestas dificultaba el acceso a un diagnóstico certero y a la prevención en el entorno familiar, según el comunicado institucional.
El genoma de una familia, clave para el hallazgo

El descubrimiento se inició con el estudio de una familia de Estados Unidos compuesta por un padre y ocho hijos afectados por ceguera y otras afecciones genéticas.
“Nos enfrentamos a la pregunta de si existía una causa única detrás de todos estos cuadros, o si estaban implicados varios genes”, señaló Susanne Roosing, genetista del Centro Médico Universitario Radboud.
Al analizar el ADN familiar, el equipo no detectó mutaciones en los genes conocidos vinculados a la enfermedad, por lo que amplió la investigación a regiones no exploradas del genoma y localizó una variante en el gen RNU4-2.
Este gen, que solo produce ARN y no proteínas, desempeña un papel esencial en la edición del ARN mensajero, un paso imprescindible antes de que la célula fabrique proteínas. Una alteración en RNU4-2 puede interferir en un mecanismo regulador crucial para la retina, y provocar ceguera.
Aunque otras mutaciones en RNU4-2 se habían vinculado previamente a trastornos del desarrollo, la variante hallada en esta familia estadounidense afecta un punto clave del ARN, interrumpiendo un proceso indispensable para la visión.

Análisis de 5.000 pacientes
En colaboración con Mathieu Quinodoz y Carlo Rivolta de la Universidad de Basilea, el equipo analizó el ADN de 5.000 personas con retinitis pigmentosa sin causa genética determinada. Identificaron variantes en RNU4-2 y en otros cuatro genes de ARN no codificantes, lo que permitió establecer un diagnóstico molecular en 153 individuos pertenecientes a 67 familias de distintos países.
Estos genes, “invisibles” a las técnicas convencionales, explican cerca del 1,4% de los casos mundiales cuya causa era desconocida, según el comunicado del Centro Médico Universitario Radboud.
“Este es un gran paso adelante”, afirmó Kim Rodenburg del Centro Médico Universitario Radboud: “Hemos demostrado que los segmentos de ADN que no producen proteínas son fundamentales para la salud visual”.

El hallazgo permite que las personas diagnosticadas consideren opciones como pruebas genéticas preimplantacionales para evitar transmitir la enfermedad a sus hijos o accedan a asesoramiento genético especializado, explicó Susanne Roosing.
El avance implica también una nueva perspectiva para la genética médica. Como subrayó Rodenburg: “Hemos aprendido que los cambios en estos genes de ARN pueden ser tan determinantes como los de los genes que codifican proteínas. Esto amplía nuestra comprensión de las enfermedades hereditarias”.
La investigación, publicada en la revista Nature Genetics, subraya la importancia de estudiar los genes de ARN no codificantes para entender enfermedades cuya causa permanecía oculta.
Reconocer el impacto de estas variantes amplía el horizonte diagnóstico y brinda nuevas oportunidades a familias que hasta ahora no tenían respuestas.
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