

El Partido Nacional concluyó un extenso proceso de análisis y autocrítica sobre su desempeño electoral en el ciclo 2024–2025, que abarcó las elecciones internas, nacionales, el balotaje y los comicios departamentales de mayo. El documento final, al que tuvo acceso el Diario La R, fechado el 15 de diciembre de 2025 y firmado por el presidente del Directorio, Álvaro Delgado, junto a Gloria Rodríguez, Armando Castaingdebat y María de Lima, busca identificar las causas de la derrota a nivel nacional, pero también establecer una hoja de ruta para la reconstrucción política con vistas a 2029.
El texto surge de cinco instancias regionales de intercambio, en las que participaron intendentes, legisladores, ediles, alcaldes, concejales, dirigentes juveniles y convencionales nacionales y departamentales. Según se señala, el objetivo no fue únicamente explicar los resultados electorales, sino transformar el proceso en una oportunidad de aprendizaje institucional para mejorar la oferta política del Partido Nacional y de la Coalición Republicana.
Como insumo central del análisis se utilizó un estudio profesional elaborado por la consultora Opción, que realizó una evaluación comparativa del ciclo electoral 2020–2025, combinando datos cuantitativos con encuestas de opinión pública. El informe permitió identificar tendencias estructurales, dinámicas territoriales y factores comunicacionales que influyeron en el desempeño electoral del oficialismo saliente.
Entre los principales elementos de contexto, el documento destaca el impacto del cambio demográfico, con el ingreso al padrón de unos 250.000 nuevos votantes jóvenes —con mayor afinidad hacia el Frente Amplio— y la salida de aproximadamente 185.000 votantes de mayor edad, históricamente más cercanos a la Coalición Republicana. A esto se sumó el debilitamiento del “efecto reelección”, condicionado por la imposibilidad constitucional de una nueva candidatura de Luis Lacalle Pou, cuyo liderazgo conservaba altos niveles de aprobación.
El análisis también subraya la fortaleza del liderazgo de Yamandú Orsi, especialmente en Canelones, así como la baja intensidad de la campaña electoral, que no logró modificar de forma significativa la estructura de intención de voto por bloques. En ese contexto, se menciona la erosión del activo de la seguridad pública, que había sido uno de los pilares del respaldo al gobierno, pero que hacia el final del período comenzó a ser evaluado de forma más crítica, incluso por votantes propios.
Desde el punto de vista territorial, el documento reconoce que, pese a la derrota nacional, el Partido Nacional mantuvo una estructura sólida, con 14 intendencias sobre 19 y 96 municipios. Sin embargo, advierte sobre señales de estancamiento en bastiones históricos y retrocesos en algunos departamentos del interior, fenómenos que —según se admite— no fueron diagnosticados a tiempo.
En relación con la gestión del gobierno encabezado por Lacalle Pou, el texto la define como “valiente” y orientada a reformas de fondo, aunque reconoce que faltó pedagogía política para explicar los tiempos y alcances de los cambios, condicionados por factores como la pandemia de covid-19 y la sequía. En ese sentido, se señala que una buena gestión no garantiza por sí sola adhesión electoral, ya que la ciudadanía pondera tanto los resultados como la narrativa que los acompaña.
Uno de los capítulos más críticos del documento refiere a las decisiones estratégicas de campaña. Allí se mencionan fallos de diagnóstico, ambigüedades en la conducción y deficiencias en el uso del tiempo y del territorio. La comunicación, se afirma, se apoyó excesivamente en medios tradicionales en las primeras etapas, mientras que la innovación llegó tarde y no logró consolidarse. También se plantea la necesidad de revisar los criterios de conformación de los equipos estratégicos, incorporando mayor diversidad de miradas, representación sectorial y presencia territorial.
La elección de la fórmula presidencial ocupa un apartado específico. El documento explica que la candidatura de Valeria Ripoll respondió a la búsqueda de una opción disruptiva que ampliara la base electoral y reforzara la sensibilidad social del partido. No obstante, se reconoce que el error estuvo en la forma en que se procesó esa decisión, sin la preparación política interna ni los mecanismos de consulta necesarios, lo que generó sorpresa y resistencia dentro del Partido Nacional.
Otro eje relevante es la falta de escucha durante la campaña. El texto admite que no se logró captar con suficiente profundidad el malestar de sectores como la clase media, los jubilados y las poblaciones de frontera. Si bien se señala que el gobierno abordó muchos de estos temas, se reconoce que no se consiguió sintetizar el rumbo ni traducir las propuestas en un mensaje emocionalmente conectivo.
En cuanto al diseño electoral de la Coalición Republicana, el documento sostiene que, si bien fue clave para gobernar, no logró proyectarse como una propuesta electoral conjunta. Las diferencias internas, se afirma, primaron sobre las coincidencias, y la ciudadanía percibió más una suma de partidos que una visión común. En ese marco, se propone avanzar hacia nuevas reglas de funcionamiento, con un relato, contenido y liderazgo compartidos.
Desde una perspectiva más estructural, el Partido Nacional identifica la existencia de una hegemonía cultural de la izquierda, construida a lo largo de décadas mediante un entramado institucional que incluye sindicatos, universidades, organizaciones sociales y medios afines. Frente a ello, el documento plantea la necesidad de desarrollar espacios propios de pensamiento, producción cultural y disputa simbólica, sin replicar modelos, pero fortaleciendo la presencia en ámbitos donde hoy el partido reconoce estar ausente.
De cara al futuro, el texto fija una serie de objetivos estratégicos. Entre ellos, priorizar la mejora del desempeño en primera vuelta, atender el sesgo generacional que favorece al Frente Amplio, y diseñar estrategias específicas para Montevideo y Canelones, que concentran más de la mitad del electorado. También se plantea fortalecer la “marca coalición” más allá de la figura presidencial.
La territorialización aparece como uno de los pilares de la reconstrucción. Se propone modernizar la militancia, convertirla en una red permanente de escucha y alerta temprana, y fortalecer el rol de alcaldes, concejales, ediles e intendentes como primera línea de contacto con la ciudadanía. Asimismo, se destaca la necesidad de profundizar la formación política, especialmente entre jóvenes y dirigentes intermedios.
En materia comunicacional, el documento propone reconstruir un lenguaje propio y crear un Grupo Permanente de Expertos en sociología, politología y comunicación estratégica, con el objetivo de profesionalizar de forma continua la relación del Partido Nacional con la sociedad.
En sus conclusiones, el texto sostiene que el Partido Nacional “ha perdido una elección, pero no el rumbo”, y define el proceso de autocrítica como un paso necesario para preparar una futura victoria. El documento cierra con una apelación a reconectar con “el alma del país”, disputar la mayoría cultural y traducirla, eventualmente, en mayoría electoral.
Informe de Opción
Un informe especial elaborado por Opción Consultores para la Fundación Konrad Adenauer analizó en detalle el desempeño electoral de la Coalición Republicana (CR) y del Frente Amplio (FA) durante el ciclo electoral nacional y departamental 2024–2025. El estudio, de enfoque predominantemente cuantitativo, concluye que la derrota de la CR no se definió en el balotaje, sino en los resultados de la primera vuelta de octubre.
Según el análisis, si bien en la primera vuelta de 2024 la CR superó al FA por tres puntos porcentuales (47% frente a 44%), esa diferencia resultó insuficiente para competir con chances reales en la segunda vuelta. De acuerdo con Opción, el bloque oficialista necesitaba una ventaja mínima de siete puntos —cercana al 49% o 50%— para compensar la mayor capacidad de fidelización del FA y su mejor desempeño entre el electorado no alineado.
El informe identifica dos factores principales detrás de la pérdida de votos de la CR respecto a 2019. Por un lado, un componente demográfico adverso. Este recambio generacional habría significado una pérdida neta cercana a un punto porcentual para el bloque oficialista.
Por otro lado, el estudio señala un cambio en las preferencias de un sector del electorado que había votado a la CR en 2019. Más de uno de cada diez votantes de ese bloque migró hacia el FA u opciones no alineadas, especialmente entre jóvenes con bajo interés político y menor nivel educativo. Esta fuga fue más marcada en territorios urbanos y en departamentos donde la oferta local de la CR se mostró debilitada.
El trabajo concluye que, pese a un contexto económico relativamente favorable, factores como la caída en la evaluación de la gestión en seguridad, la ausencia de Luis Lacalle Pou como candidato y una campaña que no logró modificar la estructura de intención de voto terminaron condicionando el resultado final.
Marcelo Falca
Fuente de esta noticia: https://grupormultimedio.com/el-partido-nacional-culmino-su-proceso-de-autocritica-tras-el-ciclo-electoral-y-delineo-una-hoja-de-ruta-hacia-2029-id180262/
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