
“Sólo se combate por lo que se ama; solo se ama lo que se estima, y para estimar es necesario al menos conocer.”
Piedad Córdoba
Una mujer combativa, frentera, valiente, controvertible, siempre en el frente de los acontecimientos, siempre denunciando a los criminales soterrados a costa de su tranquilidad, una mujer volcánica, activa, comprometida con la paz y con la justicia social en un país agobiado por la guerra fratricida, la inequidad y la corrupción, esa era PIEDAD ESNEDA CÓRDOBA RUIZ.
Nacida en Medellín el 25 de enero de 1955, su meteórica carrera terminó cinco días antes de su cumpleaños 69, el 20 de enero de 2024 en su natal y amada Medellín.
Abogada progresista, liberal de racamandaca, una mujer que siempre se situó a la izquierda de un partido que tristemente ha derivado a la derecha bajo el control de un ultraconservador neoliberal como CESAR GAVIRIA TRUJILLO, uno de sus principales contradictores y detractores, Piedad encarnaba la rebeldía, la osadía, el valor y la consistencia de la mujer colombiana, una mujer fiel a sus principios, se desempeñó en la Cámara de representantes entre 1992 y 1994 y entre ese año y 2010 y entre el 2022 y el 2024, año en el que nos dejó, como senadora por el Partido Liberal.
Criticada, calumniada, atacada con saña y malicia por sus enemigos políticos que apelaron , como es habitual en la derecha y el centro anodino y pusilánime, a la mentira, la descontextualización, el desprestigio, la vulgaridad, el racismo, el machismo, la injuria, Piedad navegó con elegancia sobre las aguas embravecidas del odio que quiso muchas veces ahogarla, que hasta provocó su secuestro ni más ni menos que por uno de los peores asesinos que ha parido este platanal, el terrible e inhumano Carlos Castaño, a quien, con todo y encontrarse bajo su infame poder, enfrentó con valentía y fortaleza.
Pero, tristemente, un día, poco antes de cumplir sus 69 años, su corazón no aguantó más y partió en silencio hacia el infinito, ya había dicho mucho, ya lo había dicho todo, había tolerado y enfrentado andanadas brutales, amenazas, pero no pudo resistir que su hermano Álvaro, a quien defendió hasta su último aliento, se viera involucrado en líos con el narcotráfico que finalmente generaron su extradición hacia los EEUU y su aceptación de responsabilidad, 18 días antes del deceso de Piedad, ante un juez de ese país, donde enfrenta una condena de 14 años de prisión.
Su frase “Mañana muchos maldecirán mi nombre” se hizo realidad muchas veces, alfiles y seguidores de la derecha y, en especial, de Álvaro Uribe Vélez, de quien fue abierta contradictora, como la odiadora María Fernanda Cabal, no ocultaron su alegría cuando se difundió la partida de aquella a quienes la admirábamos llamábamos cariñosamente “La negra”.
Pocos minutos después de conocerse su muerte, y de empezarse a conocer las manifestaciones de solidaridad algunas sinceras, otras hipócritas, de diferentes personajes de la política nacional, la señora Cabal, en contradicción con el mensaje de solidaridad de su esposo José Feliz Lafaurie, trinó: “En abierto desacuerdo con José Félix sobre la difunta Piedad Córdoba. Dejó una huella de dolor por su relación con las FARC y los secuestrados; usó su amistad con Chávez para lucrarse y heredó privilegios con Maduro y su socio Alex Saab. Nos quedó debiendo la verdad, en impunidad”.
De todas las cosas que dice la señora Cabal nunca se demostró que la negra hubiera obtenido algún beneficio, salvo el veneno de las injurias y las calumnias de sus enemigos, de sus gestiones para la liberación de decenas de secuestrados por las ahora extintas FARC. A piedad le pasó algo muy similar a lo que sucedió con JAIME GARZÓN, quien finalmente fue asesinado precisamente por los rumores infames de que obtenía beneficios monetarios de sus gestiones por la liberación de secuestrados: A Jaime, dolorosamente, lo asesinaron físicamente por orden del criminal Castaño, a Piedad la intentaron asesinar moral y materialmente por lo mismo.
La sabiduría popular es lapidaria, se dice que “El que se mete a redentor, sale crucificado” y eso, por lo menos, le sucedió entre otros con la excandidata presidencial Íngrid Betancur, quien pese a las gestiones infructuosas que se hicieron para liberarla, sólo pudo serlo en la famosa operación jaque, una muy calculada, planeada y finalmente exitosa acción de comando ejecutada por miembros del ejército en apoyo con organismos de los EEUU que redundó en la liberación de varios secuestrados entre ellos la política señalada y algunos contratistas estadounidenses que permanecieron años en poder de las FARC. Íngrid Betancur, apodada la “Tumbacatres”,vaya uno a saber por qué, se expresa aún injuriosamente en contra de Piedad.
Pero eso ella lo aceptó con templanza, paciencia y fortaleza, fiel a su concepto “La vida es cruel. Nacer, existir, desaparecer, siempre la cuestión de la muerte. Que sea la enfermedad, a consecuencia de un accidente o en la guerra no cambia nada. En cuanto a los que sufren por la guerra, pueden encontrar un consuelo pensando que si se consiente su sacrificio es para asegurar el porvenir del pueblo del que forman parte.”
Hija de Zabulón Córdoba, hermano de Diego Luís Córdoba, líder político del Chocó, y de Lía Ruíz, Piedad era prima de Ana Fabricia Córdoba, destacada activista de derechos humanos; estudió derecho en su natal Medellín en la Universidad Pontificia Bolivariana, se especializó en Derecho Laboral, Opinión Pública y Marketing político y desde muy temprana edad, fiel a la influencia de sus parientes y del político William Jaramillo Gómez, asumió el rol de lideresa comunitaria y, entre 1984 y 1986 fue subcontralora municipal y en el 86 secretaria privada del alcalde de Medellín. Dos años después logró ser elegida para del Concejo, dignidad que ocupó hasta el 90, cuando llegó a la asamblea departamental de Antioquia.
Luego de presentarse infructuosamente en 1990, fue representante a la cámara por Antioquia entre 1992 y 1994 y posteriormente se presentó y fue elegida senadora para el periodo 1994-98. Para entonces ya se destacaba como una formidable luchadora por los derechos de las mujeres en Latinoamérica, como tal participó en 1995 en la conferencia Mundial de la Mujer en Pekín.
Ya se destacaba como mujer de opiniones fuertes, controvertidas y beligerantes cuando en 1998 fue reelegida en el Senado, desde donde luchó por los derechos de las mujeres y las minorías étnicas y, desde ya, como adalid en la búsqueda de la reconciliación de los colombianos y la tan anhelada paz a través de negociaciones.
Defensora a ultranza del presidente Ernesto Samper durante el proceso 8000, empezó a cosechar investigaciones y ataques. Entre estos últimos el secuestro del cual fue víctima en 1999, odisea de la que salió providencialmente viva al ser liberada, para luego refugiarse en Canadá con su familia. Retorna sola a Colombia 14 meses después para retomar su actividad y compromiso político, sufriendo atentados contra su vida.
Reelegida en el senado en 2002 ya no con votos de Antioquia y Choco, comarcas que se encontraban bajo la influencia de las Autodefensas Unidas de Colombia, sino con votos de la capital, Bogotá, donde claramente su liderazgo y su lucha no habían pasado desapercibidas y en el 2003 fue elegida en la Dirección del partido liberal. En 2005 el Consejo de Estado le quitó la curul luego de un reconteo de votos, producto de constatarse fraude en los comicios de 2002 en Valle del Cauca y Atlántico.
Ya para entonces de destacaba como una formidable opositora a las políticas de Álvaro Uribe Vélez y en 2006 fundó el movimiento Poder ciudadano siglo XXI y obtuvo la reelección en el Senado en 2006. Se incorpora a la Comisión Séptima del senado, justamente la que debate temas laborales, presidió la comisión de Derechos Humanos y la comisión de paz haciendo de su paso por el congreso una cruzada por los derechos y aspiraciones de las madres comunitarias, mujeres cabeza de familia, los afrocolombianos, las comunidades LGTBI+. Se destacó como una consistente defensora de la paz, la lucha contra la violencia intrafamiliar y contra la corrupción.
Mujer de polémicas y controversias, no se arredró para decir en el simposio “Los partidos políticos y una Nueva ciudad” celebrado en México en marzo de 2007 que “los gobiernos progresistas de América Latina deberían romper relaciones diplomáticas con Colombia “y calificar a Álvaro Uribe, padre del paramilitarismo en Colombia, de “paramilitar”-
Su opinión le valió el rechazo de César Gaviria, presidente por entonces del Partido liberal y una denuncia temeraria por “traición a la patria” promovida por sectores de la ultraderecha uribista y por la cual fue investigada por la Corte Suprema de Justicia. Rechazo e investigaciones hipócritas, toda vez que los nexos entre Uribe y los paramilitares y los apoyos de éstos a sus campañas eran entonces, como lo son ahora, de conocimiento público. Eran los años terribles de la parapolítica y a Piedad no le faltaron palabras para denunciarla.
Pero Piedad no había nacido el día de los temblores, por eso no se le entrecortaba la voz para decirle a los políticos financiados y apoyados por los paras cosas como: “Votos manchados de sangre hacen las leyes de este país, indultan, legalizan y legitiman el proyecto económico y político que representan los paramilitares” o “El actual congreso es ilegítimo, el actual presidente es ilegítimo, se eligieron con los mismos votos, y el país no puede ser complaciente con unas elecciones que se ganaron sobre la base de masacres, desapariciones, torturas, secuestros, desplazamientos, asesinatos selectivos y graves violaciones a los derechos humanos.” O “Que tranquilidad puede tener uno cuando el presidente está rodeado de hampones, eso en un país decente no pasa, eso solo sucede aquí.” O “presidente Uribe no todos somos amigos y auspiciadores de los delincuentes como usted, no todos somos delincuentes, en Colombia muchos somos gente honesta, digna y respetuosa de los derechos humanos. Usted fue reelegido por la mafia, si tiene alguna prueba de alguna vinculación mía ilegal, presente pruebas.” O “Estas alianzas con el diablo han permitido que Gobernadores, alcaldes, congresistas y hasta presidentes facinerosos lleguen al poder, mientras que la gente honesta, la gente de bien, aquellos que siempre se han mantenido rectos, se ahogan en medio de las balas, la sangre e inundaciones de billetes.” O “Mientras el presidente miente contra quienes denunciamos con pruebas contundentes, y seduce de manera encantadora con diminutivos perversos y un lenguaje sacerdotal antioqueño, esas carnitas y esos huesitos tienen que empezar a asumir la responsabilidad de un gobierno rodeado de hampones nombrados por él.”
Es que La negra entendía y practicaba la política no como un juego de conveniencias y de hipocresía, para ella la política era servicio, compromiso y lucha por los vulnerables.
Con todo y ello en 2007 el presidente de entonces, Álvaro Uribe, la nominó mediadora de intercambio humanitario con las FARC, función que cumplió a cabalidad y, para la cual, pidió el apoyo de Hugo Chávez. En atención a esa responsabilidad se reunió con Raúl Reyes, Rodrigo Granda e Iván Márquez, entorno en el que se movió con cordialidad y respeto situación por la cual fue crucificada por la prensa y los políticos de derecha de entonces. La intermediación fue suspendida por Uribe en septiembre de ese año luego de un malentendido con Chávez que llevó, por una parte, a la ruptura de relaciones con Venezuela y, por otra, a la flagelación pública de la senadora, acusada de ser amiga de las FARC y del gobernante venezolano.
Ese mismo año Córdoba denunció un intento de asesinato, mientras se encontraba en Venezuela, aupado por un “alto funcionario del gobierno de Colombia”, ´probablemente en referencia a Juan Manuel Santos, por entonces ministro de defensa de Uribe.
En 2008, luego de la Operación en Sucumbíos – Ecuador, en la cual fue dado de baja el líder guerrillero Raúl Reyes, el gobierno Uribe reveló algunos archivos obtenidos de un computador hallado y confiscado por el ejército en la zona del combate y posteriormente evaluado y probablemente manipulado por sus técnicos , sin el correspondiente cuidado de la cadena de custodia, en el que aparecían evidencias en las que se señalaba a una tal “Teodora de Bolívar”, una especia de Mata Hari criolla, como una agente de Chávez y de las FARC, quien propendía por la toma del poder por las fuerzas rebeldes. “Blanco es y gallina lo pone”, dicen por ahí, la prensa y las autoridades no tardaron en señalar a Piedad como la tal Teodora, nada tan conveniente para lograr destruirla y sacarla de toda actividad política y probablemente encarcelarla para quitarse de encima sus críticas y acallar sus posturas beligerantes y radicales. La Corte Suprema de Justicia solicitó las pruebas para dar comienzo a la investigación, pero no las validó justamente por no haberse respetado la cadena de custodia.
Claro, no ayudaban mucho sus declaraciones según las cuales: “Estoy por un lado muy bien impresionada por haber tenido la oportunidad de conocer de cerca a uno de los hombres revolucionarios de una trayectoria muy larga en este país, como es Manuel Marulanda Vélez. Muy bien impresionada por su frescura intelectual, conceptual sobre el problema de las desigualdades y las discusiones en este país y sobre todo, porque pareciera que hoy fuera un día en que fuera a arrancar la revolución. Que fuera el nuevo día, que no hubiera pasado mucho tiempo, sino que fuera la primera vez. O sea, con una vitalidad, un compromiso y una capacidad de lucha impresionantes.”
Cabe decir que por entonces ya se había destapado el escándalo de la parapolítica que terminó llevando a la cárcel a cerca de 50 congresistas afines con el gobierno Uribe, por lo que Uribe buscaba con desespero probar que también existía una tal “farcpolítica” y la cereza de ese pastel sería precisamente Piedad.
En reconocimiento a su gestión por la libertad de los secuestrados y su lucha por la reconciliación y la paz en el país, el humanista y premio Nóbel de la paz Adolfo Pérez Esquivel la postuló en 2009 para que recibiera ese mismo premio. De imaginarse la indignación de Uribe y la caverna hirsuta con esa osadía de Esquivel.
Su calvario continuó en 2010 cuando el nefasto procurador de la época, Alejandro Ordoñez, le revocó abusivamente sus credenciales como senadora acusándola de tener vínculos con las FARC. En una investigación relámpago en la que se violaron todos los derechos procesales de la senadora, Ordoñez concluyó que Piedad era promotora y apoyo de esa guerrilla, motivo por el cual la destituyó y la inhabilitó por 18 años para ejercer cargos públicos, en forma similar a lo que había hecho con Gustavo Petro.
Piedad no sólo impugnó y denunció la osadía del quemador de libros Ordoñez, continuó realizando su labor en pro de la paz y la reconciliación de los colombianos. Luego de la destitución del infame procurador y como corolario de su lucha por sus derechos y la verdad, Piedad fue restituida y las decisiones de Ordoñez anuladas el Consejo de Estado en 2016, al comprobar la vulneración al debido proceso al considerar como pruebas válidas, dentro del proceso disciplinario, las practicadas y recaudadas en desarrollo de la “Operación Fénix”, en síntesis, en su decisión resaltó la debilidad y probable manipulación de las pruebas usadas por el señor Ordoñez en contra de la política antioqueña. Ese mismo año en una alocución en el Parlamento Europeo presionó al entonces presidente, Juan Manuel Santos, para que iniciara de una vez las conversaciones de paz con los grupos insurgentes en Colombia
En 2018 fracasó en su intención de llegar a la presidencia de la República, pero en 2022 volvió al senado esta vez en las listas del Pacto histórico y fue una de las firmantes de Manifiesto de la Resistencia Feminista contra la Guerra.
En 2023 nuevamente la Corte Suprema de Justicia reabrió la causa por farcpolítica en contra de la entonces senadora, instruida por la polémica magistrada Cristina Lombana, quien además le atribuía los cargos de enriquecimiento ilícito y peculado a favor de terceros. Vaya uno a saber cómo lamentaría la tal magistrada el no poder seguir en su cruzada persecutoria en contra de Piedad, pero el corazón de piedad no se inmutaba con las provocaciones y asedios de sus enemigos declarados, los enemigos, por lo general no logran afectarnos tan profundamente, ellos nos generan m molestias, angustia a veces, indignación muchas otras, pero solamente las personas que amamos nos pueden causar daño. Vuelvo y lo digo, a Piedad no nos la quitó Ordoñez, ni Uribe, ni la proterva magistrada de marras, tampoco la odiadora Cabal.
No nacen todos los días personas con la enjundia y el coraje de Piedad Esneda Córdoba Ruiz, por eso, parafraseándola con tristeza, me atrevo a decir que en Colombia necesitamos muchos Gaitán vivos, muchas Policarpa Salavarrieta, vivas; muchas María Cano, vivas; muchos Camilo Torres, vivos, muchas Piedad Córdoba vivas y muchas mujeres volcánicas y muchos hombres valientes que sean capaces de resistir la lucha…
CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
