A un costado de la bulliciosa avenida Saavedra, en el histórico barrio de Miraflores de La Paz, Bolivia, se alza una casa cuya fachada desgastada ha sido testigo silencioso de una historia trágica que ha trascendido décadas y hoy se mezcla con relatos de fenómenos paranormales que inquietan a quienes la conocen. La construcción, que hoy alberga un pequeño taller de reparación de refrigeradores, fue escenario de una tragedia familiar que, según versiones recogidas entre investigadores y pobladores, no terminó con la muerte de sus protagonistas: continúa manifestándose a través de sucesos inexplicables que escapan a cualquier lógica racional clásica.
La historia comienza con una familia —una pareja y su pequeña hija de apenas un año— que vivía en esa casa, acompañados por una empleada que cuidaba a la niña mientras sus padres trabajaban. Según el investigador de fenómenos paranormales Jorge Collao, aquella mujer tenía problemas mentales y, en un episodio trágico, afirmó haber “jugado” con la niña, pero luego la madre encontró en la cocina solo la cabeza de su hija. Ante la escena, el padre, militar de profesión, disparó contra la niñera y posteriormente se quitó la vida, mientras la madre quedó marcada por un trauma irreversible.
Desde entonces, relatos populares aseguran que en ese inmueble no habita la soledad, sino una presencia que nunca se fue realmente. Quienes trabajaban en la tienda instalada años más tarde aseguraban escuchar voces de lamento, luces que se encendían sin intervención humana, y refrigeradores que inexplicablemente cambiaban de lugar cuando nadie estaba observando. Estos testimonios, repetidos por varios empleados y vecinos, colocan a esta casa —conocida localmente como “la casa embrujada de Miraflores”— entre los principales puntos de actividad paranormal en la ciudad.
Fenómenos paranormales: testimonios que desafían explicaciones
La percepción de lo sobrenatural en La Paz no se limita a relatos del pasado. Existen testimonios de investigadores, pobladores y buscadores de lo desconocido que han explorado espacios con historias trágicas o energías “densas” que, según ellos, permiten la manifestación de presencias o fenómenos sin explicación convencional.
Uno de los investigadores más conocidos que ha hablado públicamente sobre el tema es Jonns Uribe, consultado incluso por autoridades locales sobre leyendas urbanas y fenómenos paranormales en la ciudad. En una entrevista con el alcalde paceño, Uribe explicó que este tipo de fenómenos suelen asociarse a entidades del “bajo astral”, a las que nombró como demonios, parásitos energéticos o ecos del pasado. Según Uribe, estos se manifiestan especialmente en lugares marcados por tragedias o historias no resueltas, generando sensaciones físicas y eventos perceptibles que no pueden explicarse desde la ciencia convencional.
Uribe detalló que algunas manifestaciones típicas incluyen frío repentino sin causa ambiental, dolores inexplicables de cabeza o hemorragias nasales sin explicación médica, y sensaciones de presencia invisible cerca de quienes visitan los lugares señalados como peligrosos. Estas descripciones, aunque discutidas por la comunidad científica y muchas veces rechazadas por la psicología y la física clásica, han generado un corpus de relatos que se han transmitido en La Paz como parte de su folclore contemporáneo.
Calle Jaén: fantasmas coloniales y historias no confirmadas
Más allá de la casa embrujada de Miraflores, otro de los lugares en La Paz que ha alimentado rumores de fenómenos paranormales es Calle Apolinar Jaén, una de las calles coloniales mejor conservadas de la ciudad. Aunque es un destino turístico por sus museos y arquitectura, la leyenda urbana señala que por las noches pueden escucharse pasos invisibles, lamentos y hasta ver figuras sombrías caminando entre las casas antiguas.
Según los relatos populares, algunos visitantes aseguran que el espíritu del héroe libertario Pedro Domingo Murillo, quien vivió en esa calle y fue ajusticiado en 1810, ha sido visto al atardecer cerca del museo que lleva su nombre, tratando de comunicarse con quienes se quedan hasta después del crepúsculo. Otros relatos hablan de la presencia de una “viuda negra”, vestida de luto, que aparece para atraer a los curiosos solitarios antes de desvanecerse en la oscuridad y, dicen, quienes la siguen nunca regresan.
Si bien no hay documentación oficial que respalde estas afirmaciones, la mezcla de historia colonial, arquitectura antigua y mitos urbanos ha convertido a Calle Jaén en un símbolo de lo que muchos llaman “el lado oscuro” de La Paz. Las leyendas dicen que este tipo de apariciones se intensifican en noches sin luna, cuando los silencios parecen más densos y los sonidos cotidianos se distorsionan con el viento entre las piedras del empedrado.
La casa de Lipari: éxitos y pesadillas investigativas
Otra construcción que se ha subido al imaginario de lo paranormal en La Paz es la llamada casa de Lipari, ubicada en una zona residencial que ha estado abandonada por décadas. Aunque su historia original no es clara y no existe consenso sobre los hechos que ocurrieron en ella, investigadores paranormales y algunos visitantes reportan que al entrar en su interior se experimenta una sensación de pesadez en el cuerpo, presión en el pecho, y dolores que aparecen de manera repentina, sin explicación médica aparente.
Equipos que han ingresado a este lugar —entendidos como exploradores de fenómenos paranormales— aseguran que han detectado cambios de temperatura bruscos, captación de sonidos extraños en grabadoras, y sensación de ser observados, incluso cuando no hay presencia humana visible. Para algunos de estos investigadores, estas señales son indicativas de “energías negativas” que permanecen atrapadas en la estructura de la casa.
Sin embargo, como ocurre con muchos de estos relatos, hay quien señala que la percepción del miedo y las expectativas pueden amplificar experiencias comunes, como ruidos del viento, estructuras antiguas crujientes o la sugestión de quienes creen en lo sobrenatural. Aun así, cada año decenas de curiosos se aventuran a entrar en la casa de Lipari para comprobar por sí mismos si lo paranormal es real o solo un mito urbano.
Sitios emblemáticos con relatos paranormales
La Paz, una ciudad asentada en un altiplano lleno de historia ancestral, no limita las narraciones sobrenaturales a casas específicas. Otros puntos urbanos, plazas y espacios públicos también han sido vinculados a relatos de fenómenos inexplicables o presencias que escapan a la percepción cotidiana.
Uno de ellos es el Teatro Municipal —según Uribe, donde supuestamente aparece el fantasma del actor Wenceslao Monroy, conocido como el “Tío Ubico”— que, según testimonios de trabajadores de escenarios y guardias nocturnos, ha generado ruidos, pasos y sombras que se mueven cuando el edificio está vacío.
También se menciona el Estadio Hernando Siles, situado sobre lo que antes era un cementerio antiguo. Algunas personas aseguran que en ciertos sectores del estadio han captado psicofonías (grabaciones de sonidos que no tienen una fuente física identificable) y que algunas áreas del campo parecen cargar una energía densa que varios investigadores paranormales han intentado estudiar.
Otro sitio vinculado a fenómenos sobrenaturales es la llamada Curva del Diablo, ubicada en la autopista entre La Paz y El Alto. Aunque muchos de los relatos en torno a este lugar están más asociados a prácticas rituales y la figura del “Tío” de las minas —una entidad mixta de tradición andina que se venera en los socavones— en el imaginario popular también se le atribuyen encuentros con espíritus o presencias que instan al respeto o temor.
El debate sobre lo paranormal
Los fenómenos paranormales han sido objeto de debate durante siglos. Desde la psicología hasta la física cuántica, las explicaciones científicas tradicionales suelen buscar interpretaciones basadas en la percepción humana, la sugestión o las condiciones ambientales. No obstante, los relatos populares y testimonios personales han mantenido viva la idea de que existen experiencias que aún no pueden ser explicadas de forma definitiva por la ciencia. En el caso de La Paz, la mezcla de historia, tragedia y folclore ha creado un caldo de cultivo para este tipo de narrativas.
Investigadores escépticos señalan que muchas apariciones y sucesos atribuidos a lo paranormal pueden explicarse por factores psicológicos, acústicos o ambientales: sugerencia colectiva, patrones de sueño interrumpidos, ruidos estructurales en edificios antiguos o la interpretación subjetiva de estímulos sensoriales cuando se espera ver lo inexplicable. Sin embargo, para quienes han vivido experiencias que consideran reales, estas explicaciones no logran disipar la sensación de que hay algo más allá de lo tangible.
Los testimonios de quienes afirman haber experimentado algo fuera de lo común son variados. Una trabajadora del taller ubicado en la casa de Miraflores comentó bajo condición de anonimato que “a veces siento que alguien me vigila”, y que en varias ocasiones al cerrar el local ha escuchado susurros y pasos cuando no hay nadie más presente. Otros vecinos aseguran haber visto luces que se prenden y apagan sin motivo, o sombras que se deslizan por las paredes cuando la calle está oscura.
En contraste, personas que viven cerca de estos lugares y no creen en lo paranormal relativizan las experiencias: “La gente ve fantasmas donde hay historia, y a veces la historia asusta más que cualquier espíritu”, dijo un comerciante local. La discusión entre creyentes y escépticos es común en cafés y mercados paceños, generando un diálogo permanente sobre la frontera entre lo real y lo legendario.
Lo cierto es que en La Paz, las narraciones sobre fenómenos paranormales siguen siendo parte de su identidad urbana. Ya sea en casas abandonadas como la de Miraflores, en calles coloniales con siglos de historia o en edificios públicos, el misterio se entrelaza con la vida cotidiana de sus habitantes. Independientemente de si estos fenómenos tienen explicación científica o no, los relatos persisten, alimentando la curiosidad, la tradición oral y las visitas de quienes buscan, alguna vez, encontrarse cara a cara con lo inexplicable.
*Si ha tenido alguna experiencia paranormal, de cualquier tipo, no dude en comunicarse conmigo. Investigaré gratis su caso (como siempre lo hago) y trataré de ofrecerle respuestas: contacto@josemanuelgarciabautista.net
ACERCA DEL CORRESPONSAL
JOSé MANUEL GARCíA BAUTISTA
- ★La casa embrujada de Miraflores: los escalofriantes fenómenos que aterran a La Paz
- ★Qué fue lo que realmente cayó en la frontera entre Bolivia y Argentina en 1978
- ★Fenómenos paranormales en la Casa Museo del Salto del Tequendama
- ★El día que un piloto peruano disparó contra un OVNI sobre Arequipa: el caso de La Joya
- ★La Mansión del Duende, entre la historia, la leyenda y el mito de La Candelaria, en Bogotá
