
Italia parece estar a punto de respaldar el histórico acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el bloque sudamericano del Mercosur, lo que podría desbloquear unas negociaciones que llevan más de 25 años en marcha. Este pacto, de concretarse, abriría un mercado integrado de 720 millones de consumidores, con importantes implicaciones económicas y geopolíticas para ambas regiones.
El cambio de postura de Italia se espera para el próximo 9 de enero, cuando los embajadores de la UE votarán sobre el acuerdo. Según fuentes cercanas al proceso, si Italia da su aprobación, el tratado podría firmarse oficialmente el 12 de enero, marcando un hito en las relaciones comerciales entre Europa y Sudamérica. El Mercosur está compuesto por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.
Sin embargo, un portavoz del gobierno italiano ha declinado comentar sobre la situación, destacando que los planes aún no están completamente definidos y podrían cambiar en los próximos días.
Obstáculos en las negociaciones
El avance hacia la firma del acuerdo había enfrentado recientemente un importante obstáculo liderado por Italia y Francia. Ambos países expresaron preocupaciones relacionadas con la protección de sus sectores agrícolas. En particular, Italia, bajo el liderazgo de su primera ministra Giorgia Meloni, había solicitado salvaguardas adicionales para los agricultores europeos y mayores fondos provenientes del presupuesto comunitario para apoyar a los productores locales.
Por su parte, Francia también ha mostrado reticencias al acuerdo. El presidente Emmanuel Macron ha señalado que el tratado no ofrece suficientes garantías para proteger a los agricultores franceses y sus estándares. Durante el último fin de semana, el primer ministro francés, Sebastien Lecornu, reforzó esta postura al anunciar que Francia planea prohibir la importación de alimentos provenientes de Sudamérica u otras regiones que contengan pesticidas prohibidos en la UE.
Un acuerdo histórico
El pacto comercial UE-Mercosur es considerado el más grande jamás negociado por la Unión Europea. Su implementación crearía un mercado integrado de 780 millones de consumidores y eliminaría progresivamente aranceles sobre productos clave, como los automóviles. Además, facilitaría un acceso más amplio de Europa a la vasta industria agrícola del Mercosur.
Desde el punto de vista económico, Bloomberg Economics estima que el acuerdo podría impulsar la economía del Mercosur hasta en un 0,7% y la de Europa en un 0,1%. Sin embargo, los beneficios no solo serían económicos. Geopolíticamente, este pacto fortalecería la presencia europea en una región donde China ha ganado terreno como proveedor industrial y comprador clave de materias primas.
Avances recientes
En las últimas semanas, se han intensificado las discusiones entre las partes para superar los obstáculos restantes. Según Paula Pinho, portavoz de la Comisión Europea, los avances recientes han sido significativos. «Ha habido discusiones, trabajo y avances durante las últimas dos semanas», declaró Pinho desde Bruselas. «Vamos por el camino correcto para considerar una firma, con suerte, en el corto plazo».
El acuerdo permitiría a ambas regiones diversificar sus relaciones comerciales lejos de Estados Unidos, especialmente después de que la administración del expresidente Donald Trump impusiera aranceles globales que afectaron el comercio internacional.
Retos pendientes
A pesar del optimismo en torno a una posible firma del acuerdo, persisten desafíos importantes. Las preocupaciones sobre protecciones ambientales y estándares agroalimentarios han sido una constante en las negociaciones durante más de dos décadas. Las partes deberán garantizar que el tratado contemple medidas concretas para abordar estos temas y así evitar conflictos posteriores.
El respaldo de Italia será crucial para desbloquear esta negociación histórica. Si bien nada está garantizado aún, un cambio en su postura podría marcar el inicio de una nueva era en las relaciones comerciales entre Europa y Sudamérica.
