
La economista Juliane Furno ha lanzado una advertencia contundente sobre los riesgos asociados al acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Según ella, el diseño actual del acuerdo podría profundizar las asimetrías económicas y limitar la capacidad de Brasil para implementar políticas de desarrollo industrial. En un contexto internacional marcado por inestabilidad geopolítica y un resurgimiento del proteccionismo, Furno considera que el país debe actuar con cautela antes de comprometerse con una liberalización amplia.
Durante su participación en el programa «Brasil no Mundo», transmitido por TV Brasil y disponible en YouTube, en el episodio titulado «Brasil no Mundo – Acordo Mercosul–União Europeia e nova disputa geopolítica na América Latina», Furno expuso sus preocupaciones, señalando que el acuerdo podría comprometer la soberanía económica de Brasil y limitar sus herramientas estratégicas para fomentar el desarrollo industrial.
«Las placas tectónicas están moviéndose»
La economista subrayó que el mundo atraviesa un período de transformaciones rápidas y una creciente incertidumbre. “El mundo está pasando por grandes transformaciones… la geopolítica es cada vez más incierta, insegura e inestable. Es como si las placas tectónicas estuvieran moviéndose”, afirmó. Según Furno, este panorama debería llevar a países como Brasil a adoptar una postura estratégica más cautelosa.
Asimismo, destacó que los principales centros económicos del mundo están priorizando políticas industriales y que el discurso del libre comercio ya no domina como antes. “Estamos viviendo una era de proteccionismo”, señaló, haciendo referencia a las iniciativas recientes adoptadas por Estados Unidos y Europa para proteger sus mercados.
Críticas principales: apertura industrial y beneficios asimétricos
Uno de los puntos más preocupantes para Juliane Furno es el impacto que el acuerdo podría tener en la industria brasileña. Según su análisis, Brasil abriría su mercado para la entrada de productos industriales europeos sin obtener contrapartidas proporcionales. “Brasil abrirá unilateralmente su mercado para absorber productos industrializados europeos”, advirtió.
Por otro lado, explicó que la apertura del mercado europeo para los productos primarios del Mercosur estaría limitada por cuotas y presiones internas, especialmente del sector agrícola europeo. “No es que Europa abra completamente su mercado para los productos primarios; lo hace mediante cuotas”, señaló, mencionando las resistencias provenientes de agricultores franceses.
Compras públicas y política industrial: un riesgo para la soberanía
Otro aspecto crítico del acuerdo, según Furno, es la apertura del mercado brasileño de compras públicas a empresas europeas. “El acuerdo prevé que el mercado brasileño de compras públicas estará abierto a la competencia de empresas europeas”, explicó.
Para la economista, esto representa un riesgo significativo porque las compras públicas son una herramienta clave para impulsar el desarrollo industrial y fortalecer el mercado interno. “Las compras públicas son un instrumento muy importante para promover el desarrollo industrial”, enfatizó, advirtiendo que debilitar esta herramienta podría tener consecuencias negativas para la economía brasileña.
Minerales estratégicos y transición energética: una ventaja en peligro
Furno también abordó la cuestión de los insumos críticos necesarios para la transición energética, destacando la importancia estratégica de los minerales que se encuentran en abundancia en países del Mercosur. Según ella, el acuerdo podría limitar la capacidad de Brasil para implementar políticas tarifarias o incentivos que promuevan el procesamiento interno de estos recursos.
“La transición energética requerirá cada vez más control sobre estos minerales críticos”, expresó, señalando que las restricciones al uso de impuestos o estímulos para agregar valor a estos recursos dentro del país podrían perjudicar las estrategias de desarrollo a largo plazo. “La imposibilidad de aplicar impuestos o fomentar el procesamiento interno nos deja con las manos atadas”, añadió.
«No compensa»: dudas sobre los beneficios políticos del acuerdo
En cuanto al impacto político del acuerdo, Juliane Furno también expresó sus reservas. Frente a la idea de que este pacto podría fortalecer el multilateralismo promovido por el presidente Lula, fue tajante: “Creo que no”. En su opinión, Brasil debería enfocarse en acuerdos que ofrezcan mayores beneficios concretos.
La economista sugirió que Brasil explore otras alianzas internacionales más favorables, como aquellas dentro del marco de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Según ella, estas alianzas podrían incluir transferencia tecnológica, creación de nuevas plantas industriales y financiamiento menos dependiente del dólar estadounidense. “Sería más ventajoso si Brasil liderara acuerdos más beneficiosos”, afirmó.
Un panorama global desafiante
Al concluir su análisis, Juliane Furno resumió los riesgos asociados al acuerdo Mercosur–UE en el contexto global actual. Según ella, tanto Brasil como América Latina tienen la oportunidad de beneficiarse de las tensiones entre las grandes potencias globales, siempre y cuando actúen con una estrategia que priorice su capacidad de negociación. Sin embargo, advirtió que el acuerdo actual podría generar más perjuicios que beneficios para la región.
En un mundo donde las dinámicas geopolíticas están cambiando rápidamente y donde resurgen políticas proteccionistas en las principales economías globales, la economista subrayó la importancia de preservar la soberanía económica y priorizar acuerdos que permitan un desarrollo más equilibrado y sostenible.
