El acuerdo es considerado estratégico en un contexto de tensiones globales, aunque enfrenta obstáculos políticos en el bloque europeo.
El gobierno de Brasil se muestra optimista respecto a la conclusión del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), a pesar de las resistencias políticas y sectoriales que aún dificultan el avance del tratado dentro del bloque europeo. «El próximo acuerdo, fruto de un trabajo extenso de más de dos décadas, es Mercosur-UE. Está bien encaminado. Quiero reiterar que somos optimistas», declaró el vicepresidente de Brasil y ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Geraldo Alckmin. Además, destacó que la firma del tratado tendría una relevancia estratégica para el comercio global en un escenario marcado por conflictos, inestabilidad geopolítica y un aumento del proteccionismo.
Aunque inicialmente se esperaba que el acuerdo fuera firmado en diciembre durante la Cumbre del Mercosur, la falta de consenso entre los países europeos llevó a su aplazamiento. Las mayores resistencias provienen de Francia, donde los agricultores han presionado al gobierno para oponerse al tratado, y de sectores conservadores en Italia. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha dejado claro que no respaldará el acuerdo sin nuevas salvaguardas que protejan a los productores agrícolas franceses, convirtiendo a París en el principal foco de oposición dentro de la UE.
A pesar del estancamiento político, la Comisión Europea informó esta semana que se han logrado avances técnicos en las negociaciones, manteniendo el acuerdo como una prioridad en la agenda del bloque, aunque aún no se ha fijado una fecha oficial para su firma.
Sin embargo, incluso si se formaliza eventualmente el tratado, este enfrentará un largo proceso institucional. En Brasil, el texto deberá ser analizado tanto por el Ejecutivo como por el Congreso Nacional. En Europa, necesitará la aprobación del Consejo Europeo y del Parlamento Europeo, además de la ratificación por parte de los parlamentos nacionales de los 27 países miembros de la UE.
Geraldo Alckmin subrayó que la directriz del presidente Luiz Inácio Lula da Silva es priorizar el diálogo y fortalecer el multilateralismo. Según Alckmin, además del acuerdo con la UE, el gobierno brasileño trabaja para avanzar en nuevas iniciativas comerciales hacia 2026, como un tratado entre el Mercosur y los Emiratos Árabes Unidos, así como la ampliación de preferencias arancelarias con India, México y Canadá.
Este enfoque refleja la intención de Brasil de diversificar sus relaciones comerciales y consolidar su posición en un panorama global cada vez más competitivo y complejo.
