
Italia ha declarado estar preparada para avanzar con la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, pese a las intensas movilizaciones de agricultores en varios países europeos que se oponen al tratado. En diciembre pasado, Italia jugó un papel clave al posponer la firma del acuerdo, pero ahora parece haber cambiado de postura.
El ministro italiano de Agricultura y Soberanía Alimentaria, Francesco Lollobrigida, aseguró que el proceso está cerca de concluir, aunque subrayó la necesidad de incorporar garantías adicionales basadas en el principio de reciprocidad. Este principio exige que los productos agrícolas importados cumplan con las mismas normativas de seguridad alimentaria que se aplican a los productores europeos, con el objetivo de evitar competencia desleal.
«El último paso es garantizar que los productos agrícolas de terceros países respeten las mismas normas de seguridad alimentaria que rigen para los agricultores europeos», afirmó Lollobrigida al diario *Il Sole 24 Ore*. Según el ministro, esto podría lograrse mediante controles más estrictos tanto en las fronteras como en el mercado interno.
Además, Lollobrigida destacó que existe un consenso creciente dentro de la Comisión Europea sobre la importancia de este principio. Olivér Várhelyi, comisario europeo de Salud, ya ha señalado que la reciprocidad debería aplicarse no solo al acuerdo con el Mercosur, sino también a futuros tratados comerciales de la UE.
A pesar del progreso en las negociaciones, persisten diferencias entre los países miembros sobre los mecanismos de salvaguarda incluidos en el acuerdo. Actualmente, las cláusulas establecen que el tratado podría suspenderse si las importaciones del Mercosur aumentan más del 8% o si los precios agrícolas europeos caen por encima de este mismo porcentaje.
Italia, junto con otros países, aboga por un umbral más restrictivo. «Queremos reducir ese límite al 5% y creemos que existen condiciones favorables para lograr este resultado», explicó Lollobrigida.
Se espera que las discusiones sobre este tema avancen durante una reunión programada para este viernes en Bruselas. Según Maria Panayiotou, ministra de Agricultura de Chipre y presidenta rotativa del Consejo de la Unión Europea desde enero, el tema será abordado durante el encuentro entre los embajadores del bloque.
Si los representantes de los países miembros aprueban el texto final del acuerdo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajará a Paraguay el próximo 12 de enero para formalizar la firma.
Mientras tanto, agricultores en varios países europeos han salido a las calles para manifestar su rechazo al acuerdo entre el Mercosur y la UE. Este jueves 8 de febrero se registraron protestas significativas en Francia, España y Bélgica.
En Francia, cientos de agricultores lograron ingresar a París con cerca de 100 tractores, pese a los bloqueos policiales. Los manifestantes recorrieron puntos emblemáticos como la avenida Champs-Élysées y bloquearon los alrededores del Arco del Triunfo antes de concentrarse frente a la Asamblea Nacional. La presidenta del parlamento francés, Yael Braun-Pivet, fue abucheada e incluso empujada al intentar dialogar con los manifestantes.
El sindicato Coordinación Rural, organizador de las protestas, criticó duramente el acuerdo al argumentar que inundará el mercado francés con productos agrícolas más baratos y producidos bajo normativas menos estrictas. «Estamos entre el resentimiento y la desesperación. Sentimos que nos han abandonado», declaró Stéphane Pelletier, vicepresidente del sindicato en la región de Vienne.
El gobierno francés reaccionó con firmeza ante las protestas. Maud Brégeon, portavoz gubernamental, calificó las acciones como ilegales y advirtió que no se permitirán bloqueos en carreteras ni intentos de ocupación en zonas sensibles de la capital. Sin embargo, las autoridades evitaron enfrentamientos directos con los manifestantes. «Los agricultores no son nuestros enemigos», dijo Philippe Tabarot, ministro de Transportes.
Los bloqueos causaron enormes atascos en varias vías principales. En la autopista A13, que conecta París con Normandía, se registraron colas de hasta 150 kilómetros.
En España también hubo movilizaciones significativas. Agricultores bloquearon desde la madrugada la autopista AP-7 en Pontós, Cataluña, cerca de la frontera con Francia. Los manifestantes expresaron su intención de mantener los bloqueos hasta que el acuerdo sea abandonado. «Este tratado no solo perjudica a los agricultores, también afecta a todos los ciudadanos europeos porque ignora las normas de seguridad alimentaria», señaló Jordi Ginabreda, portavoz del Sindicato de Agricultores de Girona.
En Bélgica, alrededor de 100 tractores cerraron parcialmente vías clave en ciudades como Gante, Wommelgem y Zeebrugge. Entre las acciones más destacadas estuvo el bloqueo a una importante ruta de acceso al puerto.
A pesar del anuncio reciente por parte de la Comisión Europea sobre medidas destinadas a apoyar al sector agrícola —incluyendo un adelanto de €45 mil millones en fondos agrícolas y una reducción en las tarifas de importación para ciertos fertilizantes— muchos agricultores consideran que estas concesiones son insuficientes para abordar sus principales preocupaciones.
La inquietud central radica en la posibilidad de que el acuerdo Mercosur-UE permita una competencia desleal al facilitar la entrada al mercado europeo de productos agrícolas que no cumplen con los estándares ambientales, sanitarios y laborales exigidos dentro del bloque.
El desenlace final del tratado comercial entre la UE y el Mercosur sigue siendo incierto. Mientras tanto, las tensiones continúan escalando tanto en las calles como en las mesas de negociación.
