Título original: Ready or not 2: Here I come // Origen: EE.UU. // Dirección: Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett // Guión: Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett, Guy Busick, R. Christopher Murphy // Intérpretes: Samara Weaving, Kathryn Newton, Elijah Wood, Sarah Michelle Gellar, Shawn Hatosy, David Cronenberg, Dan Beirne, Olivia Cheng, Antony Hall, Varun Saranga, Nadeem Umar-Khitab, Masa Lizdek, Néstor Carbonell, Maia Jae, Juan Pablo Romero, Kevin Durand, Kara Wooten, Grant Nickalls // Fotografía: Brett Jutkiewicz // Edición: Jay Prychidny // Música: Sven Faulconer // Duración: 108 minutos // Año: 2026
6 puntos
ENTRE LA EXPANSIÓN Y LA COMODIDAD
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)

Si Boda sangrienta fue una demostración de que el dúo Radio Silence, integrado por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, tiene un talento considerable, tanto Scream (Grita) como Scream 6 mostraron que ese talento posee algunos límites, y que a veces le cuesta salir del mero gesto supuestamente astuto. La llegada de Boda sangrienta 2 ratifica que estamos ante realizadores capaces de diseñar puestas en escena atractivas y estructuras narrativas que fluyen sin dificultades, pero que también se apoyan en esquemas de repetición excesivamente cómodos.
El esquema en el que se apoya Boda sangrienta 2 es uno de expansión de un mundo y su mitología, lo cual requiere de cierto conocimiento previo del espectador, aunque convengamos que no hay que ser un genio para entender de qué va el asunto aún cuando no se vio (o no se recuerda) la primera entrega. El relato arranca donde terminó su predecesor, luego de que Grace (Samara Weaving) sobreviviera un juego sanguinario, letal y diabólico impuesto por la familia de su esposo. Pero cuando ella piensa que lo que viene son problemas legales (toda su familia política ha sido liquidada, ella es la principal sospechosa y es cuando menos difícil que alguien le crea lo que tiene para contar), lo que le espera es aún peor. Porque en verdad su “triunfo” ha abierto la puerta para un nuevo juego, uno mucho más grande e importante, en el que intervienen cuatro familias que compiten por el cargo más alto en una especie de consejo del mal que secretamente domina el mundo. Otra vez le tocará ser la presa, pero esta vez acompañada por su hermana menor, Faith (Kathryn Newton), de quien ha estado distante durante un largo tiempo y que ahora, fruto de las circunstancias, se verá también arrastrada a este ritual lúdico y enfermizo a la vez.
Hay que reconocerle a Bettinelli-Olpin y Gillett que saben captar la atención del espectador desde el comienzo, no solo con ese arranque que es una continuación inmediata de lo visto en el primer film, sino también con una breve aparición de David Cronenberg que permite establecer los cimientos del nuevo juego y de una mitología mucho más abarcativa. Ahí es donde aparecen nuevos personajes, todos tras Grace y Faith, como dos hermanos interpretados por Sarah Michelle Gellar y Shawn Hatosy que tienen un vínculo ambivalente entre sí, además de los integrantes de las otras familias que compiten por el trono. Pero también donde se establece el conflicto dramático de fondo, que es el lazo afectivo roto entre Grace y Faith, a partir de decisiones pasadas que llevaron a un distanciamiento entre ambas. Es entonces que la cacería será una especie de excusa para un intento de reconciliación entre ambas, aunque el primer objetivo sea la supervivencia frente a un conjunto de lunáticos con muchos medios a disposición.
El problema de Boda sangrienta 2 es que, a pesar de que introduce varios elementos nuevos, buena parte de su historia consiste en una reproducción amplificada de una fórmula ya conocida. Del mismo modo, por más que el film intente un diálogo constante entre los diversos núcleos familiares en colisión, la ironía constante a la que apelan los realizadores termina llevando a cierta superficialidad en los retratos de los personajes. Por eso es que el esquema narrativo avanza más que nada desde las ideas visuales en distintas secuencias de peleas y escapes, y no tanto de lo que les pasa a las protagonistas y los villanos. Es cierto que las actuaciones son más que correctas -Elijah Wood está muy bien como el abogado encargado de organizar el juego y controlar que las reglas se cumplan-; que hay varios pasajes inventivos y divertidos; y que el giro del final sorprende para bien desde su disparate. Pero también que Boda sangrienta 2 es una película algo autoindulgente, que se conforma con ser más grandota y no mucho más. Las capacidades formales y narrativas de Radio Silence son innegables, pero quizás les falte salir de su zona de confort.
Publicado por: admin
Fuente de esta noticia: https://www.funcinema.com.ar/2026/03/boda-sangrienta-2/
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