
Finalmente llegó el 8 de marzo y, al final del día, se pudo evidenciar que en los resultados hubo algo de justicia poética que, en últimas, podría explicarse en forma precisa apelando a los antecedentes de quienes no llegaron.
La derecha sigue siendo una fuerza considerable, pero su poder se ha venido mermando, pese a la brutal campaña de desinformación y adocenamiento liderada por sus caudillos y ejecutada por los medios.
Se podría decir que, después de tanto timo, de tanta exageración, de tanta intentona de desprestigio, de tanta salida en falso y de tan pobre o nula argumentación, la ciudadanía ha empezado a separar el trigo de la escoria, lo que se reflejaría en la cada vez menor audiencia de los medios llamados hegemónicos, la creciente influencia de los llamados “alternativos”, la lenta, pero implacable degradación de partidos llamados “tradicionales” y de algunas figuras políticas bien cuestionables detrás de ellos.
De alguna manera se presentó renovación, se prefirieron mensajes propositivos, frescos, no diatribas, no acusaciones sin fundamento, no agresiones, señalamientos ni amenazas. Y si es así, sin duda, avanzamos como sociedad, como nación incluyente, como país variopinto, con muchas opiniones y posturas cada vez mejor argumentadas.
La derrota de personajes desleales, gente que traicionó y engañó a quienes hace cuatro años confiaron en ellos, verdaderos camaleones políticos que hicieron de su ejercicio un patético show de teatralizaciones, vituperios, gritos destemplados, consignas ultrajantes, sería una evidencia de madurez del elector.
Y ese es un mensaje que no deja de ser preocupante para aquellos que han hecho de su ejercicio político una sucesión de actos bochornosos, acusaciones temerarias y sin fundamento, mensajes de odio, descalificaciones, apodos ultrajantes y tendenciosos.
Un llamado de atención, sin duda, para los estrategas del señor de la Espriella y del Centro Democrático.
Muy preocupado debe estar el abogado lírico de la Espriella, autoerigido icono de la moda kitsch, todo parece indicar que su inflada en las firmas que presentó a la Registraduría y que se demostraron falsas en cerca de un 60% (No cabría acaso una denuncia e investigación por falsedad en documento privado y suplantación y falsificación de firmas???), unido a la manipulación de encuestas, los mensajes de odio, la declaración de buscar el “destripamiento” de la izquierda en un país donde se asesinaron a cerca de 6 mil miembros de un partido de izquierda, la precariedad de sus propuestas, no parecen hacer mella en esta ciudadanía cada vez más consciente, critica y exigente.
Al final ganamos todos, pueda ser que, como señalan algunos expertos, llegaron algunos especímenes que, de alguna manera contradicen con su presencia y persistencia los juicios emitidos en los anteriores párrafos. Pero nadie puede negar que cada vez son menos. Sujetos como el controvertido JP, tantas veces cuestionado por sus métodos, por el uso del escándalo, el ultraje y las etiquetas denigrantes como pobrísimo y precario argumento y su falta de propuestas son cada vez menos, al igual que los descendientes de politiqueros condenados por corrupción, pero la excepción no infirma la tendencia.
Sin embargo, con el paso de las horas y de los días se hacen evidentes los intentos de manipulación de la información, las interpretaciones y narrativas sesgadas de los resultados, las comparaciones inadecuadas, situaciones lamentables que no son otra cosa que el intento de engañar a una ciudadanía cada vez más crítica e informada.
Ahora resulta que intentan comparar la consulta interpartidista del 8 de Marzo con la intrapartidista del Pacto Histórico, llevada a cabo en una época no electoral y con un número limitado de mesas (Algo así como 20000) frente a las más de 120 mil mesas de esta elección en la que, además, se elegía congreso en una situación de alta polarización e indignación popular ante las ejecutorias de un Congreso que saboteó con cinismo y desfachatez las reformas sociales y, como si fuera poco, también se produjo la exclusión con argumentos reprochables y tendenciosos del candidato del PACTO HISTÓRICO, Iván Cepeda, que debía participar en la consulta del progresismo con, entre otros, Roy Barreras y Daniel Quintero.
Esto generó una particularidad adicional: Justamente en virtud de lo narrado en el anterior párrafo, el mensaje desde el PACTO HISTÓRICO, el partido mayoritario del progresismo, fue no votar esa consulta, rechazar el tarjetón y limitarse a votar cámara y senado. Más de trece millones de personas se abstuvieron de votar la consulta, algo así como tres veces los que la votaron
Hay que tener honestidad intelectual, hay que respetar y formar a la ciudadanía y no engañarla ni confundirla aviesamente intentando ganar indulgencias con avenarías ajenas.
Qué triste espectáculo el de los periodistas activistas de los medios hegemónicos, los “expertos” de lo televisión y la radio de los cacaos, intentando engañar y explicar y justificar lo indefendible.
Pero además, como si no bastara con lo anterior, ya empiezan a aparecer los formularios E14 alterados, el asunto vuelve y se repite y la Registraduría no sólo no toma medidas para corregir esa vulnerabilidad que en cada elección aprovechan para inflar los guarismos generalmente de partidos de derecha. Por el contrario, el señor Penagos, Registrador Nacional, asegura que el dejar en blanco las casillas de ese registro manual no conlleva ningún riesgo de fraude y se indigna cuando se le contrargumenta, intentando hacerle caer en cuenta de su error (¿¿Involuntario??).
De nada han valido las advertencias del señor presidente, los casos se siguen presentando y se siguen denunciando, denotando la falta de transparencia del organismo electoral y sus herramientas de registro.
Con apoyo de voluntarios y abogados se intentará recuperar los votos que no han sido registrados, corregir, hasta donde sea posible, las anomalías y anotaciones fraudulentas detectadas. En las elecciones pasadas el progresismo recuperó más de medio millón de votos, una cifra enorme, inaceptable, una omisión injustificable. Bien lo decia un exmagistrado del Consejo Nacional Electoral, no son simples equivocaciones, son un intento perverso y sistemático de torcer la decisión popular y favorecer elementos del establecimiento. Les resulta mucho más barato comprar a unos jurados venales que comprar voto a voto.
Preocupante también la impunidad, ¿será que en esta ocasión se logrará rastrear hasta llegar a los culpables del intento de fraude electoral?, ¿Será que, en esta ocasión, a diferencia de lo que ha sucedido en otras ocasiones, aparte de recuperar votos y reflejar de esa manera la voluntad popular, se logran detectar, identificar y detener a los culpables de fraude?
La derecha, por supuesto, es una fuerza poderosa, pero los análisis, para no convertirlos en propaganda, deben ser objetivos y atinados. Los medios hegemónicos se siguen dando la pela apostándole a la propaganda y a la pérdida de su ya mermada credibilidad. Lo que no se puede negar es el avance incontenible del progresismo y la importancia de la unidad. Triste que otros movimientos de izquierda no hayan llegado al umbral. Está claro que toca hacer realidad las consignas y hacerlo desde las propias dirigencias y liderazgos: “El pueblo unido jamás será vencido”.
La siguiente encuesta es el 31 de mayo. No hay que cantar victoria ni de un lado ni de su contraparte. Ser objetivo genera confianza y da pie para que los análisis sean realmente útiles y cimenten una estrategia eficaz para obtener el favor de los colombianos en las presidenciales.
Esperamos que esta segunda etapa, la que llevará a la primera vuelta, nos permita entender las diferencias a partir de un discurso soportado, argumentado, sin sesgos, acusaciones sin fundamento, con un respeto inmenso por el ciudadano y el adversario.
De recordar que Iván Duque llegó a la presidencia tomando prestados y parafraseando los discursos de sus rivales, comprometiéndose con muchas cosas que finalmente no cumplió. Su partido reconoce que el gran culpable de su degradación electoral fue ese señor de muchas palabras y pobres ejecuciones, cuestionamientos duros para él, su familia y funcionarios, hechos terribles de corrupción y represión brutal y persecución a quienes discrepaban o protestaban.
No queremos más Duques, más falsos positivos, más Pegasus, más CONVIVIR, más rutas del sol, más Odebrecht, más Names. Pero tampoco, por fortuna, queremos más Polo Polo, Angélicas, Claudia López, Robledos.
Colombia mira al futuro con criterio creciente y cada vez más de frente, no somos rebaño, no somos ovejas. Hay esperanza.
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
