
En un acto de resistencia y descontento, agricultores franceses bloquearon las calles de París este jueves, 8 de enero, en protesta contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur. Además, los manifestantes exigieron el fin de la política de sacrificio de bovinos afectados por la dermatitis nodular, una enfermedad contagiosa que afecta al ganado.
El acuerdo, que busca establecer un tratado de libre comercio entre los países de la UE y los miembros del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay), ha generado una fuerte oposición en Francia. Los agricultores consideran que este pacto amenaza sus intereses y el futuro de la producción agrícola nacional.
Bajo la emblemática Torre Eiffel, Stéphane Pelletier, líder del sindicato agrícola Coordination Rurale, expresó el sentir de los manifestantes: «Estamos entre el resentimiento y la desesperación. Tenemos una sensación de abandono, y el Mercosur es un ejemplo de ello». Sus palabras reflejan el malestar generalizado en el sector agrícola francés, que se siente desprotegido frente al impacto que podría tener el acuerdo en la competencia con productos importados.
Los agricultores llevaron sus tractores a las calles de París, rompiendo bloqueos policiales y causando caos en lugares icónicos como la avenida Champs-Élysées y el Arco del Triunfo. Además, bloquearon carreteras principales que conectan la capital con otras regiones, como la A13, que une los suburbios del oeste y Normandía con París. Según el ministro de Transportes, Philippe Tabarot, estas acciones provocaron un congestionamiento de 150 kilómetros.
El acto se produce en un momento crítico para el presidente Emmanuel Macron y su administración, ya que este viernes está prevista la votación sobre el acuerdo comercial por parte de los miembros de la Unión Europea. La protesta aumenta la presión sobre el gobierno francés, que enfrenta un tema políticamente sensible en medio de las elecciones municipales de marzo y el avance de la extrema derecha en las encuestas para las presidenciales de 2027.
Aunque Francia ha obtenido algunas concesiones en las negociaciones, la postura final de Macron respecto al acuerdo aún no está clara. Maud Brégeon, portavoz del gobierno francés, declaró a la radio France Info: «Este tratado todavía no es aceptable». Sin embargo, evitó confirmar si Macron votará a favor, en contra o si se abstendrá.
Por su parte, Annie Genevard, ministra francesa de Agricultura, aseguró que incluso si los países de la UE aprueban el acuerdo, Francia continuará combatiéndolo en el Parlamento Europeo. La aprobación por esta institución será necesaria para que el tratado entre en vigor.
El pacto comercial ha dividido a los países miembros de la Unión Europea. Mientras Alemania y España han mostrado su apoyo al acuerdo, otros países como Italia parecen estar inclinándose hacia su aprobación tras recibir concesiones por parte de la Comisión Europea. De confirmarse el respaldo italiano, la UE tendría suficientes votos para aprobar el tratado incluso sin el apoyo francés.
La Comisión Europea ha intentado calmar las preocupaciones ofreciendo 45 mil millones de euros en recursos para los agricultores en el próximo presupuesto y reduciendo tarifas de importación sobre ciertos fertilizantes. Sin embargo, estas medidas no han logrado apaciguar a los agricultores franceses, quienes continúan firmes en su oposición.
Además del rechazo al acuerdo comercial, los manifestantes exigen cambios en la política nacional respecto a la dermatitis nodular. Consideran que el sacrificio masivo de bovinos es una medida excesiva y abogan por alternativas como la vacunación. También denuncian los altos costos y las estrictas regulaciones que enfrentan.
El desenlace del acuerdo UE-Mercosur sigue siendo incierto. La votación programada para este viernes podría marcar un punto clave en las relaciones comerciales entre ambos bloques. No obstante, si se aprueba el tratado sin el apoyo francés, es probable que las tensiones políticas y sociales continúen.
En este contexto, la FNSEA, el mayor sindicato agrícola de Francia, ya ha anunciado una nueva manifestación para el 20 de enero en Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo. Los agricultores prometen seguir luchando por sus derechos y por lo que consideran una amenaza a su sustento y al futuro del sector agrícola francés.
La oposición al acuerdo refleja una preocupación más amplia sobre cómo equilibrar las políticas comerciales internacionales con la protección de los productores locales. Francia, con su histórica tradición agrícola, se encuentra en el centro del debate sobre cómo enfrentar los desafíos globales sin comprometer su identidad nacional ni su economía rural.
