Cuando no encuentro ninguna explicación que justifique la existencia de la especie humana, acude a mi mente el mito hebreo de los 36 hombres justos, el cual se recoge en el misticismo judío y en la misma Cábala. Según dicho mito siempre existen en todo tiempo 36 hombre y mujeres justos, llamados Lamed Vav Tzadkim cuya misión es evitar que el mundo se acabe y nosotros. No son conscientes ni ellos mismos de esta misión y viven de manera muy humilde siendo su virtud tan pura que sustenta la existencia del mismo universo.
Por todo ello, veo con pesar que algunos gobiernos no acaban de entender ni de aprender lo que es un virus, su trasmisión ni su índice de patogenicidad. Me refiero al actual brote de gripe aviar que actualmente nos preocupa a todos los científicos virólogos que hacemos un seguimiento de la evolución vírica zoonótica en el mundo. Especialmente serio es el brote en Estados Unidos y digo grave, no sólo por la evolución del propio virus, sino las causas que hacen que evolucione y se adapte mejor a su huésped. Tal vez sea en ese país donde esas condiciones favorecedoras se hacen más evidentes y peligrosas: La posición anti vacunas y negacionista conspiranoica de su secretario de estado de Salud, sr. Kennedy, el despido de organismos federales como el CDC de muchos empleados, la salida de la OMS de USA, etc. Está irresponsabilidad hace que el país de la libertad entre comillas sea el primero en el ranking de casos de aves salvajes y de granja notificados y de fallecimientos humanos durante 2024, superando a China, Vietnam y Camboya.
Las cepas de este virus en constante evolución como buen virus que se precie, cambian incluso durante el tiempo de redacción del presente artículo. De este modo podemos distinguir los siguientes afectados:
USA: 66 casos de contagio humano.
Camboya: 10 casos.
Vietnam: 2 casos
China, Canadá y Australia: cada uno informó de un contagio, sin fallecimientos.
Europa: Francia, Alemania y Reino Unido, han comenzado ya a reportar casos de infección en humanos.
Cualquiera que me esté leyendo dría que son cosos escasos en humanos y lleva toda la razón, aunque depende de la perspectiva con que se analicen estos datos. Sobre todo, si hasta el año 2024 el contagio sólo era de ave a ave. No había casi ningún caso registrado de contagio a humanos. Ahora, no sólo las aves salvajes infectan a las domésticas como gallinas y pollos en granjas, sino que también se aísla el virus en las urbes de las vacas y es capaz de contagiar a animales mamíferos domésticos: Gatos hasta el momento. No olvidemos que el virus muta, cambia para adaptarse mejor a su huésped que invade, hasta ahora el contagio de ave a humano no es lo bastante eficaz como para hablar de pandemia, pero si se deja al virus rienda suelta sin mecanismos os de contención, seguirá con su evolución hasta que encuentre la manera de infectar al humano muy eficazmente. Sipamente se lo están poniendo muy fácil.
Por otro lado, las cepas secuenciadas hasta el momento son las siguientes:
USA: la cepa predominante es la H5N1.
CHINA: Las cepas en este país son dos: H9N2 y la cepa H10N3.
VIETNAM: La cepa dominante es la H9N2 que ha sido identificadas ya en humanos recientemente.
Camboya: la cepa H5N1 es la cepa dominante tanto en humanos como en aves.
Si a todo esto unimos el dato de la escasa disponibilidad pública de vacunas de vacuna más que nada para la cepa H5N1, el panorama epidemiológico no pinta nada bien. Aunque La Agencia Europea del medicamento (EMA) ha autorizado ya dos vacunas más: Celldemic e Incellipan, aún muy limitadas.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
FRANCISCO JAVIER MARíN MAURI
Me lincencié en psicología por la Universidad de Sevilla. estudios de virología por la Universidad jhons Hopkins y estudios de virus respiratorios emergentes por la O.M.S. Doctorado en neuropsicología por la Universidad de Sevilla. Especialista en Violencia sobre la mujer y en mediación de conflictos sociales.
Llevo desde 1987 ejerciendo la psicología y cada vez pienso más que muchas personas se van de este mundo sin quitarla el sello de fábrica de sus cerebros. Anduve durante casi dos años por varios países africanos para poder realizar mi tesis doctoral sobre el VIH. Ahí aprendes que el poder de la ciencia consiste en tener la suficiente humildad para ejercitar el sentido común que es, por cierto, el menos común de los sentidos.
