
El peor enemigo de la derecha es la derecha misma. Son enemigos de la movilidad social, defensores a ultranza del privilegio, de la tradición, del orden inflexible de una sociedad clasista, injusta e inequitativa. La derecha en Colombia se debate entre una mujer de alcurnia que se intenta disfrazar de camaleónica e incluyente seductora y un destripador declarado de discrepancias y de gatos
Los gobiernos de derecha son gobiernos ausentes para los plebeyos a quienes simplemente controlan con normas cada vez más restrictivas y contra quienes no dudan en hacer uso de la violencia, la represión física y el adocenamiento ideológico. Lo hemos visto a lo largo de nuestra terrible historia y de los centenares de guerras y guerritas que hemos sufrido apor más de esos 200 años largos. Lo vemos ahora en los propios EEUU, sustento de muchos de los gobiernos radicales de derecha que los latinoamericanos hemos vivido.
Sus políticas tienden a ampliar las brechas y las deudas sociales, incrementar la pobreza y empobrecer progresivamente a la clase media, aumentando las pingües ganancias de los mega y ultra ricos. Los únicos derechos que para ellos son inalienables son los de los plutócratas para quienes gobiernan, todo lo demás es negociable, vendible, comprable, siempre y cuando tengas con qué, porque si no tienes ese es tu problema y listo.
Sin embargo, son unos duros en lo referente a la propaganda, hablan de “principios” y “valores” que son siempre los primeros en pisotear, hablan de respeto y legalidad, de democracia y libertad, pero su ascenso al poder siempre se ha visto enturbiado por evidencias incontestables de fraude al elector, compra de votos, manipulación de instrumentos de conteo de votos, buenos negocios en las sombras a despecho del interés público que deberían defender.
Son gobiernos pacatos, hipócritas, que empobrecen la sociedad y reducen el estado a través de la asfixia de sus entes redistributivos, la salud, la educación. El trabajo más que un derecho es para ellos un deber, sin importar las condiciones del mismo: Los plebeyos son para ellos bestias de carga que deben trabajar, trabajar y trabajar por el menor precio posible, la mayor parte de su tiempo disponible, dejando en lo posible solo el tiempo mínimo requerido para la reproducción de sus esclavos y la mediana recuperación de sus fuerzas, pero sin exagerar, que para eso hay ejércitos de desempleados.
Hablan para asnos y educan y producen asnos a través de herramientas bien afiladas como los medios, la ideología y la religión. Son archienemigos de la educación y su relación con ella es simplemente como un buen negocio, elitista, caro, inaccesible para las clases populares. Si alguno del rebaño levanta la mirada lo enceguecen, lo señalan, lo segregan o lo matan. Les gusta la uniformidad de sus bestias bípedas, su nulo espíritu crítico y su silencio.
Algunos políticos le apuestan a la mala memoria de la ciudadanía. El problema podría ser mucho más grave: Podría ser que más que mala memoria el problema de los votantes sea de simple desinterés y falta de atención. Por eso no sorprende que hoy mismo la derecha se decanta por dos figuras bastante controvertibles: Una mujer de alcurnia que intenta camaleónicamente seducir a la contraparte mostrándose, pese a sus antecedentes y dichos previos, inusitadamente incluyente y sorprendentemente democrática y un destripador declarado de discrepancias y de gatos con un pasado que le pesa por sus vínculos, no tan presuntos, con elementos muy cuestionables que mucho daño le hicieron a este país y a esta sociedad.
En otros casos el asunto podría también ser de complicidad y completo desapego por el futuro del país. En fin. Habrá las explicaciones adecuadas para cada caso en particular.
La quemada de personajes como Polo Polo, Katherine Miranda y Angélica Lozano podría ser consecuencia directa de la reacción de quienes habían votado por ellas y a quienes definitiva y cínicamente traicionaron. Su traición no les granjeó simpatías entre los beneficiarios de sus hazañas, pues, al fin de cuentas, ellos ya saben por quién votar y quién los representa y, por supuesto, no van a cambiar su político de elección por uno camaleónico que bien podría traicionarlos.
Pero el ascenso de hijos de paramilitares y corruptos como Nadia Blel y de gamines escandalosos, misóginos y vulgares como JP, solo se puede entender desde la complicidad o, peor aún, la compra de votos. De hecho ya en el curso de esta semana se produjo la detención de dos de ese tipo de elementos, uno del partido conservador, hjo de un reconocido socio de paramilitares, razón por la que cumple condena, y otra, adueñada de una curul de víctimas, pero cuya gestión no ha sido para favorecerlas , sino, como lo demuestran los serios cargos que le hace ni mas ni menos que la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA por hechos de corrupción, para favorecer sus propios y cuestionables intereses.
En su nuevo papel de camaleona, la señora Paloma Violencia actúa y habla como si fuéramos asnos sin memoria y no existieran huellas de sus intervenciones y sus dichos segregacionistas, francamente racistas y elitistas. Asume con total desparpajo que sus antecedentes no cuentan y que, por la existencia de un candidato bufonesco que asume en forma caricaturesca y exagerada los dictados y aspiraciones de la ultraderecha, ella, que ganó con E14 adulterados la consulta del fascismo criollo, ahora se puede disfrazar de “centro”. Cambia, sensiblera y oportunista, el grito de batalla de Abelardo de ser el Jack el destripador corroncho de la izquierda y habla, a sabiendas de su nula credibilidad entre los progresistas, mismos que tienen la pésima costumbre de leer, indagar críticamente, informarse por medios confiables y alternativos y no comer cuento, de “conquistar” a los petristas.
Se parece tanto al inepto estafador @IvanDuque , el de la media docena de libros chimbos, hechos para cumplir requisitos y pensionarse a destiempo por una millonada, cuando en campaña se valió del poco conocimiento del elector acerca de sus antecedentes para asumir y parafrasear a sus adversarios, prometiendo el oro y el moro, para después no cumplir con nada y limitarse a seguir las órdenes criminales de ese otro embaucador, su mentor, el expresidiario Álvaro Uribe Vélez.
Los avances logrados con tanta dificultad por el gobierno del cambio quedarían expuestos y en grave peligro y podrían ser borrados de un tirón por un gobierno de ultraderecha presidido por el rábula lírico o por la descendiente del alcohólico, bruto y putívoro carnicero. Por eso tenemos el deber de advertirle a los colombianos, recordarles quiénes son estos dos patéticos personajes y todo lo que está en juego. Les sugiero revisen este video realizado por los colegas de cuestión pública sobre lan andanzas de la nueva madre de Calcuta.
https://x.com/i/status/2031720798369550587
En contraste con todo lo anterior, la designación por @IvanCepedaCast de la compañera senadora AYDA QUILCUE como llave en la vicepresidencia, miembro del Consejo Indígena Regional del Cauca, mujer comprometida en la lucha por los derechos de nuestras culturas ancestrales y, en general, con la inclusión, el respeto, el fortalecimiento de una visión multiétnica y multicultural que constituye el rico sustento de nuestra nacionalidad es claramente un acierto y un parteaguas más que significativo frente a las posturas racistas y supremacistas de la candidata de la ultraderecha, Paloma Violencia.
De recordar que no hace muchos años la señora Paloma propalaba la tesis de construir un muro que separara las zonas de reserva indígena en el Cauca, de las zonas donde familias latifundistas como la suya tienen sus propiedades.
Bien por esa decisión compañero senador y futuro presidente Iván Cepeda, misma que lo enaltece y nos enaltece a todos los que lo apoyamos y que, con nuestros votos, los llevaremos a Ud. y a la compañera AYDA a suceder al compañero Gustavo Petro y a Francia Márquez en la más alta responsabilidad de nuestro país.
Sin embargo, frente a otros comicios, mucho más oscuros, con aire de sospecha, en esta ocasión se respira un aire más fresco de renovación y autenticidad: Cada vez somos más los que votamos a consciencia, espero…
Por CARLOS FAJARDO
Para PRENSA MERCOSUR
