
Los países que conforman la Unión Europea (UE) se preparan para votar este viernes sobre el controvertido acuerdo comercial entre el bloque europeo y el Mercosur. Sin embargo, Irlanda ya ha anunciado que se opondrá al tratado, según declaró este jueves 8 de junio el viceprimer ministro irlandés, Simon Harris. Con esta decisión, Irlanda se suma a la postura de otros países como Francia, Hungría y Polonia, que también han expresado su rechazo al acuerdo.
“La posición del gobierno sobre el Mercosur siempre ha sido clara: no apoyamos el acuerdo en la forma en que ha sido presentado”, afirmó Harris en un comunicado oficial. Esta declaración refleja las preocupaciones persistentes dentro de algunos sectores europeos respecto a las implicaciones económicas y medioambientales del tratado.
A pesar de la oposición de estos países, todo indica que la Comisión Europea podría lograr la aprobación de la mayoría de los 27 Estados miembros de la UE en la votación programada para realizarse en Bruselas. Si se aprueba, el acuerdo creará la mayor zona de libre comercio del mundo, uniendo a los países de la UE con los del Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Sin embargo, el acuerdo ha generado una fuerte resistencia, especialmente entre los sectores agrícolas europeos. Los agricultores temen que la entrada masiva de productos sudamericanos como carne, arroz, miel y soja pueda tener un impacto devastador en sus mercados locales. A cambio de estas importaciones, el acuerdo permitiría una mayor exportación de vehículos y maquinaria europea hacia los países del Mercosur.
En su declaración, Harris expresó su descontento con las concesiones realizadas por la Comisión Europea para abordar las preocupaciones planteadas por Irlanda. “Lamentablemente, el resultado de estas negociaciones es que, aunque la UE ha acordado una serie de medidas adicionales, no son suficientes para satisfacer a nuestros ciudadanos”, afirmó el viceprimer ministro irlandés.
El tratado ha sido objeto de críticas desde su concepción debido a preocupaciones medioambientales y sociales. Organizaciones ambientalistas y grupos defensores de derechos humanos han señalado que el acuerdo podría alentar un aumento en la deforestación del Amazonas y exacerbar las desigualdades sociales en los países sudamericanos.
A pesar de estos desafíos, los defensores del acuerdo argumentan que fortalecerá las relaciones comerciales entre ambos bloques y brindará beneficios económicos significativos. No obstante, la resistencia de países como Irlanda subraya las tensiones internas dentro de la UE en torno a este tratado trascendental.
La votación de este viernes será un momento crucial para determinar el futuro del acuerdo UE-Mercosur y su impacto en las economías y sociedades involucradas.
