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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, viajará este domingo a Washington para sostener una reunión de alto nivel con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un encuentro que se perfila como uno de los más determinantes de la relación bilateral en los últimos años. La cita, programada para el martes 3 de febrero en la Casa Blanca, se produce tras meses de tensiones diplomáticas y con una agenda cargada de temas sensibles, encabezados por la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
El jefe de Estado colombiano emprenderá el viaje acompañado por una delegación de alto nivel que refleja la importancia estratégica del encuentro. En la comitiva figuran la canciller Rosa Villavicencio; el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, pieza clave en las discusiones sobre seguridad y cooperación antidrogas; y Gloria Miranda, directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, cuyo rol será central en la presentación del enfoque colombiano frente a las economías ilegales. También harán parte del grupo Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol, y Marcela Tovar, embajadora de Colombia ante la República de Austria y jefa de la Misión Permanente ante las Naciones Unidas en Viena, lo que anticipa conversaciones que trascienden el ámbito estrictamente bilateral.
La reunión se llevará a cabo bajo estrictas medidas de discreción, en un intento por garantizar un ambiente propicio para el diálogo directo entre ambos mandatarios. De acuerdo con fuentes diplomáticas, por ahora no está previsto el ingreso de medios de comunicación, una decisión que busca evitar presiones externas y facilitar un intercambio franco entre dos líderes conocidos por sus estilos firmes y personalidades marcadas.
Petro ha descrito el encuentro como una conversación “de tú a tú” y la ha calificado como clave y determinante, no solo para el futuro de las relaciones entre Bogotá y Washington, sino también para debates globales en torno a la política antidrogas. El mandatario colombiano ha insistido en que, por primera vez en años, existe un canal de comunicación que permite a las autoridades estadounidenses conocer de primera mano la estrategia de su gobierno frente al narcotráfico, más allá de los enfoques tradicionales centrados exclusivamente en la represión.
Desde Washington, el tono también parece haber cambiado. Trump se ha mostrado dispuesto a dejar atrás los roces recientes y ha señalado que ve con buenos ojos la reunión. Tras una conversación telefónica previa, el presidente estadounidense destacó el interés mutuo por avanzar y elogió a la sociedad colombiana, dejando entrever un clima más favorable para recomponer la relación.
Además de la cooperación en seguridad, se espera que la agenda incluya discusiones sobre extradiciones, comercio bilateral y el complejo escenario regional, marcado por la crisis en Venezuela. En este punto, las recientes declaraciones de Petro sobre la situación de Nicolás Maduro, a quien describió como “secuestrado”, generaron inquietud en círculos diplomáticos y podrían llevar a un ajuste en el tono del discurso colombiano durante el cara a cara con Trump.
El embajador de Colombia en Washington, Daniel García-Peña, ha subrayado que tanto las instrucciones del presidente Trump como las del presidente Petro están orientadas a garantizar que la reunión produzca resultados concretos y beneficiosos para ambos países. La visita oficial se extenderá más allá del encuentro en la Casa Blanca e incluirá reuniones con organismos multilaterales. Entre ellas, destaca una visita programada para el miércoles 4 de febrero, a las 3:00 de la tarde, a la sede de la Organización de los Estados Americanos, donde Petro continuará su agenda diplomática en un momento especialmente sensible para la región.
Con este viaje, Colombia y Estados Unidos abren una ventana para redefinir prioridades, recomponer confianzas y medir hasta dónde puede llegar una relación estratégica que, una vez más, se encuentra en un punto de inflexión.
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