En resumen, la intervención de la ministra de Salud Pública, Karina Rando, abarcó varios aspectos relacionados con el exceso de sodio en el agua en Uruguay y su impacto en la salud de la población, e hizo algunas controvertidas comparaciones.
La ministra de Salud Pública, Karina Rando, abordó una serie de aspectos relevantes durante su intervención, destacando la importancia de analizar las implicancias del aumento de sodio, cloruro y conductividad en la calidad del agua. Estas consideraciones surgieron a raíz de la solicitud presentada por OSE el 9 de marzo.
Rando hizo mención a las guías de calidad del agua establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), enfatizando que la aceptabilidad del agua de consumo se relaciona con su sabor, olor y apariencia, incluso si estas sustancias no tienen un efecto directo sobre la salud. Esta afirmación se basa en una consulta realizada a la División Salud Ocupacional del MSP.
En cuanto a la asociación entre el sodio presente en el agua de consumo humano y la presión arterial, la ministra señaló que la OMS no ha llegado a conclusiones definitivas al respecto y, por lo tanto, no establece parámetros de referencia. Afirmó que no hay evidencia que demuestre tal asociación.
Uruguayos consumen 66% más sodio del recomendado
Además, Rando destacó que, en febrero, el Ministerio de Salud Pública advirtió a los centros de diálisis sobre el aumento en los niveles de cloruro, debido al riesgo de que los equipos de osmosis se saturaran. Sin embargo, aseguró que los valores de cloruro, sodio y conductividad estaban dentro de los límites permitidos.
El 4 de mayo, después de tres días consecutivos de aumento de cloruro y sodio en el agua, se concretó la excepcionalidad solicitada por OSE el 9 de marzo.
En respuesta a las preocupaciones planteadas por la oposición, Rando citó un informe técnico elaborado por la Federación Mundial del Corazón y la Sociedad Europea de Hipertensiones y Salud Pública. Según dicho informe, no hay evidencia, incluso en ensayos controlados aleatorizados, de que una ingesta baja en sodio produzca un riesgo cardiovascular significativamente menor. Es decir, disminuir la ingesta de sodio a 2,3 gramos por día en comparación con la ingesta promedio no tendría un impacto en la presión arterial.
La ministra también mencionó un dato curioso para ilustrar la cantidad de sodio presente en diferentes alimentos. Por ejemplo, un cubito de caldo de carne contiene la misma cantidad de sodio que 4,2 litros de agua. Esta información fue difundida por Rando durante la interpelación junto con otras comparaciones que resultaron controvertidas y generaron debate en redes sociales.
Finalmente, Rando hizo referencia a los resultados de la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares de 2016, que reveló un consumo promedio de sodio en Uruguay de 8,3 gramos por persona al día. Este valor supera en un 66% la ingesta máxima recomendada por la OMS para la población adulta.
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