
Recordemos que…
El “yo” se define como la instancia mediadora y consciente que organiza la identidad de un individuo. Dentro del campo de la educación y el desarrollo humano, es el núcleo desde el cual el sujeto procesa el aprendizaje y regula sus impulsos para adaptarse a la realidad; mientras que, desde la sociología, es una construcción que surge a través de la interacción, donde la persona internaliza las expectativas de los demás para conformar una imagen propia. No es una entidad aislada, sino una síntesis dinámica entre nuestros deseos internos y las normas del mundo exterior.
Nuevos riesgos del Yo en la era digital
En la era de la IA generativa y la hiperconectividad, el Yo ya no es una entidad estática, sino un constructo fluido que interactúa con algoritmos. A continuación, argumento los riesgos principales y su manejo:
- La fragmentación del «Yo digital» y la identidad líquida
Zygmunt Bauman ya nos advertía sobre la “Modernidad líquida”, pero en el entorno digital, esto se extrema. El riesgo es la disociación entre el “Yo real” y el “Yo idealizado” de las redes sociales. Desde la psicología clínica, observamos que esta brecha genera una fragilidad narcisista. El individuo no se vincula con su identidad auténtica, sino con una representación algorítmica diseñada para el engagement. Manejo: Es vital trabajar en la “autenticidad radical”. En psicopedagogía, esto se traduce en educar para la introspección, fomentando espacios de desconexión donde el sujeto pueda reconocer sus procesos internos sin la validación externa inmediata (el “like”).
- El sesgo algorítmico y la pérdida de la agencia humana
Como experto en IA, identifico un riesgo crítico: el “Yo filtrado” por cámaras de eco. Los algoritmos de recomendación limitan la exposición a la alteridad, lo que Byung-Chul Han denomina “la expulsión de lo distinto”. Si el sistema solo me muestra lo que refuerza mis creencias, mi “Yo” deja de crecer a través del conflicto cognitivo y se estanca en una autorreferencialidad estéril. Manejo: Se requiere el desarrollo de una “curaduría digital consciente”. Debemos hackear nuestra propia dieta digital exponiéndonos voluntariamente a información contradictoria para mantener la plasticidad neuronal y la apertura mental.
- La erosión de la memoria y el “Yo exteriorizado”
Desde la neurociencia y la psicopedagogía, vemos con preocupación el fenómeno de la amnesia digital (el efecto Google). Al delegar nuestra memoria y procesos ejecutivos a la IA, corremos el riesgo de debilitar el hipocampo y las funciones prefrontales. Si “el saber” está siempre fuera, la narrativa interna que conforma nuestra identidad se vuelve superficial. Sherry Turkle, en su análisis sobre la soledad y la tecnología, sugiere que estamos “perdiendo la capacidad de estar solos con nuestros pensamientos”. Manejo: Es imperativo practicar la “soberanía cognitiva”. Esto implica seguir utilizando estrategias mnemotécnicas (como las que discutimos antes) para internalizar conocimientos críticos, asegurando que nuestra identidad se base en lo que comprendemos y recordamos, no solo en lo que podemos buscar.
- El riesgo de la IA como “Espejo deformante”
Con el auge de los acompañantes virtuales y la IA generativa, el riesgo psicológico es proyectar partes de nuestro “Yo” en entidades no sintientes. Esto puede generar un aislamiento social donde el individuo prefiere la interacción controlada con una máquina que la interacción azarosa con otro ser humano. Como psicólogo, observo que esto atrofia la empatía y las neuronas espejo. Manejo: Debemos fomentar el “humanismo tecnológico”. La IA debe ser vista como una herramienta de aumento cognitivo, no como un sustituto vincular. El manejo clínico consiste en fortalecer las habilidades sociales en el mundo físico y establecer límites éticos personales sobre cuánto permitimos que una IA dicte nuestras decisiones.
Por todo lo expuesto, se debe que el manejo de estos riesgos no pasa por el ludismo (miedo al progreso) o el rechazo a la tecnología, sino por una alfabetización digital y emocional profunda. El “Yo” en la era digital debe ser un “Yo” metacognitivo: consciente de sus sesgos, protector de su arquitectura neuronal y capaz de navegar la liquidez del entorno digital sin perder su anclaje en la realidad humana y biológica.



Por. Lic. Héctor Molina
Publicado por: Jeanette
Fuente de esta noticia: https://www.eldiario.net/portal/2026/01/23/la-construccion-del-yo-en-entornos-digitales-la-validacion-social-a-traves-de-likes-o-vistas-2/
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