
Antioquia ha sido y será una comarca que refleja de manera fiel la mentalidad e iniciativa del colombiano, el antioqueño es trabajador, emprendedor, amable, generoso, apegado a sus costumbres, a su familia, a su terruño, Antioquia ha sido uno de los polos de desarrollo más importantes de nuestra nación. La lista de personajes ilustres que han aportado desde la música, el deporte, la economía, la política, el arte en general a la consolidación de nuestra nacionalidad no es pequeña.
Pero a la vez, Antioquia ha sido también un departamento martirizado por la violencia de los grupos criminales de todos los pelambres, un departamento donde se han presentado hechos brutales de violencia, masacres (La Granja, El Aro, Segovia), despojo, desplazamiento, asesinatos selectivos de grandes y aún lamentados personajes como el médico, político y mártir Héctor Abad Gómez, defensores de derechos humanos como Jesús María Valle, glorias del deporte como Andrés Escobar.
Antioquia, quisiéramos poder decir que ha sido, como bien merece serlo, un remanso de paz, pero la realidad dista de certificarlo. Su riqueza, tanto en la agricultura como en sus recursos minerales, ha sido, como suele ser en nuestros países tercermundistas, también la causa de su suplicio: En Antioquia vieron la luz del día personajes siniestros como Álvaro Uribe Vélez, cuestionado político sobre el que pesan tantas y tantas acusaciones, sin ir más lejos las innumerables víctimas de los mal llamados falsos positivos, el criminal capo del narcotráfico Pablo Escobar convertido hoy en leyenda negra, el no menos criminal Carlos Castaño, jefe máximo de las autodefensas que causaron mas de 200 mil muertos en toda Colombia y millones y millones de desplazados. Pero también Antioquia ha sido la cuna de grandes empresas como Coltejer, Fabricato, grandes conglomerados como Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), el Grupo EPM, Bancolombia, Grupo Corbeta y la Organización Corona.
Antioquia refleja en su historia, en sus emprendimientos, en sus hijos, en su cultura, en sus sufrimientos, la historia, cultura, emprendimientos y sufrimientos de nuestra gran nación. Colombia no sería la misma sin el aporte de tanta gente buena que ha parido esa bella y rica tierra. Por eso mismo, por su inestimable valor, por su inmensa importancia, no podemos pasar de agache frente a la valoración integral tanto de lo bueno como de lo malo que se ha suscitado en esa hermosa tierra.
Por eso mismo no se entiende el escándalo que se genera cuando un candidato se expresa en forma integral acerca de ese legado, acerca de esa historia, de esa realidad y ese presente de una región tan importante y valiosa como es Antioquia y su gente. Nada sacamos con ocultar realidades por tristes y dolorosas que sean. No somos ángeles ni querubines, somos también demonios, somos seres humanos con sus facetas buenas y malas, solemos equivocarnos, pero justamente por eso mismo es que también obtenemos clamorosos logros. Reconocer nuestras limitaciones nos permite superarlas, nos permite avanzar y seguir creando futuro y país. Flaco favor nos hace quienes pretenden acallar a quienes ven en una región colombiana lo bueno, pero también lo malo. No es callando ni amenazando ni declarando persona no grata como se afrontan los problemas, sobre todo cuando esos problemas han generado tanto sufrimiento y tanta muerte.
Colombia necesita gente que se atreva a mirar de frente su realidad, que se atreva a incomodarnos con sus juicios, sacarnos de nuestra área de confort, confrontarnos con lo bueno, pero también con lo malo. Colombia necesita gente que hable sin tapujos, sin pelos en la lengua, no badulaques que pretendan ocultar y endulzar nuestra dura realidad a partir del silencio, declaraciones grandilocuentes y mentiras
Un abrazo a esa bella gente Antioqueña, a ese pedazo entrañable de nuestra tierra colombiana, a ese componente fundamental de nuestra cultura y nacionalidad.
CORRESPONSAL CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
