
La Comisión Europea se encuentra en una carrera contrarreloj para salvar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur, que promete la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo. Sin embargo, el pacto enfrenta serios obstáculos debido a las dudas de Italia y el rechazo de Francia, motivados por las protestas de los agricultores europeos. Bruselas analiza nuevas concesiones para ganar el apoyo necesario y desbloquear la firma del acuerdo.
El aplazamiento de la votación final ha abierto una ventana de oportunidad para ajustar los términos del pacto, especialmente en lo que respecta a las preocupaciones del sector agrario europeo. Pedro Barato, presidente nacional de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA), ha valorado este retraso como una oportunidad para mejorar tanto el acuerdo con Mercosur como la Política Agrícola Común (PAC). Según Barato, el texto actual no garantiza la reciprocidad que exige el sector agrario europeo, lo que genera una fuerte oposición entre los agricultores.
Reciprocidad: una demanda clave
Desde Bruselas, Pedro Barato ha insistido en que ASAJA no se opone al comercio internacional, pero sí reclama que las reglas sean equitativas para todos. «Nosotros no estamos en contra de que exista un comercio… pero el problema es el contenido del acuerdo. Lo que pedíamos era la mágica palabra reciprocidad: que lo que me exigen a mí para producir, también se le exija a los demás», afirmó Barato.
El líder agrario también vinculó las preocupaciones sobre Mercosur con otros acuerdos comerciales, como el firmado con Marruecos, que ha tenido un impacto significativo en producciones hortícolas españolas. Según Barato, estos tratados deben garantizar condiciones justas para los agricultores europeos, quienes enfrentan cada vez más exigencias regulatorias y menos apoyo financiero.
Italia, un actor clave en el debate
La postura de Italia ha sido crucial para frenar el avance del acuerdo con Mercosur. Según Barato, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha adoptado una posición acertada al priorizar los intereses de los agricultores de su país frente a las presiones de otros Estados miembros con intereses industriales. «Aquí lo que hay es que Alemania quiere vender muchos coches en Mercosur… e Italia es un peso muy importante», señaló Barato.
El aplazamiento también refleja la influencia de las movilizaciones agrarias recientes en Bruselas. Miles de agricultores europeos se reunieron en la capital comunitaria para expresar su rechazo al acuerdo y exigir garantías para sus sectores. La jornada incluyó reuniones con altos representantes de la Comisión Europea, como Ursula von der Leyen y varios comisarios responsables de Agricultura, Comercio y Medio Ambiente.
Un momento clave para el sector agrario
Aunque el aplazamiento ha sido recibido como una victoria parcial por los agricultores europeos, Pedro Barato advierte que la lucha no ha terminado. «Todavía no estamos satisfechos para decir que esto ha terminado», declaró. Según el líder de ASAJA, este es solo el comienzo de un esfuerzo continuo por defender los intereses del sector agrario. Si es necesario, los agricultores españoles están dispuestos a movilizarse nuevamente, incluso en las carreteras nacionales.
Barato también destacó la importancia de conectar la negociación del acuerdo con Mercosur con las discusiones sobre la próxima PAC y el marco financiero europeo a partir de 2028. El sector enfrenta un escenario insostenible: menos apoyo económico y más requisitos para los profesionales agroganaderos. «En la propuesta de la política agraria por parte de la Comisión Europea hay menos dinero y más obligaciones para ser profesional agroganadero», explicó.
Un llamado al Gobierno español
En este contexto, Pedro Barato hizo un llamado al Gobierno español para que adopte una postura más firme frente al acuerdo. Aunque el ministro de Agricultura, Luis Planas, se ha pronunciado en contra de la propuesta actual de la Comisión Europea, Barato considera que es necesaria una mayor implicación política por parte del Ejecutivo. «El presidente del Gobierno todavía no ha dicho nada, que es lo importante… y con un solo presidente de Gobierno que diga que no, esto no va adelante», sostuvo.
ASAJA interpreta este aplazamiento como una oportunidad para exigir cambios sustanciales en el acuerdo y en la propuesta de la PAC. «Todo lo que sea ganar tiempo para mejorar el contenido del acuerdo y esta propuesta de la PAC, bienvenido sea», concluyó Barato.
La presión del sector agrario europeo parece lejos de disminuir mientras no se logren garantías efectivas para proteger sus intereses. En un momento crítico para las negociaciones comerciales y políticas comunitarias, los agricultores están decididos a hacer valer su voz y su impacto en la economía europea.
