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En un contexto donde la confianza en los medios de comunicación se ve desafiada, y la percepción pública se ve moldeada por la desinformación, un suceso reciente ha capturado la atención de los colombianos. La población, en su mayoría, ha sido testigo de una nueva dinámica en la que la política se aleja de las convenciones habituales, y el presidente Petro emerge como una figura disruptiva que desmiente las noticias falsas con una autenticidad que resuena en el corazón del pueblo colombiano.
La historia se teje el 8 de febrero, cuando multitudes espontáneas de sindicatos y ciudadanos en general inundan las calles, exigiendo a la Corte Suprema de Justicia la elección de un nuevo fiscal. En medio de esta efervescencia, Gustavo Petro, el presidente, toma el escenario de una manera que rompe con el molde preestablecido por sus predecesores. En lugar de distanciarse detrás de un discurso técnico entendido solo por una élite, Petro elige sumergirse en el terreno común de cualquier ciudadano, desmintiendo las noticias falsas que circulan sobre los eventos de ese día.
Lo que hace especial este momento es la desviación significativa de los estándares protocolares observados por los líderes anteriores. Petro no sigue la tradición de presentarse con saco y corbata en la casa presidencial, ni se adhiere a discursos que solo los tecnócratas podrían descifrar. En lugar de eso, opta por un enfoque directo y accesible, demostrando que la comunicación efectiva puede ser simple y clara.
En su intervención, Petro aborda las alegaciones sobre las marchas y eventos del 8 de febrero, desmantelando las noticias falsas que han circulado. Más allá de presentarse como el líder del país, se presenta como un ciudadano más, compartiendo su perspectiva sobre los acontecimientos y desafiando las narrativas distorsionadas que han surgido.
Hay que destacar que parte de este malestar en Colombia , proviene también de las evidencias que vinculan al saliente fiscal, Francisco Barbosa, y a la entrante Martha Mancera, con acusaciones de favorecer a un narcotraficante en Buenaventura, también señalan los gastos que aún se mantienen en reservas del fiscal saliente, específicamente resaltando el uso de más de 500 millones de pesos para blindar su residencia, un hecho que ha generado un profundo malestar en la opinión pública. La pregunta que se hacen los Colombianos : ¿Por qué la Corte no quiere elegir Fiscal General, si hace ya 6 meses tiene las hojas de vida de la terna que envió el Presidente Petro? . Algunos de estos togados mantiene familiares en la nómina de la Fiscalía, comenzando por su presidente.
La ciudadanía, cansada de las prácticas opacas y cuestionables, ha encontrado en Petro un defensor de la transparencia y la verdad. Su enfoque sobrio y directo para desmentir las noticias falsas ha resonado en un público que busca líderes auténticos y comprometidos con el bienestar de la sociedad.
En última instancia, el 8 de febrero no solo marcó un momento de protesta y exigencia de justicia, sino también un giro en la forma en que los líderes políticos se relacionan con la población. Petro, al apartarse de los parámetros convencionales y desafiar las alusiones tradicionales, ha demostrado que la verdad y la autenticidad son herramientas poderosas en la lucha contra la desinformación y la corrupción.

