
Estás en la calle, las temperaturas han bajado considerablemente, sacas el móvil para hacer una foto a la nieve o para enviar un WhatsApp y resulta que tu dispositivo está totalmente apagado. De hecho, intentas encenderlo y te aparece el icono de batería agotada, a pesar de que hace un minuto te marcaba más de un 20 %.
Pero antes de llamar al servicio técnico o consultar un cambio de batería de tu dispositivo o un cambio del mismo, debes saber que, en la mayoría de los casos, tu dispositivo está bien, y el protagonista del fallo es el frío extremo que hace fuera.
Las bajas temperaturas y la electrónica de consumo no son buenos amigos. Este fenómeno, que afecta tanto a un iPhone de última generación como a un Android de gama media, tiene una explicación puramente científica que está en la química de las baterías que utilizamos todos los días.
Por qué el frío afecta a la batería
La inmensa mayoría de los smartphones actuales utilizan baterías de iones de litio, que más que un depósito con electricidad líquida, podría decirse que es un complejo sistema electroquímico, en cuyo interior pasan muchas cosas. Funcionan gracias al movimiento de iones de litio entre dos electrodos (cátodo y ánodo) a través de una sustancia conductora llamada electrolito. Cuando usas el móvil, los iones viajan de un lado a otro generando la corriente eléctrica, y a temperaturas normales (entre 15°C y 25°C), este proceso fluye sin problemas.
Pero con muy bajas temperaturas, el frío extremo aumenta drásticamente la resistencia interna de la batería. El electrolito, que suele ser líquido o tipo gel, se vuelve más viscoso con el frío. Esto ralentiza la reacción química necesaria para generar energía. Cuando tu móvil necesita un pico de potencia repentino, la batería, al estar helada, no puede suministrar la corriente con la rapidez necesaria, por lo que se produce una caída repentina del voltaje.

El sistema operativo del teléfono interpreta esta caída de voltaje como si la batería estuviera realmente vacía y, como mecanismo de autoprotección para evitar daños en el hardware por subvoltaje, ordena un apagado inmediato.
Cómo evitar que se apague
Sabiendo que el problema es físico y no un fallo de software, la solución pasa por gestionar la temperatura del dispositivo. No podemos cambiar la química del litio, pero sí podemos mitigar los efectos del entorno, que en este caso tienen que ver con la temperatura exterior.
El consejo más efectivo es utilizar tu propio calor corporal. Llevar el móvil en un bolsillo exterior de un abrigo o en el bolso lo expone a la temperatura ambiente. En cambio, llevarlo en un bolsillo interior del pantalón o de la chaqueta, pegado al cuerpo, mantiene la batería dentro de un rango de temperatura más cómodo y evitará este problema.
Si necesitas usarlo intensivamente en exteriores bajo cero, intenta reducir la demanda energética. Activar el modo de ahorro de batería puede ayudar, ya que limita el rendimiento del procesador y el brillo de la pantalla, reduciendo esos picos de demanda de voltaje que provocan el apagado. Además, existen en el mercado fundas térmicas específicas diseñadas para mantener la temperatura del terminal en climas extremos.
Preguntas frecuentes sobre la batería y el frío
¿Este tipo de apagado daña la batería a largo plazo?
¿Afecta este problema más a los iPhone o a los móviles Android?
¿Qué debo hacer si mi móvil ya se ha apagado por el frío?
Iván Dávila
Fuente de esta noticia: https://www.adslzone.net/noticias/moviles/movil-apaga-bateria-frio/
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