
Usualmente cuando irrumpe el humor, la persona descarga alguna tensión que ayuda a atenuar las incomprensiones de la vida de interrelación. El trabajo dificultoso permite hacer oscilar el humor ante el stress, aunque no esté consolidado en el carácter.
Oscar Wilde expresaba que se es hombre cuando se toma todo en serio, entonces, da la posibilidad de ver las cosas con otras perspectivas, pues con los chistes se puede agredir o perturbar. ¿Se considera específicamente cultura al humor? no específicamente; investigaciones recientes afirman que, cuando un chiste atinge a la persona por la cercanía no lo considera chiste.
También estiman que los niños cuando algo va desviado o mal encaminado lo asimilan como alegría del daño en la caída, tropezón o resbalón del prójimo; los niños ríen aproximadamente 400 veces al día y aprenden tarde a llevar sus sentimientos a control.
Wolfgang Goethe escribió “El chiste es dependiente del público, solo no se da”. Sin embargo, hoy en la televisión en una situación cómica podemos reír, que es lo hace chistoso al chiste.
Lo precitado cambia en los adultos, así, reímos por el contenido y la sensatez, y la risa surge cuando una persona se siente bien y con el espíritu dispuesto a reírse, hasta de sí mismo; y ¿ Cómo se pondera cuando alguien dice algo chistoso o hiere al interlocutor? cuando una rubia desvela un chiste sobre las rubias, generalmente es una ironía a sí misma y la sátira vive de la ironía, exige inteligencia y cultura como contenido y es difícil expresarla como ironía pura sin zaherir a nadie.
Aquí las reacciones pueden ser alegres o serias, por ejemplo: la ironía del periodista francés Charlie Hebdo fue entendida por sus asesinos como ofensa y lo mataron, desestructurando un periódico exitoso por su ironía política.
La risa debe ser apartada del humor por la posibilidad de ser insensata y, el que ríe mucho puede ser tildado de insensato. Usualmente las consecuencias de la risa, que no las pensamos, se expresan en lágrimas, cambio de rubor y, hasta mojarse los pantalones o las faldas.
Esta columna la escribo en evocación y gratitud a los antiguos parlamentarios de Bolivia que, con sabiduría y estudios en varias materias académicas para crear leyes actualizadas y dar soluciones diligentes a las peticiones del pueblo, aplicaban la ironía elegante, no ofensiva, el humor exquisito y los diferentes componentes de la retórica para doblegar al adversario, acción que exige pensar exhaustivamente en cada intervención. Para no cometer agravios comparativos no cito a los distinguidos parlamentarios de antaño, así lo refleja la historia de Bolivia, cuando es historia crítica como la impartía el sabio docente de la materia en la UMSA, Dr. Andrés Soliz Rada.

Ahora, en la asamblea la situación es deplorable por la ausencia total de cultura, las buenas maneras y la oratoria cultivada que solo se estudia correctamente en las universidades, debido a que los debates están inflamados de gruesos improperios e insultos directos, ahondados por el desconocimiento de la fama y el honor del adversario político y, peor, no son infrecuentes las veces que decantan en agresiones físicas dejando ingresar campante a la irracionalidad. En la Asamblea, hace 20 años: Nemo sine vitio est, (nadie está libre de culpa).
¿La causa? la reticencia estulticia a estudiar y formarse como personas con criterio y respetar, sin apartarse nunca de las prescripciones legislativas del debate; cada uno actúa a su aire que es una consecuencia de la hipócrita igualdad e inclusión refrendada en leyes, propugnada por un mandatario y sus voraces asesores, que solo perseguían el enriquecimiento, merced a las prebendas del poder y esa acción durante 20 años, imaginemos la riqueza ilícita acumulada, todos, sin excepción carentes de la mínima formación necesaria para gestionar un país.
Los debates bajo la premisa de la aplicación de la cultura que es complemento insustituible del conocimiento, investían, en los antiguos parlamentarios, la finalidad o teleología de solucionar los conflictos de orden social y económico y de todos los órdenes que se aglutinan en la gestión de un país, como reflejo inapelable de leyes obsoletas e inequitativas. Era una ofrenda de amor a la patria de los legisladores, que desconocían los bloqueos de leyes, pues era inconcebible para su cuidada racionalidad ir contra la patria, que asume prelación sobre todo.
por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas Es abogado, posgrados en Filosofía y Ciencia Política Maestría, CIDES UMSA, Alta Gerencia para abogados UCB-HARVARD, Derecho Aeronáutico, Interculturalidad y Educación Superior, Arbitraje y Conciliación, Docencia en Educación Superior, doctor honoris causa en Humanidades, profesor universitario en pre y posgrado.
Publicado por: La Voz de Tarija
Fuente de esta noticia: https://lavozdetarija.com/2026/01/09/el-humor-la-risa-y-la-ironia-2/
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