En el corazón del departamento de Flores existe un territorio donde la historia no está solo en los libros: permanece en la piedra, en la memoria del paisaje y en señales que todavía hoy despiertan preguntas sobre los primeros habitantes del actual territorio uruguayo.
En el este del departamento de Flores, a pocos kilómetros de Trinidad, existe un territorio donde el paisaje no solo define la geografía: también conserva algunas de las huellas más antiguas de la presencia humana en Uruguay. Se trata de la localidad rupestre de Chamangá, un área de más de 12.000 hectáreas reconocida como paisaje protegido por su valor natural, arqueológico y cultural.
Lejos de los grandes circuitos turísticos y del ruido urbano, este territorio resume una parte silenciosa de la identidad del país: la de un Uruguay profundo donde el paisaje, la historia y la vida rural siguen dialogando.
Un paisaje donde naturaleza e historia conviven
El área se caracteriza por sus relieves suavemente ondulados y por ecosistemas de pradera típicos del centro del país, con suelos de alta fertilidad utilizados históricamente para la producción agrícola y ganadera extensiva. A esto se suman montes nativos asociados a los arroyos Chamangá y Los Molles, así como pequeñas zonas de bañados que completan un ecosistema de gran riqueza natural.
Entre esa geografía se destacan abundantes afloramientos rocosos que emergen naturalmente del terreno, acompañados por vegetación arbustiva de monte nativo donde aparecen especies como tala, tembetarí y coronilla. Es un paisaje donde la producción y la naturaleza conviven como parte de una misma tradición rural.
La biodiversidad también forma parte de ese patrimonio. En estas praderas se han identificado cerca de 80 especies de aves, entre ellas el churrinche y la garza blanca. También habitan allí especies características de la fauna autóctona como la mulita, el zorro, el zorrillo, el carpincho, lagartos y ñandúes.
Dentro de esta área también se localizan geositios vinculados al Geoparque Grutas del Palacio, lo que refuerza su importancia desde el punto de vista geológico y patrimonial.
Las marcas ancestrales que resisten el paso del tiempo
Sin embargo, lo que vuelve verdaderamente singular a este territorio no es solamente su riqueza natural, sino lo que permanece grabado en sus piedras.
En esta zona se encuentra la mayor concentración de pinturas rupestres del Uruguay, con más de cuarenta registros identificados por investigadores. Estas manifestaciones se caracterizan por trazos geométricos abstractos, con figuras cruciformes y otros diseños repetitivos cuyo significado exacto aún hoy continúa siendo objeto de estudio.
Los estudios arqueológicos estiman que algunas de estas representaciones podrían haber sido realizadas hace cerca de 1.500 años, e incluso algunas podrían remontarse a unos dos milenios atrás. Los pigmentos utilizados, elaborados a partir de minerales como la hematita, explican los tonos rojizos que aún hoy pueden observarse en las rocas.
Estas marcas constituyen una de las evidencias más claras de la presencia de comunidades humanas en esta región mucho antes de la formación del país. Son señales silenciosas de culturas que no dejaron escritura, pero sí formas de expresión que lograron atravesar los siglos.
Uno de los aspectos que más llama la atención es su conservación. A pesar de estar a la intemperie, estas pinturas han resistido el paso del tiempo, lo que refuerza su valor científico y patrimonial.
El origen de un nombre rodeado de relatos
Incluso el origen del nombre Chamangá está rodeado de interpretaciones que forman parte del imaginario local. Algunos relatos históricos señalan que podría derivar de “Tía Mangá”, apodo de una mujer que habría vivido en la zona hacia fines del siglo XIX. Otras versiones sostienen que el nombre podría tener origen guaraní y significar “camino sombrío”.
Más allá de cuál sea su verdadero origen, ambas versiones refuerzan la idea de un territorio donde historia y tradición oral se entrelazan.
Un patrimonio que debió ser protegido
La preservación de Chamangá no fue un proceso casual. A fines del siglo XX surgieron tensiones entre proyectos de explotación minera del granito de la zona y la necesidad de proteger un patrimonio arqueológico único en el país. Ese debate ayudó a generar conciencia sobre el valor cultural del sitio y fue determinante para su posterior incorporación al Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
Hoy, Chamangá es el único paisaje protegido del Uruguay donde el valor cultural es el eje central de su conservación.
Un territorio donde la vida rural mantiene la memoria
Más allá de su valor arqueológico, Chamangá también forma parte del entramado rural tradicional del departamento de Flores. Allí la vida cotidiana sigue marcada por los ritmos del campo, la producción agropecuaria y las pequeñas comunidades dispersas en el territorio.
En la zona subsisten instituciones típicas del Uruguay rural, como escuelas de campaña que continúan siendo puntos de referencia social y educativa. También sobreviven antiguos almacenes rurales que durante décadas funcionaron como centros de encuentro de la comunidad.
Estos elementos forman parte de otra dimensión del patrimonio de Chamangá: la continuidad de una forma de vida donde el vínculo con la tierra, el conocimiento del territorio y la memoria local siguen siendo parte de la identidad.
Un territorio donde el pasado sigue hablando
Más allá de los datos científicos y las descripciones geográficas, Chamangá deja una impresión difícil de explicar en términos técnicos. Es la sensación de estar frente a un paisaje donde el tiempo no borró del todo las huellas del pasado.
Un lugar donde las piedras parecen conservar mensajes que aún no terminamos de descifrar.
En un país donde muchas veces la historia comienza con la llegada de los inmigrantes, sitios como Chamangá recuerdan que existe un pasado mucho más antiguo, menos visible, pero igualmente parte del territorio.
Porque antes de las ciudades, antes de las rutas y antes incluso de la historia escrita, hubo otras presencias humanas que también observaron estos mismos horizontes.
Y quizás esa sea la mayor enseñanza de Chamangá, recordar que la historia del Uruguay no empieza donde empiezan los documentos, sino donde empiezan las huellas.
Porque allí, entre piedras marcadas por manos anónimas de otro tiempo, el país conserva una de sus preguntas más antiguas: quiénes fuimos antes de ser lo que somos.







Mónica Píriz
Fuente de esta noticia: https://www.xn--lamaana-7za.uy/cultura/chamanga-una-historia-escrita-en-piedra-que-el-tiempo-aun-intenta-descifrar/
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: Telegram Prensa Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Tierra inhabitable: la vida cotidiana es cada vez más peligrosa a medida que el planeta se calienta
- ★Día Mundial contra la Matanza de Focas 2026 alerta sobre la caza comercial
- ★Acorralado, extitular de Petropar declaró ante la DNIT un aumento de ingresos del 482%
- ★BID concluyó sus reuniones anuales con fuerte apuesta al sector privado
- ★Feria del Libro Chacú-Guarani concluye hoy con homenajes, lanzamientos y música

