
El influyente diario francés Le Monde publicó este miércoles 7 de junio un editorial crítico hacia la postura del gobierno de Emmanuel Macron frente al acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, cuya firma se espera en los próximos días tras casi 25 años de negociaciones. Según el periódico, la estrategia francesa, centrada en proteger su sector agrícola, ha llevado al país a un aislamiento diplomático en un momento crucial para el futuro de Europa.
El editorial destaca que la reciente decisión de Italia de apoyar el tratado debilitó significativamente los intentos franceses de formar una minoría que pudiera bloquear el acuerdo. Esto deja a Francia en una posición incómoda, enfrentándose a lo que el diario califica como una «vergüenza diplomática«. Este escenario es especialmente problemático para Macron, quien había prometido públicamente no respaldar el texto del tratado.
Desde la perspectiva de Le Monde, la inminente conclusión del acuerdo podría ser percibida dentro de Francia como un fracaso político. Esto, según el periódico, tiene el potencial de erosionar aún más la confianza de los ciudadanos en la capacidad del Estado para actuar de manera eficaz en el escenario internacional.
El editorial subraya que, en un contexto global marcado por el proteccionismo comercial de Estados Unidos y la creciente presión de las exportaciones chinas, la Unión Europea no puede permitirse quedar paralizada. En este sentido, Le Monde argumenta que ampliar las asociaciones con países del Mercosur es una pieza clave dentro de una estrategia más amplia para fortalecer la autonomía económica y diplomática de Europa. Esto, a su vez, es esencial para preservar el multilateralismo y las reglas del comercio internacional en un entorno cada vez más hostil.
El diario también critica la forma en que el debate sobre el acuerdo ha sido manejado dentro de Francia. Según Le Monde, el gobierno evitó deliberadamente discutir de manera transparente los beneficios económicos del tratado y permitió que el discurso público fuera dominado por narrativas alarmistas. Estas narrativas se centraron principalmente en un supuesto riesgo de inundación del mercado europeo con productos agrícolas sudamericanos, lo que generó temores infundados entre los agricultores franceses.
El artículo aclara que las concesiones negociadas en el acuerdo son limitadas y no representan una amenaza significativa para los agricultores europeos. Se estima que las cuotas acordadas equivalen a apenas un 1,5% del consumo total europeo. Además, las estrictas normativas sanitarias europeas seguirán vigentes, incluyendo la prohibición del uso de hormonas y antibióticos en la producción agrícola.
A pesar de estos puntos, París parece haber optado por retrasar la firma del acuerdo sin proponer alternativas viables. Según Le Monde, esta postura podría resultar costosa para Francia tanto en el ámbito externo como interno. A nivel internacional, el país corre el riesgo de perder influencia dentro de la Unión Europea. En el ámbito interno, podría enfrentar una crisis agrícola en un momento políticamente frágil, marcado por un presidente al final de su mandato, un gobierno debilitado en el Parlamento y una creciente oposición política dispuesta a capitalizar el descontento rural.
Para *Le Monde, este episodio pone de manifiesto los límites de la estrategia francesa y evidencia una desconexión entre el discurso político y la realidad económica. Francia, tradicionalmente vista como un actor clave dentro de la Unión Europea, parece haber perdido protagonismo en este proceso. El editorial concluye señalando que el país no solo deberá lidiar con las consecuencias prácticas del acuerdo comercial, sino también con el costo político derivado de su resistencia a una negociación que ahora avanza hacia su conclusión sin que París haya logrado desempeñar el papel central que históricamente aspira a tener.
En un mundo cada vez más interconectado y competitivo, Le Monde advierte que Francia no puede permitirse quedar al margen. El acuerdo Mercosur-UE podría ser una oportunidad para fortalecer la posición europea en el comercio global, pero también representa un llamado de atención sobre la necesidad de alinear las prioridades nacionales con los desafíos internacionales.
